“Siento que puedo dar un poco más”, dijo

Claudia Cabrera y una lección de vigencia

La misionera, de 46 años, continúa entre las mejores del mundo en lucha de playa y volverá a competir en Georgia
domingo 21 de junio de 2026 | 6:05hs.
La atleta representa a Argentina.
La atleta representa a Argentina.

Hay carreras deportivas que se explican estrictamente por los resultados. Otras, por la permanencia. La de la misionera Claudia Cabrera se entiende por ambas cosas, pero sobre todo por una convicción interna que no sufre el desgaste del tiempo y que la impulsa a seguir compitiendo cuando la enorme mayoría ya eligió el retiro.

A sus 46 años, la atleta nacida en Eldorado no sólo continúa instalada en la elite internacional de lucha de playa, sino que sostiene un lugar de privilegio en el ranking mundial. Este fin de semana volverá a representar al país en la Serie Mundial de Lucha de Playa en Batumi, Georgia, sumando una nueva prueba de su vigencia.

Ese lazo con la selección es el motor que la mantiene en pie. “Ser parte de la selección, para mí, fue desde mis inicios un sueño muy grande. Mi primera competencia internacional fue en Brasil, en la Copa Brasil de 2005, y en 2025 se cumplieron 20 años de ese momento”, recordó.

Aquel debut fue el inicio de un recorrido extenso. El quiebre definitivo se produjo en 2008, cuando se volcó a la lucha de playa, un cambio de superficie que marcó su carrera: “Fue muy importante para mí, del colchón a la arena”, resumió.

Tiempo después, se radicó en Río de Janeiro buscando un horizonte superador, aunque la distancia jamás enfrió su compromiso: “Representar a Argentina es un privilegio enorme. Más que atleta, me siento una embajadora”.

Sostenerse en la élite pasado los 45 años exige una lucidez extrema. Lejos de alejarse del alto rendimiento, transformó su entrenamiento. “Con los años la recuperación es más lenta y la prioridad es prevenir lesiones. Cuido mucho mi preparación, mi alimentación y mi nutrición”, explicó. Su rutina suma yoga, respiración, neurociencia y psicología deportiva: “Busco calidad, no cantidad. Antes contaba horas; hoy valoro la eficiencia de cada movimiento”. Esa madurez es su principal herramienta frente a la juventud de sus rivales. “Muchas de mis rivales tienen la mitad de mi edad o incluso menos, y aun así sigo compitiendo al máximo nivel”, resaltó.

Su segundo puesto en el ranking mundial respalda esa vigencia y alimenta su meta inmediata: “Sigo compitiendo porque siento que puedo dar un poco más. Estar segunda me demuestra que también puedo ir por el primer puesto. Y si no lo logro, no me quiero quedar con la duda”.

Más allá de los podios, el núcleo de su historia es su mensaje. Claudia comprendió que las barreras suelen ser ajenas.“Entendí que muchas veces los límites que aparecen no son nuestros, son de otras personas. Hubo quienes querían que parara, que dejara de soñar. Y yo entendí que esos eran sus límites, no los míos”, afirmó.

Ese aprendizaje lo transformó en filosofía de vida: “Si alguien te sugiere abandonar un sueño, tal vez habla desde sus propios límites, no desde los tuyos”. Su meta trasciende lo competitivo ya que no quiere ser un ejemplo “pero sí una inspiración. Mostrar que siempre se puede intentar, aunque haya límites económicos o del entorno. El único límite real muchas veces es uno mismo”.

Esa templanza viene de su origen en la tierra roja: “Vengo de una familia de guerreros. Mi madre crió a doce hijos con mucha fuerza y valores. Aprendí que siempre se puede un poco más”.

A los 46 años, Claudia Cabrera sigue compitiendo en el máximo nivel mundial. Mientras arma el bolso para Georgia, sintetiza sus dos décadas en la élite: “Yo gano o aprendo. Todo se transforma en victoria en mi vida ”. Por eso, no habla de cierre, sino de continuidad: “Sigo escribiendo mi historia. Aún no ha terminado”.

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