lunes 23 de mayo de 2022
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Barreras urbanas que restringen la libertad de las personas con discapacidad

Rampas mal hechas, veredas rotas y un sinfín de obstáculos no hacen más que dar cuenta de que aún resta bastante para que las ciudades sean realmente inclusivas

domingo 03 de abril de 2022 | 6:06hs.
Barreras urbanas que restringen la libertad de las personas con discapacidad
Foto: Luciano Ferreyra
Foto: Luciano Ferreyra

Circular por las ciudades hoy es todo un desafío. Veredas en mal estado, rampas peligrosas y un sinfín de negligencias vuelven el tránsito diario un calvario, principalmente para las personas con discapacidad motriz y/o visual, que utilizan sillas de ruedas o bastones para transitar.

En ocasiones, el “hacer porque hay que hacer” lleva a que las exigencias para una real inclusión sean cumplidas de forma parcial o a desgano. Un ejemplo es el de las rampas con pendientes muy pronunciadas. Ni hablar de los lugares donde todavía ni siquiera existen. Esto da cuenta de que no se consulta a quienes van a utilizarlas, simplemente se hacen porque la norma lo pide. La inclusión, así, se queda sólo en discursos utópicos, impidiendo la independencia de las personas con discapacidad.

Es cierto que al mirar en retrospectiva, el cambio ha sido importante y la inserción adquirió mayor protagonismo. Pero no alcanza. Sólo basta dar un paseo por algunas ciudades de la provincia para constatarlo. En los servicios públicos ocurre lo mismo. Salvo pocas excepciones, los colectivos no tienen condiciones de accesibilidad.

A esto se suma un desconocimiento de las normativas por parte de la sociedad en su conjunto y los agentes municipales en particular, como se puede ver, por ejemplo, a la hora de estacionar con la lectura de las obleas o la falta de empatía, como cuentan los mismos afectados.

Esto se traslada también al sector privado, ya que son pocos los locales inclusivos, con espacios adaptados y rampas para el ingreso. Todo ello hace que las personas con discapacidad se sientan desmotivadas a la hora de salir, ir a comer, comprar ropa, y demás actividades.

Historias cotidianas
La evolución es notoria y hay ciudades que así lo pueden demostrar, aunque aún falte mucho. Una de ellas es Posadas. Sin embargo, sigue habiendo obstáculos estructurales y sociales. Lucía Velázquez estudia comunicación y es ciega. Bastón en mano sale de casa y se dirige hacia el centro en dirección a su trabajo. Todos los días hace el mismo trayecto, y se repiten las trabas que debe enfrentar para llegar (ver página 4).

Aunque no se puede negar que Posadas creció en los últimos años y un relato en primera persona así lo confirma, como el de Lely Brito, quien pone de manifiesto los avances, fruto también del esfuerzo de personas con discapacidad “en demostrar que pueden vivir como cualquier otra persona” (pág 5).

Pero más allá de lo que se haya podido avanzar, cada negligencia o descuido es una barrera que impide la independencia y la libertad. Carina Sánchez, una joven de Oberá, debe trasponer cada día cientos de obstáculos para llevar adelante sus tareas cotidianas. El mal planeamiento de la ciudad, con rampas peligrosas y escalones, la condicionan en su rutina. Ante esto, desde la nueva gestión municipal apuntan a mejorar a consciencia los espacios públicos y a la implementación de un plan integral que logre erradicar estos frenos a la libertad individual de cada persona (págs. 6 y 7).

Estas circunstancias también se pueden ver en Puerto Iguazú, donde cada día se recibe a miles de turistas de distintas partes del país y el mundo. La falta de accesibilidad no sólo perjudica a los visitantes, sino que los residentes están prácticamente aislados en sus hogares por falta de veredas en condiciones, rampas y ni hablar del transporte público (pág. 8).

Allí sale a relucir la importancia del acompañamiento. Es lo que se puede ver al hablar con la Asociación de Padres y Amigos de Personas con Discapacidad de Eldorado (Apadel), desde donde advierten las dificultades del día a día (pág. 9)

Es que la autonomía es crucial para todas las personas por igual. Y es lo que plantea Luz Sclepek, de Puerto Rico: “Además de todo el proceso de aceptarlo, no hay nada más lindo que sentirse independiente” (pág 10).

Aunque la falta de empatía o educación emocional de la sociedad son, muchas veces, las barreras más difíciles de sortear, como lo indica Mario Lucero desde el área de Discapacidad de Alem (pág. 11).

En el siguiente informe, El Territorio hace un repaso por las situaciones que deben atravesar las personas con discapacidad motriz y/o visual para transitar en algunas ciudades de la provincia, quienes se mostraron predispuestas a trabajar en conjunto, hablar sobre las falencias que sufren a diario y a buscar soluciones. Sólo faltan oídos que escuchen y manos que lo lleven a la acción.

“Si se piensa la ciudad pensando en el que más necesidades de inclusión tiene, al que más le cuesta, es seguro que va a ser útil para todos”, indicó una de las entrevistadas al hablar de la inmensidad de posibilidades a la hora de pensar la accesibilidad, y es la frase con la que damos paso al siguiente informe, con el objetivo de visibilizar las necesidades de quienes aún hoy siguen siendo invisibilizados.

 

Las dificultades que diariamente deben afrontar las personas ciegas Relato de vida en primera persona Conservar la autonomía y libertad pese a los obstáculos urbanos Puerto Iguazú, un destino turístico mundial que es poco inclusivo “Lo que me limita es la falta de infraestructura” “Eldorado es una ciudad inaccesible” Moverse en silla de ruedas en Puerto Rico es una desafío diario Plan de movilidad y veredas táctiles en la avenida 9 de Julio De padecer a trabajar por una mayor accesibilidad en Alem

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