Se sigue priorizando la formación y capacitación

Educación superior, otro pilar afectado por la crisis económica

Instituciones públicas y privadas se mantienen a pesar del contexto. Ayudan a los estudiantes con becas, comidas y albergues. Acompañan para evitar la deserción
domingo 16 de junio de 2024 | 6:05hs.
“Hasta la fecha se cubrieron todas las necesidades de los estudiantes”.
“Hasta la fecha se cubrieron todas las necesidades de los estudiantes”.

La crisis económica que atraviesa Argentina ha impactado profundamente en diversos sectores, y la educación no ha sido una excepción. Tanto la educación pública como la privada están haciendo esfuerzos para mantener sus matrículas. Becas y programas de apoyo son estrategias clave para evitar que la educación se convierta en un privilegio exclusivo. A pesar de los retos, la educación en Misiones sigue siendo un motor de transformación y progreso.

La Universidad Nacional de Misiones (Unam) es hoy un ejemplo de resiliencia y compromiso con sus estudiantes, adaptándose para seguir ofreciendo oportunidades educativas a pesar de los desafíos financieros.

Alexis González, secretario de Asuntos Estudiantiles de la Facultad de Arte y Diseño (Fayd) de Oberá, y Ricardo Oetel, secretario de Bienestar Estudiantil de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (Fhycs) en Posadas, detallaron cómo sus facultades están sobrellevando la situación.

González explicó a El Territorio que este año ha habido un aumento significativo en las solicitudes de becas para comedor y albergues. “A la fecha, se cubrieron todas las necesidades y pedidos de becas institucionales”, comentó .

La Fayd priorizó políticas de acompañamiento y bienestar estudiantil, desarrollando programas como Acompañarte, Estar Mejor, y Sigamos Estudiando.

Los estudiantes enfrentan dificultades económicas para cubrir los altos costos de alquiler, materiales para talleres y la compra de la canasta básica. “Los estudiantes eligen la Facultad de Arte y Diseño por las variedad de propuestas académicas, pero es difícil pagar los altos costos de alquileres, sostenerse todo el mes sólo con la ayuda económica que reciben de la casa, no poder comprarse todos los materiales para los talleres”, explicó González.

Sin embargo, la facultad logró cubrir el 90% de la demanda de becas de comedor y se esfuerza por satisfacer el 100% antes del receso invernal. Además, destacó el compromiso de la Fayd, que, a pesar de la emergencia presupuestaria, ha sido la única facultad de la Unam que ofrece una merienda diaria desde el comienzo del año.

Por su parte, Ricardo Oettel, de la Fhycs, señaló que la matrícula de nuevos ingresos ha sido similar a la del año pasado, aunque la situación socioeconómica ha incrementado la demanda de apoyo. “La búsqueda de trabajo es lo que más resuena en esos estudiantes”, dice.

La Fhycs mantiene todas las becas y abrió el comedor desde el primer día de clases, a pesar de las dificultades financieras. La facultad ha distribuido 14.324 bandejas de comida desde el inicio de clases 2024, asegurando que alrededor de 450 estudiantes por día puedan acceder a una comida gratuita.

Además, la facultad tomó medidas para estirar su presupuesto y mantener operativos los albergues, vitales para los estudiantes que no pueden pagar alquileres elevados.

Oettel comentó: “El comedor funciona al mediodía para todos los estudiantes que lo soliciten. Pedimos una serie de requisitos para la inscripción y, si alguno no pudo inscribirse, le inscribimos si ahora lo necesita. En mayo, por ejemplo, llegamos a 500 personas comiendo en un día, y en promedio atendemos a 450 estudiantes diarios”.

Este esfuerzo es significativo, considerando las limitaciones presupuestarias y la necesidad de tomar decisiones difíciles para priorizar el bienestar estudiantil.

La educación privada
En la provincia de Misiones, las instituciones educativas privadas han enfrentado grandes desafíos para mantener la calidad y accesibilidad de sus servicios, en un contexto donde muchas familias luchan por mantener sus niveles de vida.

Luis Bogado, director ejecutivo del Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (Spepm), señaló que uno de los principales retos ha sido ajustar las cuotas sin perder matrícula. “Las cuotas no subieron más allá de lo previsto al inicio del ciclo lectivo, con un ajuste del 75%. La mayoría de las escuelas utilizaron este porcentaje, ajustándolo en varias etapas para no afectar de golpe a las familias”, explicó.

“Cuando hablamos de nivel superior siempre hacemos referencia a la formación docente y la formación técnica. En el nivel superior hubo una leve disminución de matricula, de 500 alumnos más o menos producto de la crisis económica. Una disminución leve, mínima, que si hacemos el promedio nos da positivo el crecimiento que venimos teniendo”.

A pesar de la inflación y las fluctuaciones económicas, el sistema educativo privado de Misiones ha logrado mantener un crecimiento sostenido desde 2019.

“La gente elige la educación privada por una diversidad de factores, desde el punto de vista social, del derecho, político y económico. Las familias optan por un derecho constitucional de elegir qué servicio les conviene, ya sea la gestión estatal o privada”, añadió Bogado.

Marcelo Giménez, director general de Control Pedagógico del Spepm, resaltó la franja horaria fija como un factor clave para los estudiantes que trabajan. “Los institutos de educación superior tienen horarios que muchas veces convienen a quienes trabajan, brindando servicios por la mañana o en el turno vespertino y nocturno”, comentó Giménez.

Bogado complementó: “La certeza en los horarios es fundamental. Independientemente de las circunstancias coyunturales, el servicio educativo se garantiza gracias a un modelo organizacional robusto, con control vertical y horizontal que asegura el cumplimiento de las decisiones”.

Apoyo institucional y comunitario
Las instituciones privadas de Misiones no sólo dependen de las cuotas de los estudiantes. La interacción con la comunidad, las iglesias, asociaciones y cooperativas, así como el apoyo del Estado provincial y municipal, es crucial. “El modelo educativo misionero es un referente a nivel nacional por su enfoque en la interacción entre las organizaciones de la sociedad civil y el Estado”, afirmó el director ejecutivo.

En este contexto, el apoyo material y de becas de estudio también juega un rol importante. “Hemos entregado mobiliario a más de 161 instituciones educativas, en un esfuerzo compartido entre las escuelas y el Estado provincial. Esto refleja una visión de sociedad colaborativa que permite que cada institución aporte y reciba según sus necesidades”, detalló Bogado.

El acompañamiento a los estudiantes es una prioridad en Misiones. “El Consejo Federal de Educación es claro en que los estudiantes que ingresan al nivel superior deben tener acompañamiento para sostener su trayectoria y lograr el egreso. A pesar del contexto económico, las familias hacen un esfuerzo extraordinario para priorizar la formación profesional de sus hijos”, explicó Giménez.

La descentralización y la oferta educativa diversificada en distintas localidades también han permitido que los estudiantes del interior tengan acceso a la educación superior sin necesidad de migrar. “En los últimos cuatro años, no hemos perdido un solo día de clases. Tenemos previsto 190 días de clases y estamos trabajando arduamente para sostener ese calendario”, enfatizó Giménez.

Creciente demanda en los albergues

La demanda de albergues ha sido otra área crítica. “El año pasado no había más demanda después de los que se anotaban a principio de año y ahora mes a mes vienen estudiantes porque se están quedando sin la posibilidad de pagar sus alquileres”, comentó Oettel.

La universidad ha logrado responder a estas necesidades mediante la disponibilidad de casas en el campus universitario y el alquiler de otras viviendas. Sin embargo, la demanda sigue creciendo, reflejando la profundización de la crisis económica. Además de los albergues y el comedor, la universidad ha mantenido políticas de bienestar estudiantil como la beca de apuntes, aunque con desafíos. “Hasta el año pasado teníamos la beca de apuntes con alrededor de 500 becados. Este año no la abrimos todavía por una cuestión de responsabilidad, porque no sabíamos cómo íbamos a estar presupuestariamente”, explicó Oettel.

La situación es incierta y las facultades están constantemente evaluando cómo estirar sus presupuestos limitados para continuar brindando apoyo a los estudiantes.

“Nuestro gasto de funcionamiento de la facultad hasta el mes pasado sin el incremento que vino era de casi 12 millones de pesos, 5 millones vino de luz y el resto hay que dividir entre agua, comedor, albergue, limpieza seguridad, y todo lo demás”, mencionó Oettel.

Esta incertidumbre presupuestaria añade una capa adicional de desafío para la gestión de las políticas de bienestar estudiantil.

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