Comerciantes afirman que el ajuste sigue

Cargas impositivas y bajo consumo ahogan a los comercios locales

En Posadas se incrementa la cantidad de negocios que cierran sus puertas. No logran sostenerse ante las subas de alquileres y servicios, sumado a las pocas ventas que se registran
domingo 03 de mayo de 2026 | 6:05hs.
Cada vez más comerciantes deciden bajar las persianas al no poder sostenerse.
Cada vez más comerciantes deciden bajar las persianas al no poder sostenerse.

El panorama del sector comercial en Posadas atraviesa un momento complejo que cada vez parece agravarse más, atravesado por una fuerte caída del consumo, altos costos operativos y una dinámica económica que dificulta la continuidad de los negocios.

Con políticas de ajuste, un consumo estancado, altas cargas impositivas y un comercio que no se activa, los comerciantes de Posadas y del resto de Misiones viven constantemente una realidad que para muchos terminó en el cierre de sus locales.

El Territorio realizó una recorrida por el microcentro posadeño donde constató más de diez locales cerrados, y algunos que evidentemente ya fueron alquilados por otros que decidieron apostar -pese al contexto difícil-, así como los que se tuvieron que reinventar o achicar. Las realidades son distintas, según el negocio, pero todos coinciden en algo: “No hay consumo”.

En este marco, todo indica que el consumo es el mayor problema, pero se suman otras aristas que impactan negativamente en los comerciantes: alquileres, servicios, impuestos que siguen en alza y  ahogan a los comerciantes.

En lo que va del año en Posadas, numerosos comercios cerraron sus puertas o redujeron locales, como el caso de la firma Polaris en el microcentro. A este contexto de crisis económica se suman a tantas otras firmas que desde el inicio del gobierno de Javier Milei no logran sostenerse.

Panorama complejo

Fabián Negrete, empresario y comerciante, brindó un panorama sobre la situación actual y las dificultades que enfrentan tanto quienes alquilan como quienes intentan sostener emprendimientos en el microcentro posadeño.

Negrete explicó que uno de los principales problemas surge cuando los comerciantes que alquilan sus locales se ven obligados a cerrar por no poder sostener los costos.

En calle La Rioja casi San Lorenzo hay dos locales que pertenecen a Negrete que en el último tiempo cerraron sus puertas.

Al respecto, detalló que en varios casos intentó acompañar a los inquilinos con medidas de alivio: “Renegociamos el alquiler, en el local más grande no lo quería dejar porque había adaptado el local a su manera. Se le hizo una quita del 50% y se quería seguir sosteniendo al inquilino. Estuvo al 50% prácticamente cuatro meses”, dijo.

Sin embargo, aun con esas facilidades, la actividad no logró repuntar. “Tenía buenos precios, era muy competitivo, pero necesitaba cantidad”, explicó, marcando uno de los ejes centrales del problema: la falta de volumen de ventas. Se trataba de un comercio dedicado a la venta de indumentaria y calzado para la familia.

En cuanto a la posibilidad de reocupar los locales vacíos en pleno microcentro posadeño, la respuesta fue desalentadora: “Todavía no tenemos consultas”. Un dato que refleja con crudeza el momento que atraviesa el comercio local, en una ciudad donde, como resumió el propio Negrete, “el centro está apagado”.

Competencia fronteriza

A esto se suma el comportamiento del consumidor local, que muchas veces opta por cruzar a Paraguay. “La gente va a Paraguay, va por una cosa, va por otra, al final termina pagando en algunos aspectos un poquito más caro porque no averiguan en Posadas, pero ya va por una cosa y termina comprando todo allá”, sostuvo el empresario.

Para Negrete, este fenómeno impacta directamente en la economía local. “Eso verdaderamente complica un montón la parte económica para los comerciantes. Tienen estructura, impuestos, luz, agua, rentas, municipalidad. Es un conjunto de impuestos, son muchos impuestos que pagar y dificulta sostenerse”.

El empresario también repasó su propia experiencia como comerciante. Recordó que anteriormente tuvo un local de bazar que funcionó durante más de un año, pero que terminó cerrando por la imposibilidad de mantenerse en un contexto inflacionario extremo. “Salí a apostar en ese rubro, después lo llevé a Mentecato, pero la hiperinflación era imposible. Vendía por debajo de lo que tenía que comprar. Se hizo muy pesado, muy complejo”, señaló.

Incluso sin pagar alquiler, la ecuación no cerraba: “No tenía alquiler porque el local era mío, pero igual era difícil poder llevarlo”.

Actualmente, indicó, si bien existe cierta estabilidad en los precios, el problema central es otro: la falta de dinero en circulación. “Hoy tenemos por lo menos una estabilidad en precios, pero no tenemos el flujo de gente que tenga dinero para comprar. No hay forma de dar vuelta la situación. Achican costos, pero falta el flujo de dinero, falta el movimiento”, afirmó.

En esa línea, fue contundente: “Creo que los sueldos están extremadamente bajos”.

Carga impositiva que ahoga

Por su parte, Roberto Amarilla, gerente comercial de Electromisiones, manifestó: “Los comercios estamos atravesando un momento difícil. Tienen que subir los sueldos, pero tenemos un gobierno que sigue ajustando”.

No considera solamente que los sueldos siguen muy bajos: “No pasa por ahí, todos esos conceptos son consecuencias de un Estado gigante, monstruoso, que cada día inventa nuevos impuestos para poder financiarse, ponen trabas, burocracias y cargan su inoperancia en el sector privado”.

Detalló que “por cada $10.000 que se paga de sueldo, debemos aportar al Estado y sus dependencias $4.800. Si eso se redujera, los sueldos subirían solos, el colaborador (empleado) se llevaría más dinero y podría gastar más”.

“Nuestra carga impositiva es fenomenal. Entre IVA, Ingresos Brutos, padrón de comercio, tasas por publicidad, impuesto al combustible, SIRTAC, SIRCREB, retenciones, percepciones. El margen es cada vez más chico. Y encima, a fin de año debés pagar al Estado el 33% de tus ganancias (Impuesto a las Ganancias, por cada $100.000 que ganaste en el año debes aportar al Estado $33.000). No hay comercio formal que pueda sostener tamaña desproporción de carga impositiva”, lamentó el responsable de la firma misionera.

 Manifestó que “no sólo está Encarnación enfrente, con un IVA del 10% como único impuesto y casi una ausencia de empleo formal (libre de impuestos), sino que también hay que lidiar contra el contrabando o comercio ilegal fronterizo”.

Amarilla sostuvo que “el comerciante no es formador de precios, sólo aplica un margen a sus costos, y el principal costo que hoy tiene son los impuestos”. Aclaró que no son los alquileres: “El alquiler es un negocio entre partes, pero tanto el locador como el locatario deben pagar otra vez IVA, ingresos brutos, impuestos a los débitos y créditos. ¿El origen? Un Estado muy grande que precisa recaudar para sostenerse”.

El gerente comercial planteó que la solución rápida sería “emitir dinero, imprimir billetes, y la inflación no tardará en destruirnos a todos como ya pasó antes”. En cuanto a una solución definitiva, apuntó que sería “eliminar estructuras estatales ineficientes (cargos políticos), gastos innecesarios y el excedente y volcarlo a mejorar la remuneración de los que realmente trabajan, y dejar que el sector privado trabaje “más liviano”, sin tanta asfixia impositiva”.

Bajo consumo

Seguidamente Negrete habló del impacto de las políticas económicas “que se siente directamente en el consumo” . “Este tipo de políticas no ayuda al consumidor y hacen que la gente apenas compre comida, porque esa es una realidad”, expresó. En consecuencia, sólo algunos sectores logran sostenerse: “Hay rubros de primera necesidad que funcionan, pero estamos hablando de un 30% de la gente que consume a diario, y en rubros muy específicos”.

En relación a los contratos de alquiler, Negrete destacó su postura flexible frente a los inquilinos que no pueden continuar. “En el local más grande, para salirse la suma era millonaria. Desde un inicio le dije ‘apostemos juntos’. Le ayudé con los alquileres y cuando cerró le dije ‘listo, rompemos el contrato, no cobro multa ni nada’”, relató. Y agregó: “Es mi sistema, no digo que todos tengan que hacer así, pero me parecía que ahogarla a una persona más de lo que está ahogada no está bueno”.

Respecto a la duración de los emprendimientos, detalló que algunos locales logran sostenerse apenas unos meses. “Este estuvo un año y este estuvo seis meses”, indicó. En el caso de un comercio más pequeño dedicado a artículos de limpieza, el problema volvió a ser el mismo: “Era el flujo de gente, el flujo que hoy no da. El centro está apagado, muy apagado”.

Negrete insistió en que, sin circulación de dinero, ninguna estrategia resulta suficiente. “Hay miles de formas, pero vos podés hacer promociones de todo tipo y si no tenés flujo de dinero, es imposible”, remarcó.

Expectativas por mejoras

Consultado sobre la posibilidad de una mejora, sostuvo que el panorama depende de cambios estructurales. “Tienen que subir los sueldos, pero tenemos un gobierno que sigue ajustando y los sueldos siguen estancados”, opinó. También señaló la necesidad de revisar el tamaño del sector público y generar condiciones de competitividad frente a Paraguay:

“Si se cambia la administración pública, los sueldos y somos competitivos con Paraguay con alguna medida, vamos a salir adelante. Pero hasta que llegue eso, no tenemos que estar ahogados”.

En cuanto a las medidas anunciadas recientemente a nivel municipal, consideró que pueden ayudar, aunque de manera limitada. “Sirven, pero es significativo. Es una tasa de comercio bonificada, pero para la necesidad que tenemos hoy no alcanza. No es solo la municipalidad la que tiene que trabajar, tiene que trabajar todo”, sostuvo.

“No son solo los impuestos los que están ahogando, es la caída de consumo, la situación económica, el parate que tenemos hoy”, explicó. A esto se suma la competencia regional: “Lo que sí es bravo es la competencia con Paraguay, aunque ahora ni a Paraguay están yendo. Igual, el esquema mental del comerciante con los precios es complejo”.

Un histórico cerró dos locales

“Después de 45 años creciendo en la ciudad, seguimos haciendo lo que siempre hicimos. Adaptarnos a los distintos escenarios, mirando hacia delante…”, sostiene el escrito que se encuentra fuera de los locales ubicados en el microcentro posadeño. Se trata de la firma Polaris, que cerró en el último tiempo dos de sus locales en Posadas. Si bien cuenta con otras tres sucursales y alienta a los consumidores a visitarlos allí, los cierres se vienen repitiendo con marcas históricas o grandes en toda la ciudad desde la asunción del presidente Javier Milei.

Los negocios cerrados son  los espacios que estaban ubicados frente a la plaza 9 de Julio y el shopping de la ciudad capitalina.

Según se indicó, el cierre se da en el marco de la caída del consumo, ventas en baja y aumento de los costos como principales motivos que desequilibran las finanzas comerciales.

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