Brinda trabajo a decenas de vecinos de la zona

Una fábrica de pulpas en San Javier que crece con impulso a la producción

Se trata de El Mortero, que envía extractos congelados a diferentes provincias. Además de cultivar, compran frutas a los colonos, con una demanda en aumento
domingo 12 de mayo de 2024 | 6:05hs.
Nizzoli tiene hectáreas de frutas en el corazón del Cerro Monje, en San Javier. Foto: César Lasso
Nizzoli tiene hectáreas de frutas en el corazón del Cerro Monje, en San Javier. Foto: César Lasso

La tierra colorada es generosa, devuelve con creces a aquellos que apuestan a su productividad. Y también a su industrialización. La posibilidad de diversificación es, quizás, la mayor de sus virtudes; pues alberga una enorme cantidad de variedades de cultivos, de todo tipo. Entre medio, aparece una creciente pero aún muy pequeña producción: las frutas tropicales.

El mamón es una de las frutas con más salida en el mercado. Foto: Natalia Guerrero

Con ese norte y la certeza de que Misiones es cuna de la biodiversidad productiva, el ingeniero Guido Nizzoli llegó desde Buenos Aires a la tierra colorada. Los conocimientos arraigados de la carrera de ingeniería agrónoma serían el timón para levantar una industria en el corazón de la localidad de San Javier, que hoy no sólo elabora productos de forma ininterrumpida, sino que también da empleo directo a decenas de trabajadores locales e indirecto a cientos de colonos misioneros.

De esta forma, El Territorio llegó hasta la planta de El Mortero, la fábrica de pulpa de frutas fundada a partir de la idea de Guido que, junto a un grupo de amigos, decidió emprender en las chacras misioneras. La marca hoy distribuye toneladas de producto congelado a todo el país, siendo Buenos Aires el principal comprador. Desde los inicios de la iniciativa, allá por el 2015, hasta la actualidad, la fábrica nunca dejó de funcionar y va sumando nuevas variedades frutales a su carta. Además, hace dos años ya, Guido anexó otra área al proyecto inicial: la producción de cerveza artesanal, con la idea –en un futuro muy próximo - de fabricar cerveza artesanal frutada.

Lima tahití, entre otras frutas, se trabajan en la fábrica. Foto: Natalia Guerrero

La constancia, la visión productiva y el trabajo duro día a día dan como resultado una de las mayores elaboradoras de pulpa de la región, con proyecciones incluso a ser exportadora. Pero para ello, aún hay un problema y es la falta de materia prima (ver página 6), por lo que el ingeniero insiste ante los colonos en fomentar la plantación de frutas, lo que no sólo tendrá un mercado seguro sino que, además, contribuirá a la tan ansiada diversificación productiva que se viene trabajando desde hace tiempo desde las áreas agrícolas de la provincia.

Todo el proceso de producción se hace en la planta ubicada en San Javier, con manos locales. Foto: Natalia Guerrero

Un proyecto que dio frutos

“El proyecto arrancó en 2015, con un grupo de amigos nos juntamos, reunimos plata y compramos una chacra. Yo soy de Buenos Aires. Soy ingeniero agrónomo, cuando me recibí fui a trabajar a Santiago del Estero, a San Juan, Brasil. Decidí venir a Misiones porque considero que es donde más potencial hay y en ese momento era uno de los lugares donde la tierra era más barata. Decidimos invertir en una chacrita, empezamos a plantar, fuimos viendo, evolucionando para ver qué alternativas eran las mejores. Y así se fue gestando lo que es hoy”, explicó Guido al referirse a los inicios de El Mortero.

Aseguró que “todo fue a pulmón”, pues “nunca tuvimos créditos ni subsidios. Fue una semillita atrás de la otra, un esfuerzo atrás del otro y creo que estamos en el buen camino y seguimos creciendo que es lo más importante. La perspectiva es muy buena. No tiene techo”.

El Mortero vende bandejas congeladas de maracuyá. Foto: Natalia Guerrero

La fábrica produce pulpa y cubitos congelados de distintas frutas, pero mayormente de maracuyá. “El maracuyá lo producimos nosotros y también les compramos a productores asociados a nosotros en toda la provincia. El 100% de la producción que nos ofrecen les compramos, sin importar cómo está la fruta, si es chica o grande. Todo lo que conseguimos compramos, porque hay muchísima demanda de maracuyá. Después hacemos guayaba también, lima tahití, mango, ananá, todo lo que es la línea tropical”, comentó el ingeniero agrónomo.

“Plantamos guayaba, maracuyá, lima tahití, algo de mango y ananá. Pero el fuerte lo compramos a los productores en todo Misiones, Corrientes y Buenos Aires del mercado central. La demanda es muy fuerte e incluso nos han pedido cotizaciones de Brasil. Todavía no exportamos porque la demanda que tenemos en Buenos Aires y el resto del país es enorme y no llegamos ni a cubrir el 5% de esa demanda. Siempre nos falta producto”, agregó.

Proyección

La proyección de Guido es seguir creciendo y principalmente, continuar generando empleo genuino en la región. Está convencido de que la tierra fértil misionera es una gran aliada y que las industrias son esenciales para el desarrollo de la sociedad. “Es algo que en todos los pueblos de Misiones debería haber, una industria, porque fomenta mucho la producción. Y los productores que se asocian son muchos, muchas familias que luego dependen de ello”, aseveró.

Al hablar de su experiencia propia, contó que cuando llegó a la chacra que había comprado, se encontró con frutas de lima tiradas en el suelo, que nadie cosechaba por falta de mercado. Lo primero que hizo fue hacer jugo y –ya en Buenos Aires – realizar justamente eso, un estudio de mercado. Al ofrecerla a una reconocida heladería notó el amplio interés y comenzó entonces el inicio de un largo pero fructífero camino hacia lo que hoy es la familia de El Mortero. 

El Mortero distribuye a todo el país sus productos congelados. Foto: Natalia Guerrero

“Cuando en la heladería me contaron la cantidad de pulpa que compraban y de qué frutas, se me prendió la lamparita. Después seguí hablando con otras personas y me fui dando cuenta de la cantidad de demanda que tiene el maracuyá, que era un producto que nunca lo había tenido en cuenta”, remarcó Guido.

Al tiempo que añadió: “A partir de eso, la idea se caía de maduro. Había que ir por ahí. Les conté el proyecto a unos amigos que tenían posibilidad de invertir, compramos la chacra, la despulpadora, despacito fuimos armando y sumando trabajadores”.

“Llegué a Misiones por el valor de la tierra y también hay que tener en cuenta que es un lugar propicio porque está en el Mercosur y eso está bueno para las conexiones también. Es un lugar donde se puede producir muy bien. Sin dudas, una provincia que tiene las condiciones perfectas para hacer fruticultura, tiene todo para desarrollar la agroindustria relacionada a la fruticultura. Y es por el camino que vamos, de a poquito, pero seguimos”, concluyó.

 

Informe de domingo

Frutas tropicales, un nicho de desarrollo en la tierra colorada

Una fábrica de pulpas en San Javier que crece con impulso a la producción

Manos misioneras procesan los frutos que se envían a todo el país

Regalan plantines frutales para fomentar el cultivo entre los colonos misioneros

De la cerveza artesanal a la frutada, el proyecto crece con Cuman

Frutas tropicales con gran potencial para el desarrollo socioeconómico

Acompañamiento para el fortalecimiento del sector

Emprendimiento familiar que produce y comercializa con destino Buenos Aires

Temas de esta nota
¿Que opinión tenés sobre esta nota?