martes 24 de mayo de 2022
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Carina Sánchez vive en la ciudad de Oberá

Conservar la autonomía y libertad pese a los obstáculos urbanos

Rampas con inclinaciones peligrosas y falta de espacios para estacionar son sólo algunas de las dificultades que representan moneda corriente en la Capital del Monte

domingo 03 de abril de 2022 | 6:05hs.
Conservar la autonomía y libertad pese a los obstáculos urbanos
Las rampas de algunas plazoletas tienen pendientes muy pronunciadas y se vuelven peligrosas. Foto: Luciano Ferreyra
Las rampas de algunas plazoletas tienen pendientes muy pronunciadas y se vuelven peligrosas. Foto: Luciano Ferreyra

“Si se piensa la ciudad pensando en el que más necesidades de inclusión tiene, al que más le cuesta, es seguro que va a ser útil para todos”. La frase le corresponde a Carina Sánchez una joven profesora de Oberá, para quien independencia y libertad son los pilares fundamentales para encarar la vida. Incluso después de sufrir un accidente en 2016, que la obligó a movilizarse desde entonces en silla de ruedas, jamás dejó de vivir el día a día de forma autónoma y realizando las actividades que tanto ama, como enseñar a los chicos del ballet brasileño o cuidar a su pequeño hijo Francesco.

Sin embargo, los obstáculos que la misma ciudad coloca frente a Carina le impiden muchas veces esta independencia, generando no sólo la necesidad de contar con ayuda, sino también la frustración de saber que aún queda mucho por hacer para una verdadera inclusión.

“Hay muchas dificultades para circular por la ciudad, que es lo que puedo ver yo, que soy una persona con discapacidad en silla de ruedas, pero si nos ponemos a pensar en otras discapacidades, hay infinidad de cosas por mejorar”, dijo Carina en entrevista con El Territorio.

Es cierto que Oberá tuvo un crecimiento acelerado en los últimos tiempos, con nuevas obras y remodelaciones. Pero la verdad es que muchas de estas transformaciones no tuvieron en cuenta la accesibilidad para las personas con discapacidad. Por ello, desde la nueva gestión se indicó que se trabaja en un plan ampliado e integral en el que todas las obras tengan la mirada inclusiva (ver página 7).

Ciudad complicada
Los impedimentos edilicios que se encuentran en la vía pública rápidamente se pueden ver al realizar una recorrida por el microcentro. Entre los ejemplos, el de las rampas mal construidas son quizás la muestra más clara de esta invisibilidad ante las necesidades colectivas; no sólo porque las mismas no ayudan a las personas que utilizan silla de ruedas, sino que por el contrario, representan un real peligro. A modo de ejemplo, Carina mencionó el caso de la plazoleta Cabo Asunción Velázquez, que se encuentra por avenida Sarmiento, frente al banco Macro. “Esas rampas tienen una inclinación muy peligrosa y el material del suelo tampoco es seguro. Ocurre eso, a veces son muy lisos, otras tienen baldosas que frenan el paso, creo que no cuesta nada utilizar una goma que ayude”, indicó.

En la misma manzana hay otra rampa que no está en las condiciones correctas, como la que se encuentra sobre la calle 9 de Julio, que cruza desde el Banco Macro hacia la vereda de Comercial Néstor. “Bajás la rampa y te topás con una pancita, un tope que se creó cuando hicieron la repavimentación, porque pusieron capas de asfalto que dejaron la calle más alta que el cordón y la terminación de la rampa, entonces si voy sola no puedo cruzar, necesito que alguien me empuje”, explicó Carina. Y remarcó que esto ocurre porque muchas veces no se toma en cuenta la opinión o consejo de las personas que realmente requieren de la funcionalidad de esos accesos, sino que se hacen por el simple hecho de cumplir la normativa. Ni hablar si se sale un poco del centro, en las calles más alejadas ya ni siquiera hay rampas.

“Yo que soy muy independiente me topo con esas barreras que me quitan mi independencia. No se ve a la persona con discapacidad como independiente y ese es el problema, se la ve con la necesidad de que constantemente cuente con ayuda y no es así”, expresó Carina al respecto. Mientras, añadió: “Y no sólo sirve a las personas que usan silla de ruedas, también para las mamás que llevan el cochecito del bebé, los ancianos que usan andadores para caminar, las personas ciegas”.

Resaltó también el caso de las veredas, “muchas de ellas están destrozadas, incluso en las cuadras donde están los edificios públicos, como la Municipalidad o el Concejo Deliberante y eso es peligroso no sólo para las personas con discapacidad, sino para quienes caminan, que se pueden tropezar y caer”.

“Además se debe tener en cuenta el tema de las dimensiones, hay veredas que son súper anchas y te facilitan un montón, pero hay otras que son muy chiquitas o tienen un poste en el medio. Es imposible transitar, como también en los múltiples lugares donde directamente no hay veredas, o los vecinos les hacen desniveles. Te topás con un montón de cosas cuando salís a recorrer”, aseveró.

Es que ya de por sí la ciudad de Oberá tiene sus complicaciones al contar con enorme cantidad de subidas y bajadas. A ello se deben agregar las falencias y la falta de cuidados que siguen existiendo.

Estacionamientos y capacitación
El tema del estacionamiento es otra de las aristas que preocupa, puesto que hay muy pocos espacios reservados para las personas con discapacidad.

“Te ponen un espacio cada tanto y encima hay gente que no respeta e incluso hay posibilidades de que haya otra persona que necesite estacionar allí y ya se ocupa el único espacio disponible”, manifestó la profesora de Nivel Inicial. Y contó que es una situación que le toca vivir a diario, puesto que es conductora y lleva a su nene de 3 años a un colegio céntrico.

“Además de la falta de espacios, también todos están del lado izquierdo, no se piensa que la persona con discapacidad pueda bajar sola. Yo manejo y no me puedo bajar porque me topo con el cordón, no tiene el ancho adecuado para que pueda abrir la puerta y colocar mi silla para bajarme. Incluso si no soy yo la que maneja pasa lo mismo, te querés bajar solo y estás en constante peligro”, exclamó.

Asimismo, hizo hincapié en una problemática que va más allá de lo edilicio y tiene que ver con la poca capacitación que hay entre los agentes públicos para manejar ciertas situaciones.

“Obviamente quienes cobran el estacionamiento ven la oblea y no te cobran, pero va más allá de eso, se trata de ayudarte a encontrar un espacio adecuado, tener amabilidad y empatía. Ni hablar de los eventos donde hay estacionamientos privados, no hay educación ni predisposición para apartarte un lugar sabiendo que necesitás bajarte más cerca”, dijo.

Enorme cantidad de comercios céntricos aún no tienen accesos inclusivos. Foto: Luciano Ferreyra

Pero más allá de toda la cuestión pública, hay otra que también es relevante a la hora de determinar la verdadera inclusión y es la accesibilidad a los locales privados. Es que en Oberá, segunda ciudad más importante de la provincia, aún hoy hay comercios en pleno centro que ni siquiera tienen rampas para acceder. Tampoco parece haber controles municipales que los exijan.

“La verdad es que me sacan las ganas de entrar a esos lugares. Hay locales que no son para nada inclusivos, son contados los que realmente son pensados para todos, no sólo para la habilitación sino para que todos disfruten de ir a esos lugares por igual”, argumentó Carina.

Y agregó: “Si hacés baños, por ejemplo, no hace falta que hagas especiales para personas con discapacidad, hacés uno amplio, con las instalaciones adecuadas y les das la posibilidad a que lo puedan utilizar todos”.

“Yo soy muy independiente y consciente, estoy abierta a colaborar en todo lo que sea necesario, pero a veces siento que no soy escuchada cuando me refiero a las calles, rampas y demás. Hay muchas cosas que voy aprendiendo con el tiempo, hablando con otras personas con discapacidad también, así que creo que es importante el trabajo conjunto”, afirmó.

Un lugar que siempre es muy frecuentado por Carina es el Parque de las Naciones, no sólo por su amor a las danzas y costumbres brasileñas que profesa desde chica a través de la Fiesta del Inmigrante (fue reina de la Colectividad y princesa nacional del Inmigrante), sino porque también es un espacio utilizado por muchas familias para pasear, tomar mate y descansar los fines de semana.

“Yo estuve hablando con la gente de Federación de Colectividades y me puso muy contenta que me escuchen y me digan que están trabajando en una mayor inclusión, porque no sólo es cuestión de que cada casa típica esté adaptada, sino que es algo de todo el parque, desde el ingreso, con los accesos, los baños, todas las instalaciones. Y cuando llega la época de la Fiesta aún más, la idea siempre va a ser que sea una fiesta para todos y me aseguraron que se trabajará para que así sea, así que eso me da buenas expectativas”, apuntó Carina.

Y seguidamente, agregó: “Hay una infinidad de cosas que se pueden mejorar, desde la perspectiva de cada persona con discapacidad. Si no lo hace la política de Estado, por más esfuerzo que se haga desde nuestro lugar, va a quedar por la mitad porque necesitamos que de arriba se exija, se haga”.

“Lo mismo los vecinos, muchos no se dan cuenta, te ponen un cartel en el medio de la vereda, sacan los productos afuera para exponer, es imposible circular. Pero pequeñas cosas hacen grandes cambios, y por eso me gustaría que seamos un poco más escuchados, cada granito de arena cuenta para que nuestra ciudad logre ser realmente un lugar que incluya a todos”, concluyó.

 

Baldosas podotáctiles y reforma de las rampas

Pablo Hassan. Intendente de Oberá

El flamante intendente de Oberá, Pablo Hassan, explicó a El Territorio el plan integral de obras para la ciudad. Dijo que “con el equipo de la Unidad Ejecutora estamos instalando todo un plan de movilidad urbana y mejoramiento del casco urbano, arrancando en la zona del centro, específicamente pensado para las personas con discapacidad”. Manifestó, en ese sentido, que “se pueden ver algunas de las acciones que ya se llevaron adelante, como en la vereda del Colegio Mariano, que se tuvo que cambiar porque estaba deteriorada, empezamos a incluir las baldosas podotáctiles”, que tienen la demarcación para las personas ciegas.

Asimismo, mencionó que se comenzó a realizar la demarcación de todas las rampas en las esquinas del centro de la ciudad y apuntó a que “muchas de ellas estaban mal construidas con la inclinación, por lo que estamos empezando a reverlas”. “La plaza frente al Casino también se está trabajando, agrandando la ochava porque justamente el espacio que tenía no entraba una silla de ruedas, entonces la idea es mejorar para un mejor tránsito”, resaltó.

Al tiempo que aseguró que “la mirada y el trabajo a encararse en cada una de las obras que haremos de acá en adelante tendrá su grano de arena en la inclusión, es uno de los ejes de gestión que queremos priorizar, tenemos que hacer una ciudad justa para todos”.“Es paulatino, es mucho el trabajo, y seguramente necesitará de varias gestiones que tengan esta mirada, pero arrancamos que es lo importante, prestando atención a que las obras nuevas tengan este punto de vista, de igualar derechos”, cerró.

 

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