Vive sola y elige mantener una rutina llena de proyectos
Tiene 90 años y se mantiene activa entre el club y el barrio
Todos la conocen como Lola. A sus 90 años, Aurora Acacio es una de las vecinas más queridas del barrio Santa Lucía, de Posadas, y una presencia habitual en cada actividad que organiza la comunidad.
Desde hace años participa del Club de Abuelos, donde encuentra mucho más que un espacio para hacer ejercicio: allí comparte tiempo con sus pares, aprende nuevas actividades y fortalece vínculos que, asegura, son fundamentales para mantenerse activa.
Su semana está organizada alrededor de esas actividades. Los martes y jueves asiste a las clases de zumba y, fuera del receso invernal, también participa de las jornadas de gimnasia y de los talleres de manualidades que funcionan en el club.
“En el club hacemos gimnasia, zumba y manualidades. Siempre hay algo para aprender. Es un lugar que es nuestro refugio, porque todos necesitan estar con alguien en el barrio cuando llegan a viejitos”, cuenta.

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La autonomía es otro de los aspectos que Aurora valora de esta etapa de su vida. Vive sola y continúa ocupándose de las tareas domésticas, además de cuidar su jardín y organizar sus actividades semanales. Aunque cuenta con el acompañamiento de su familia, prefiere mantener la independencia que, asegura, la acompañó desde joven.
“Siempre fui independiente. Siempre trabajé y todavía me manejo sola. Puedo ocupar este momento de la vida para hacerlo que me gusta y estar para los otros. También me gusta viajar e ir a visitar a la familia siempre que se puede, esta semana voy a visitar a mi hermana en Santa Fe”.
Para Aurora, el Club de Abuelos es un espacio donde el movimiento va de la mano con la vida social. Mientras realizan actividad física, también conversan, intercambian experiencias y se acompañan entre vecinos.
En los talleres confeccionan adornos, trabajan con materiales reciclados, hacen crochet y preparan distintas producciones para las celebraciones del barrio. En su casa, dedica tiempo a la jardinería, otra de sus pasiones. “La jardinería a mi me encanta, me ayuda a mantener la cabeza ocupada. Planto nuevas especies que me manda mi hermano que tiene chacra en Corpus”.
Esa actitud proactiva, dice, es la que intenta transmitir a otros adultos mayores. Considera que mantenerse ocupado ayuda tanto al cuerpo como a la mente y que nunca es tarde para aprender algo nuevo.
Una vida ligada a Santa Lucía
Aurora llegó hace décadas al barrio y fue testigo de su crecimiento. Con el paso de los años se convirtió en una referente para varias generaciones de vecinos, siempre dispuesta a colaborar cuando la comunidad lo necesita.
Destaca que el de Santa Lucía es “un grupo de adultos mayores especialmente activo”, que durante la pandemia impulsó el proyecto para la construcción del salón de usos múltiples (SUM) de la chacra 234, un espacio que hoy utilizan distintas organizaciones del barrio.
Su participación también continúa en la capilla Vicaría Santa Lucía, donde mantiene fuertes lazos con la comunidad parroquial. En este momento, recordó con afecto al recientemente fallecido padre Estanislao “Tani” Nowak.
Envejecer acompañado
Aurora sostiene que una de las mayores fortalezas de la vejez es no aislarse. Por eso procura participar de las actividades del barrio, visitar a sus amigas y mantener una rutina que la obligue a salir de su casa. “Mi salida es la iglesia y el club de abuelos. Ahí compartimos, hacemos ejercicio y siempre hay alguien con quien conversar”.
Para ella, envejecer y mantenerse activa no depende solamente del estado físico. También se construye a partir de los vínculos, del sentido de pertenencia y de tener proyectos cotidianos que motiven a seguir adelante. “Los problemas siempre van a estar, pero hay que saber llevarlos. Lo importante es seguir haciendo cosas”.
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