Indican que el potencial en la provincia es enorme

Regalan plantines frutales para fomentar el cultivo entre los colonos misioneros

El ingeniero Guido Nizzoli creó un programa propio en el que brinda asistencia y asesoramiento a productores y luego les compra lo producido para la fábrica de pulpa El Mortero
domingo 12 de mayo de 2024 | 6:05hs.
El ingeniero Nizzoli hace los plantines para regalar.  Foto: Natalia Guerrero
El ingeniero Nizzoli hace los plantines para regalar. Foto: Natalia Guerrero

En el corazón de San Javier, en una zona de altura geográfica, desde donde el río Uruguay es el protagonista del paisaje uniendo a dos países, Brasil y Argentina, se halla una zona productora de gran extensión. A pie del mítico Cerro Monje se pueden encontrar plantaciones de las más diversas especies de frutas: maracuyá, lima tahití, guayaba, mamón, entre otras que se engloban dentro de la producción de El Mortero.

La fábrica, que brinda trabajo a decenas de lugareños (ver páginas 4-5), se abastece de esta producción para la elaboración de las pulpas y otros productos congelados que se venden a todo el país. Sin embargo, las hectáreas de plantación se quedan cortas y no alcanzan a cubrir la enorme demanda que tienen las frutas misioneras.

Por ello, el ingeniero agrónomo Guido Luciano Nizzoli, propietario de la fábrica El Mortero, elaboró una iniciativa que contribuye a la obtención de materia prima para la producción al mismo tiempo que ayuda a los colonos de la zona y genera una gran oportunidad de empleo productivo genuino. “La cantidad de producción de pulpa depende mucho del año, si llueve o es seco, como también lo que más esté saliendo en el momento, pero más o menos de 100 a 120 toneladas por año se produce, porque falta materia prima. Nos faltan productores que planten frutas”, comentó.

En una visita de El Territorio a la zona productiva y a la planta de elaboración, Nizzoli explicó que la demanda es creciente: cuánto más se fabrica, más se vende, por lo que toda materia prima resulta escasa para atender a los pedidos. “Nosotros, por nuestra parte, tenemos de 8 a 10 hectáreas de maracuyá plantadas, mango una hectárea, lima también una hectárea y guayaba. También tenemos media hectárea de ananá. Pero vemos también que falta gente para trabajar. No hay créditos para comprar maquinaria, entonces casi todo se hace de forma manual, por eso tenemos limitaciones en las plantaciones. Ojalá pudiésemos llegar a plantar 20 o 30 hectáreas. Pero no llegamos”, comentó.

Proyecto colaborativo

Nizzoli explicó que para fomentar la plantación local de frutas varias, arrancó un programa colaborativo. Además de brindar asesoramiento técnico a los colonos, les hace entrega de plantines con diferentes frutas de forma gratuita, así como también de fertilizantes y hasta alambrado para la demarcación. Luego, cuando las plantas comienzan a obtener las frutas, les compra la producción a los colonos. De esta manera, con incentivos claros y ayuda, genera una cadena de trabajo y producción.

“Estamos trabajando con los productores. Yo los asesoro personalmente, les damos los plantines que hacemos, los ayudamos a comprar alambre, les damos fertilizantes y después les compramos toda la producción. Es un programa que encaramos y ya hay diez productores de distintos puntos de la provincia, como San Javier, Oberá, Dos de Mayo, Mojón Grande, Itacaruaré, de varios lugares”, afirmó.

En ese marco, contó que “es un programa nuestro, vienen los productores, consultan qué pueden plantar y les digo que planten maracuyá, por ejemplo, les doy los plantines, los alambres y les ayudamos a que desarrollen la producción”.

Al mismo, contó una anécdota con un colono de la zona: “Hubo un productor que trabajaba con nosotros, luego compró una chacra con maracuyá y cubrió el costo de la chacra con las plantaciones en dos años. Era un peón rural, hoy es productor y dueño de una chacra y se hizo gracias al maracuyá. Es gigante el nicho, la rentabilidad es muy buena”.

“Nuestro cuello de botella está ahí, en la producción. Si más productores nos trajeran frutas, tenemos la capacidad instalada para producir mucho más. Podemos aumentar 100 veces la producción de maracuyá. Lo que hacemos se vende todo. El problema en este caso no es la venta, sino la provisión de materia prima. Faltan productores y creo que en Misiones no aprovechamos ni el 2% del potencial que tenemos. Hay mucho camino por recorrer. Faltan créditos, más apoyo al productor, pero despacito vamos llegando”, concluyó.

 

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