Informe de Domingo

Los hilos del destino conducen al arte de tejer

Del furor en las redes a la memoria íntima de la vida familiar y los recuerdos de infancia, el tejido vuelve a ocupar un lugar central. Más que una moda, es una práctica que une generaciones, calma la ansiedad, despierta la creatividad e hila comunidad. Talleres de dos agujas, encuentros de crochet y las historias de las tejedoras misioneras.
domingo 02 de agosto de 2026 | 1:30hs.

De tantas cosas que acercan a la orilla de lo real las marejadas cotidianas de la virtualidad, algunas logran exceder su fugacidad y huellan en tierra firme.

El furor por el tejido tiene algo de eso, moda viral de TikTok en su superficie, a la vez está enraizado con nuestra ancestralidad.

En estos dos tiempos, el de la vorágine presente y la evocación de infancias con abuelos se mueven las agujas; van y vienen, van y vienen, siguen fielmente el patrón; a veces se equivocan, pero por ahí quieren libertad y galopan, y en esa carrera se olvidan de algún punto y hay que regresar a rescatar al rezagado, porque cada uno importa.

De vez en cuando la trama ya no tiene remedio y hay que desatar todo y comenzar de cero, cómo los mechones de lana vuelan diminutos por los aires.

¿Quién no ayudó de chico a ovillar la madeja para una bufanda a rayas? ¿Quién no se quedó mirando maravillado esa habilidad de las tejedoras de hacer crecer el tejido con un ojo en la novela, charlando o haciendo malabares para limpiar también la casa?

A las tejedoras que le escatiman horas al sueño, pero les regalan adornos a pulóveres y gorros a las tejedoras que venden sus prendas y que requieren un pago justo por su trabajo, a las autoras de esas prendas de añares que son un tesoro de cariño va dedicado el informe dominical de El Territorio.

La tendencia del tejido, de llevar ropa personalizada y, sobre todo, sus beneficios para aliviar el estrés son motivo de contenidos e interacciones infinitas en internet y alientan a que muchas personas descubran este mundo y pongan manos a una práctica que revaloriza una tradición antigua de saberes y labor manual de las mujeres en la intimidad de las casas.

Bienestar emocional

Hacer foco en el presente, bajar la ansiedad, prestar atención, ejercitar la motricidad fina, dar espacio a la creatividad, entrenar la paciencia, la perseverancia, recorrer un proceso y además socializar y reunirse a tejer con otros son solamente un par de la extensa lista de beneficios de tejer en la enumeración de especialistas y avezadas artesanas y docentes.

Además de la tangibilidad de un abrigo, una carpeta en abanicos, un mantel, hay en el entretejido del hilo y el vacío una magia que viene de la dedicación, del hacer sin reloj, de conexión persona-obra.

El tejido en el arte

Hebras, conectores, nudos, desenlaces están en la urdimbre de la tela y de las historias personales, expresión cultural, el tejido es tópico en el arte y en la literatura.

¿Cuándo tejemos? En la serie Nuestro Seúl por descubrir, el hecho de tejer es una estrategia de calma emocional, una metáfora de conexión con el presente frente a la incertidumbre del mañana.

Dicen que las ondas cerebrales cuando tejés son similares a cuando meditás, en otras palabras tejer es meditar con las manos, le confía en una escena el personaje de Mi-Ji a su amigo, que perdió su empleo.

Pensar en el pasado sólo trae decepción y pensar en el futuro sólo te da ansiedad. Así que, mientras los días pasan, solo tejé, le anima y le extiende hilo y aguja.

¿Hasta cuándo tejemos? Con la película de Nolan en cartelera, podríamos decir observando a Penélope, hasta que se vaya el día y le suceda otro, hasta que llegue lo que tanto esperamos.

O, como le sucedió a Irene en el cuento de Cortázar, mientras tengamos los hilos.

A Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso, relata su hermano en los pasajes más luminosos de ese universo que es su casa. Poco más tarde, ella deberá soltar el tejido porque las hebras fueron tomadas.

Sentires y experiencias

Dejando de lado ficciones y simbolismos, las tejedoras, principiantes o especialistas, entrevistadas para estas páginas, expusieron que tejer es una manera de hallar bienestar, y que las horas se pasan volando. El tiempo, esa medida de todo, toma la forma redondeada de un ovillo de cualquier color, y se va deslizando en cada vuelta, unas veces con tensión, enredado, otras ondulantes, determinado, sin fricciones, feliz... “Tejer es más que tejer, nos ayuda a ver que a veces las cosas se nos presentan no como las esperamos, a veces nos desafía, cuando le encontramos la vuelta nos alegramos porque es un logro. Yo pienso que todos tenemos que tejer, es algo que tienen que aprender los niños en la escuela”, dijo la profesora Alejandra Ledesma.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?