Taller de tejido dos agujas en el Palacio del Mate
El tiempo es un pulóver
En la calle, El Niño, desaguándose en tormenta, viento, gris. Adentro, apenas o mucho se escucha la lluvia torrencial, aunque gana el espacio el rumor de las agujas en laboriosa sincronía y el casi imperceptible chirrido del hilo al deslizarse de ovillo a abrigo.
Hay diálogo entre el metal, los dedos y la fibra; hay diálogo en la trama de colores que crece en los regazos y en la red que forman las tejedoras sentadas con los brazos en v.
Punto por punto la hebra toma forma, primero el elástico, luego se puede dibujar un jersey, santa clara o arroz o con unas contorsiones lograr ochos que recorren verticalmente la obra.
No hay que perder el hilo, si alguna lazada se escapa, hay que rescatarla y montarla de nuevo a la aguja. Toda una vuelta al derecho y otra vuelta del revés el tricot avanza. Lo mismo que los días esa construcción textil de vez en cuando se enreda, y hay que salir de la maraña, por ahí pasa que prospera sin tropiezos en medio del brillo de plata de los palillos.
“Esa es la magia del tejido, que siempre se encuentra la forma de resolver alguna cosa que se te presenta como problema, ejercita la flexibilidad, la creatividad y también es un aprendizaje ante la frustración y la importancia de la paciencia, de disfrutar del proceso”, explicó la profesora Alejandra Ledesma, al frente del taller de tejido dos agujas que tiene lugar los miércoles en el Palacio del Mate.
Al emblemático sitio se accede por la escalera del Paseo Bosetti hasta el final del pasillo, ahí se abre el salón mayor con sus ventanales a calle Rivadavia y los históricos murales, en un rincón el piano tapado y en el centro la mesa de trabajo, las lanas, los hilos, las manos.
Días de tejer
El taller funciona todo el invierno, “un tiempo especial para estar adentro o si está lindo tejer en el solcito, siempre en compañía y aprendiendo ”, expresó Alejandra sobre esta iniciativa que busca replicarse cada temporada de frío con el aval de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad a través del Departamento de Artesanos a cargo de Nora Todaro.
“Yo soy parte del equipo del Departamento de Artesanos, que está a cargo de la Feria del Paseo Bosetti, y fue un taller que nació en el Paseo Bosetti, como una manera de aportar una herramienta más a quienes quieran emprender con el tejido o tejer para sus familias”, expuso.
La convocatoria fue todo un éxito y se anotaron más de 20 personas, entre ellas, dos varones y mujeres de todas las edades. “La mayoría vino con conocimiento cero y como hace ya poco más de un mes que nos reunimos, es increíble lo que avanzaron, ya terminaron algunas piezas más pequeñas, porque comenzamos por gorros y bufandas y ahora estamos haciendo abrigos”, relató.
Otras llegaron con saberes que heredaron de sus madres y abuelas pero habían dejado de lado la práctica y la retomaron.
“Es un grupo que aprende muy rápido con todas las ganas, todo el impulso. Y es muy enriquecedor porque hay chicas muy jovencitas y hasta abuelas. Así que tenemos una variedad de edades y todas estamos aprendiendo, nos sacamos las dudas”.
En ese encuentro de generaciones también las charlas a modo de una madeja matizada, adquiere capas y tonalidades que sorprenden y se disfruta.
Por momentos asoma un tema con tantas distintas perspectivas y voces, y le continúa un silencio concentrado y cómplice que no interrumpe ni el turno del mate.
Solidaridad
Las prendas que se elaboran en el taller se expondrán en un stand en el Paseo Bosetti al final del curso, allí los tejedores podrán mostrar y vender sus creaciones.
Además, entre las ideas que surgieron sobresale una campaña solidaria para tejer mantas para bebés recién nacidos en el Hospital Materno Neonatal y que serán donadas a la Asociación Dar a Luz.
Furor por el tejido
Alejandra es profesora y una apasionada del tejido y se emociona al ver las redes sociales llenas de tutoriales y de posteos de jóvenes que tejen. “Siento mucha emoción cuando veo que se revaloriza el trabajo de las tejedoras, es un trabajo que en general como se hace adentro de las casas, está como un poco invisibilizado. Pero es una salida laboral importante, más en tiempos de crisis”.

A lo que agregó: “Tejer un saco a tu nieto o bufandas para tus hijos, tejer una prenda linda para vos misma te economiza un montón, y también podés tejer para vender, y en eso tenemos que hacer un trabajo para revalorizar el trabajo artesanal, manual, que es único y que está hecho con amor”.
“El tejido nos conecta con nuestros ancestros, con las mujeres mayores de nuestras familias, a veces con recuerdos de la infancia, y son tantos los beneficios de tejer y de enfocarse sólo en el tejido, que una siente que da calma, la verdad es que tejer te da paz y te hace olvidar por un rato de los problemas”, reflexionó la docente.
En pleno trabajo
Quienes estaban trabajando en sus tejidos el día de nuestra visita contaron que fueron solas y otras animaron a sus madres, a sus hijas o amigas a acompañarlas.
Mirta Martínez y Estela Medina son hija y madre, no sabían nada del arte del tejido pero adquirieron una destreza que las hace avanzar con velocidad en sus proyectos.
“Hay como una moda del tejido, lo veo mucho en las redes y siempre me interesó la idea de aprender a hacer algo con las manos. Y justo vi el spot de la Municipalidad y llamé a la profe y nos anoté”, refirió Mirta acerca de cómo descubrió la actividad. “Estamos aprendiendo de cero, tengo que decir que por momentos me frustré porque no podía avanzar, pero la profe nos explica con mucha paciencia y creo que le voy agarrando la mano, pero me falta mucho”, reconoció Estela, que aceptó el desafío de ejercitar una nueva habilidad y además construir amistades.
Carreras y carreras mediante, entre las hendijas del hilado aparecen las historias personales.
“Nos vamos conociendo, vamos haciendo amistad, vemos que el tejido también nos une y estas horas en el taller son un refugio donde también podemos hablar de las cosas lindas que nos pasan y también de lo que nos preocupa”, sumaron otras tejedoras.
Laura Ayala se inscribió porque le aconsejaron hacer algo para aliviar el estrés, “realmente funciona, yo invito a todos a tejer, es una actividad que te da paz y que el tiempo vuela cuando tejés y ni te das cuenta”.
Patricia Emategui es jubilada y voluntaria en la Asociación Civil Dar a Luz, fue ella quien sugirió tejer las mantillas para los bebés del hospital y el apoyo total de todas sus compañeras le alegró. “Yo estoy tejiendo un saquito para nietito de un año, vengo de familia de tejedoras, pero por el trabajo no tenía tiempo de tejer, ahora me jubilé y quise hacerle yo misma el abriguito a mi nieto y ya quiero terminar y que lo use, le va a quedar hermoso”, resaltó.
El taller ingresa en su último mes, las inscripciones siguen abiertas.
El taller de tejido dos agujas se desarrolla durante los meses de frío, en el marco de Cultura en Acción de la Municipalidad. La inscripción es gratuita. Los encuentros son los miércoles de 15 a 16.30 en el Palacio del Mate, en el Paseo Bosetti. Infomes al 376-5486741, WhatsApp de la profesora Alejandra Ledesma.
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