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Sandra estudia inglés para visitar a sus hijas en Australia

Aprender idiomas para estimular la memoria y fortalecer el bienestar cognitivo

Es una de las actividades elegidas para mantener la mente activa e integrarse en grupos. Seguir desafiándose motiva a Irma. Sandra estudia inglés para visitar a sus hijas en Australia

domingo 31 de marzo de 2024 | 6:05hs.
Aprender idiomas para estimular la memoria y fortalecer el bienestar cognitivo
Sandra tiene 59 años y pudo conformar un grupo de estudio. Foto: Matías peralta
Sandra tiene 59 años y pudo conformar un grupo de estudio. Foto: Matías peralta

En la búsqueda de una vida plena y activa, muchos adultos mayores encuentran en el aprendizaje de idiomas una valiosa herramienta para estimular la mente y fortalecer su bienestar cognitivo. Más allá de la adquisición de una nueva habilidad lingüística, esta práctica ofrece una serie de beneficios que van desde el mantenimiento de la memoria hasta el fomento de nuevas relaciones sociales. En Posadas, una de las opciones más amigables al bolsillo es la Escuela de Inglés y Portugués de la Unam.

Irma Robledo es oriunda de Wanda, pero desde hace más de diez años vive en Posadas, cerca de sus hijas y su nieta. Hace tres años se jubiló de una larga trayectoria que incluye trabajos administrativos y de atención al cliente. Sin embargo, su necesidad de mantenerse activa tanto física como mentalmente, la llevó a realizar distintas actividades beneficiosas para la salud, como hacer aeróbica y aprender idiomas.

“Fue un cambio importante jubilarme y empecé a ver qué podía hacer para ejercitar la mente. Necesitaba seguir con eso porque es importante prevenir, o retrasar por lo menos, el deterioro cognitivo, prevenir un poquito el alzheimer y todas esas cosas, aparte porque mi cabeza siempre estuvo acostumbrada a estar muy activa”, contó, en conversación con El Territorio.

“Estudio inglés y portugués en la Unam. Es un grupo muy lindo, hacemos mucha actividad y aprendemos de otras culturas”, destacó.

A su vez, comentó que los cursos son cuatrimestrales y que este año debería comenzar el tercer nivel de ambos idiomas. “Hacemos conversaciones, interpretamos los audios y tratamos de entender las conversaciones. A veces hay frases que arman que son complejas porque resumen o pronuncian un poquito diferente de lo que nosotros escuchamos en la clase”, dijo.

Sobre esta línea, señaló que siempre le gustaron los idiomas, dado que hace muchos años había comenzado el Profesorado en Letras en el Instituto Montoya, de Posadas, aunque tuvo que dejar la carrera en su tercer año y no pudo retomarla.

“Eso de escuchar, escribir, hablar, leer, es como una multitarea que hace que uno tenga más estimulación. Me produce mucha felicidad mental. Está bueno aprender idiomas porque es un poco más dinámico. Salgo a hacer algo con un grupo de personas muy agradables, todas con entusiasmo por aprender. En la clase portuguesa a veces hacemos canciones y mímicas con las que nos divertimos mucho también”, resaltó.

Pese a la creencia popular de que por vivir en una provincia con gran influencia de Brasil, el portugués debería ser casi innato, aprender el idioma fue más fácil para Irma por haber estudiado francés en la secundaria.

“Tienen muchísimas acentuaciones y los signos que se utilizan son muy parecidos, entonces es como volver a andar en bicicleta”, manifestó, reconociendo que el interés es fundamental para iniciar cualquier actividad.

“Aprender idiomas es muy importante porque uno puede estar bien físicamente, pero el tema es el cuidado de la mente. A nuestra edad es súper importante participar de cosas que sean un desafío a tu memoria, que te desafíen a acordarte de cosas”, remarcó.

Asimismo, expresó que uno de sus temores es envejecer sin poder registrar las acciones del día. “Necesito un ejercicio para que mi cabecita siga funcionando y descubrí que estudiar idiomas te ayuda mucho a ejercitar eso. No es ir a clase nomás: es venir a tu casa, volver a escribir y transcribir lo que estudiaste, tratar de practicar la pronunciación”, completó.

Sonia y su deseo de viajar

El impulso de querer aprender un nuevo idioma puede surgir de diferentes motivaciones. “Somos una familia numerosa y tres de mis hijas están en Australia, así que me gustaría viajar a visitarlas. Estoy abocada a mi familia, pero también sé que tengo que preocuparme por mí”, indicó Sonia Bustos, alumna de la escuela de inglés de la Unam.

“Tengo 59 años y, a esta edad, ya todo es cuesta arriba. Después de jubilarme, pensaba que en vez de quedarme más tiempo en casa e inactiva era mejor salir y aprender algo nuevo. Son muchos los beneficios que se obtienen”, dijo.

Si bien había estudiado el idioma en el secundario y fue autodidacta durante varios años, afirmó que el aprendizaje debe ser interactivo y depende de un profesor.

En este sentido, hizo referencia a que algunas personas tienen más facilidad que otras con los idiomas por distintos factores.

“Yo no soy de las que tiene facilidades, pero el profe tiene mucha paciencia con nosotros. Hice el primer nivel y noté que, a lo largo del año pasado, me iba acostumbrando y me costaba cada vez menos”, explicó al respecto.

“Somos un lindo grupo de personas que quiere aprender y hacer algo que nos mantenga activos mentalmente”, aseguró.

“En la vida todo se trata de probar y de ver si le agrada a cada uno. Vale la pena estar en actividad, estar socialmente en contacto, hacer algo diferente y aprender algo nuevo”, concluyó. 

 

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