Margarita Verón y una vida dedicada a la trama
Enseña a tejer en Buenos Aires y exhibe sus pashminas en el Fashion Week
Margarita Verón enseña a tejer y siente que las personas que practican esta actividad logran conectar con una experiencia de encuentro personal que va mucho más allá de aprender una técnica. “Para aprender a tejer hay que parar la máquina del sobrepensamiento y de la ansiedad, que son dos conductas tan comunes en la actualidad, y por eso en estos últimos años cada vez más personas se acercan a esta actividad”, explicó al empezar la entrevista.
La tejedora nacida en Jardín América vive ahora en el barrio porteño de Villa Urquiza, desde donde organiza talleres de tejido tanto de manera presencial como virtual. También confecciona diseños para su propia marca formada por las iniciales de su nombre ‘Marve’, con la que se presenta en las distintas ediciones del Fashion Week, que es la semana de la moda porteña donde se muestran las creaciones locales.
El Territorio dialogó con esta mujer misionera que se define como una “maestra artesanal” y que aprendió sus primeros pasos en el arte de tejer cuando era una niña que visitaba a su abuela, que era la tejedora y modista del pueblo. “Recuerdo sus manos haciendo y deshaciendo con las telas y los hilos con una rapidez que me asombraba. Yo pensaba que era un juego y quería aprender. Así empecé cuando tenía 9 años. Hoy a los 64 me sigo divirtiendo cuando tejo como si estuviera metida en un juego al que le tengo que dar toda mi atención”, señaló.
Y esa pasión por el tejido es lo que intenta enseñar en sus talleres. “Siempre me gustó aprender más sobre lo que me interesa y también transmitir a otras personas ese conocimiento, por eso la capacitación constante y los talleres de tejido son parte de mi identidad”, sostuvo.
“Durante la pandemia, cuando la gente no podía salir de sus casas, el tejido fue un refugio de vida para mí. Y ahí surgió la idea de enseñar a distancia. A través de la tecnología, enseñar a personas de cualquier parte del mundo que quieran aprender el arte de tejer. Tengo alumnos de todo el país y del extranjero también”, explicó la artesana, que dicta talleres de tejido en telares de madera que construye su marido.

“Nosotros ya estamos jubilados los dos y por eso mi marido emprendió en la construcción de telares de madera, que obviamente compramos en Misiones y los construimos y los vendemos a través de nuestra página por internet. Somos un equipo y nuestras hijas y nietas también nos ayudan, sobre todo con la cuestión de la tecnología, que es algo que aprendemos todos los días”, contó Margarita.
“Se trata de telares de Peine o María, que son estructuras de madera. Hay distintos tamaños. Y en esos telares hacemos las telas con distintos materiales. Y cada persona hace su propia trama de tejido. Por eso se trata de una actividad creativa donde cada producto es único”, señaló.
“Tejer es terapéutico”
En tiempos de acumulación de estrés, cansancio mental y dolores posturales por el uso desmedido de pantallas, Margarita está segura de que “tejer es terapéutico, porque es una actividad que exige concentración mental y para eso hay que dejar de lado los pensamientos invasivos y poner la cabeza en modo creativo. Tengo muchos alumnos que salen de trabajar, se sacan la corbata o el uniforme de trabajo y se conectan al taller de tejido justamente con la intención de hacer una actividad que los ayude a relajar”, contó la entrevistada.
Con respecto a la edad de sus alumnos, la tejedora dijo que “hace décadas el tejido era cosa de mujeres y sobre todo de mujeres mayores. Hoy es totalmente diferente. Tengo cada vez más alumnos hombres y crece el número de jóvenes que tienen interés en este arte”.
Antes de instalarse en la ciudad de Buenos Aires, Margarita Veron vivió muchos años en Posadas, donde también llevó sus saberes del telar a distintos barrios de la capital provincial, “porque aprender a tejer también puede ser una herramienta de desarrollo y de trabajo para una mujer que está en su casa, que tiene hijos y que desde ese lugar puede confeccionar abrigos, mantas, almohadones y todo tipo de elementos de uso cotidiano”.
La tejedora dijo que “también para la gente mayor es una actividad muy buena porque tejer te exige poner en actividad la cabeza, controlar los puntos, hacer cálculos, tomar medidas y son todos ejercicios mentales muy saludables para el bienestar psíquico”.
Moda con raices misioneras
Margarita llevó a su tejido el diseño que hacen los miembros de la comunidad mbya guarani en cestería. “Hice muchísimos bordados en tela teniendo en cuenta esos modelos de la cestería que hacen nuestros hermanos guaraníes. Porque se trata de una belleza visual tan especial que traté de trasladarla a los tejidos”, explicó.
Y algunas de las pashminas que desfilan por las pasarelas del Fashion Week de Buenos Aires llevan esos diseños. “Participé de ese desfile con la diseñadora Luciana Segura y su marca de ropa. Y ahora estamos trabajando para volver a ser parte de esas pasarelas a fines de agosto, donde nuevamente voy a presentar una colección de pashminas”, adelantó.
“En este momento estoy abocada a la confección de pashminas con sedas naturales y algodones sedificados. También en lana para el invierno. Adoro las pashminas y actualmente estoy trabajando en múltiples diseños”, destacó.
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