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En Apóstoles, negocios que resistieron y se adaptaron al tiempo

Un polirrubro que creció pensando en las necesidades de su público

Arrancó en un pequeño local que fue creciendo en dimensiones y en variedad de mercadería. Valoró seleccionar productos de calidad y durabilidad para sus clientes

domingo 07 de noviembre de 2021 | 6:05hs.
Un polirrubro que creció pensando en las necesidades de su público
Àngel Piyuca está al frente de la distribuidora hace 32 años y resaltó el trabajo en equipo junto a sus empleados.
Àngel Piyuca está al frente de la distribuidora hace 32 años y resaltó el trabajo en equipo junto a sus empleados.

Ángel Piyuca (72) es el propietario de Distribuidora Federal, un negocio polirrubro que funciona desde hace 32 años en Apóstoles. Según comentó a este medio, la elección del tipo de negocio se dio casi por casualidad y tuvo como primera meta ofrecer servicio y asistencia a mucha gente que trabajaba en la cosecha de yerba mate. Esos primeros clientes necesitaban abastecerse de muy diversos alimentos y productos, tanto para su hogar como para el trabajo rural.

Desde ese entonces, la necesidad de tener productos de buena calidad “que le sirvan a la gente” fue la meta para ofrecer una gran variedad de artículos que también se fueron sumando al interés de una ciudad en gran crecimiento poblacional.

“Nosotros empezamos en un local muy chiquito, en esa época la gente iba a cosechar la yerba en familia y muchos llegaban a caballo o en carros. Al lado teníamos un baldío donde le poníamos agua y le dábamos comida a los caballos, para que los clientes pudieran comprar tranquilamente en el local. También teníamos bancos para que los chicos y los padres pudieran tomar algo, las madres, en tanto, hacían las compras para toda la semana”, recordó Ángel.

En cuánto a la mercadería ofrecida, detalló: “En un comienzo arrancamos únicamente con comida y provisiones, lo básico que consumía la gente en el campo. En esos primeros años vendíamos muchísimas cajas de latitas de picadillo de carne o latas de corned beef, que se consumían mucho; hoy son productos que muy pocos llevan”.

Mercadería muy seleccionada

Acotó que con los años se fueron incorporando rubros, “hasta que quedó el polirrubro que tenemos ahora, que es único en la ciudad. Ahora tenemos de todo, desde productos de bazar y alimentos balanceados hasta ropa de trabajo, fuimos creciendo con nuestra clientela que nos sigue desde el primer momento”.

El empresario destaca entre sus góndolas que hay productos tradicionales de abastecedores muy antiguos, como ollas de fundición, “que ya son muy difíciles de conseguir en el país por su gran calidad. La gente que usa estos utensilios en el campo los valora mucho. Lo mismo con las alpargatas o la ropa de trabajo que tenemos, son de muy buena calidad para que le duren a la gente”.

Apuntando hacia los productos de industria nacional, comenta que son llamativos hasta para los turistas que llegan a Apóstoles (en los últimos días para la Fiesta de la Yerba Mate), porque ven una gran variedad de artículos que en comercios tradicionales desaparecieron hace años.

En su trabajo diario, Ángel  resaltó que parte importante del negocio son sus empleados, con los que hay un trato casi familiar. “El más nuevo de mis empleados debe tener unos doce años de antigüedad, yo siempre fui tratando de mantenerlos y si estudiaban, acomodamos los horarios para que lo sigan haciendo”.

Resaltó también como una fortaleza del negocio, el participar siempre apoyando causas y entidades sociales de Apóstoles, también ofreciendo agasajos a los niños en su día.

Ser previsor ayuda

Sobre los inicios en los 90, recordó que entre los primeros cambios hubo que adaptarse al trabajo con las nuevas cadenas de mayoristas abastecedores que fueron apareciendo y desplazando a casas tradicionales que había en la provincia. Luego, hacia fines de los 90 y el comienzo de 2001 se resaltaron los problemas con los cheques que no podían cobrarse.

“En la época de la gran crisis (2001) la pasamos mal con los cheques que eran constantemente rebotados. De diez cheques recibidos por ahí se cobraban dos. Después los bancos fueron depurando su clientela y eso se fue mejorando”.

En comparación con otras crisis pasadas y la actual, el comerciante apuntó que hay puntos peculiares a tener en cuenta.

“Hoy estamos en una crisis política y económica, como ya ha pasado muchas veces en el país. Pero quizás antes había muchos pequeños fabricantes que llegaban con diversas marcas. Hoy habrá como mucho 15 grandes empresas que concentran casi toda la producción, entonces eso puede ser una dificultad en la oferta. Pero de igual manera los controles de precio nunca funcionaron. Así, es compleja la actual situación”.

También resaltó que para enfrentar el desabastecimiento siempre fueron previsores en las compras. “Nos manejamos siempre con stock de respaldo, eso para anticipar si un proveedor nos llega a entregar con demora. Gracias a Dios no hemos sufrido faltantes y no trabajamos racionalizando productos. Hoy también trabajamos con un 60 o 70% de pagos con tarjeta, eso también a veces es una limitante porque varios proveedores requieren de pagos en efectivo”. 


El bar Lo de Pablito
Otro punto tradicional señalado por varios apostoleños es el bar Lo de Pablito, un nombre que le fue quedando con el tiempo desde su fundación en 1964. “El propietario fue Miguel Neschuk, después pasó a María Grosko, que fueron mis abuelos, y luego a mi madre Josefa Neschuk y actualmente soy el titular”, comentó Oscar Kindzierszki. Acotó que siempre “fue un negocio familiar, nació como un almacén y bar, antes se denominaba almacén, después se fueron separando los rubros”. Al bar lo siguen frecuentando clientes que ya superan los 80 años, otros menos pero que también lo tienen de referencia en la ciudad. “Por el tema de la pandemia mucha gente mayor que antes venía ahora ya no sale tanto, eso se cortó mucho. Recién ahora se está volviendo de a poco. Acá tratamos de tener lo clásico, mantener las costumbres que tenemos”, indicó Oscar. En el bar a modo de decoración hay varios sombreros de paja tejida que trajo de un fabricante en Oberá y que también vende en el lugar. En el bar como distinción y actividad tradicional se siguen vendiendo tabaco en cuerda y cigarros, así como otros productos naturales tradicionales como aceite de carpincho y otros preparados que trae Oscar.

 

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