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Próximamente espera abrir su propio estudio jurídico

Antes de cumplir 60 se recibió de abogada y hoy inspira a los demás

Estela Mari Baéz está a punto de jubilarse de su trabajo en San Pedro. En su juventud no pudo estudiar la carrera de sus sueños, pero lo logró hace unos años hace poco tiempo

domingo 31 de marzo de 2024 | 6:05hs.
Antes de cumplir 60 se recibió de abogada y hoy inspira a los demás
Logró recibirse de abogada durante la pandemia. Fotos: Carina Martínez
Logró recibirse de abogada durante la pandemia. Fotos: Carina Martínez

¿Y vos, a tu edad, estudiando? fue una de las tantas preguntas a las que tuvo que enfrentarse Estela Mari Báez (60) y responder que si alguien tiene ganas la edad es un número cronológico. Así siempre lo creyó y hoy está a punto de jubilarse y abrir su estudio jurídico luego de haber culminado la carrera de Abogacía. Como ejemplo de alumna y fuente de inspiración para jóvenes y adultos que tienen sueños, la mujer pone en evidencia que sin importar las circunstancias, llegar a la tercera edad es un buen motivo para planificar un proyecto de vida.

Estela Mari, o “Mariquita” como la conocen en San Pedro, desde siempre anhelaba estudiar, sólo que en su juventud para hacerlo debía trasladarse a otra localidad y los medios económicos y familiares no permitían. Por tal motivo, en esa oportunidad se encaminó a otra vida, realizó varios cursos de capacitación, estudió Licenciatura en Teología y se desempeña como empleada pública -desde hace 39 años- en el Instituto de Previsión Social (IPS).

Precisamente, cuando tenía 26 años se inscribió en la Facultad de Derecho de Corrientes y al tiempo de rendir su primera materia quedó embarazada. A raíz de eso, el convertirse en abogada fue un sueño truncado, aunque nunca perdió el interés por progresar, formarse y ampliar conocimientos.

“Quedó frustrado eso, pero como me gusta mucho aprender cosas, hice todos los cursos que pude ya sea de marketing, comercialización y después estudié Licenciatura en Teología. Eso me motivó, porque venía el profesor y nos permitía estudiar vía internet”, indicó la mujer.

En su despacho, que aún no está inaugurado recibe a sus primeros clientes.

Tiempo después, cuando finalizó la licenciatura, se sentía muy capaz de estudiar y aquel sueño de convertirse en abogada no se sentía tan lejano pese a estar ya con 55 años y haber superado un grave problema de salud en el que fue víctima de una mala praxis que casi le costó la vida. Quizás esta situación fue uno de los motores para interiorizarse en temas relacionados a derecho, que para muchos pueden resultar muy complejos.

Con mucha motivación y teniendo en cuenta que seis o siete años atrás comenzó el auge de la formación superior y universitaria a distancia, encontró la oportunidad de estudiar en San Pedro con la llegada de la Universidad Siglo 21, que fue la puerta de entrada para cumplir su sueño.

“Me inscribí y ese mismo día me cargaron todos los cursos para el ingreso en abril y así se acomodaron las cosas. La carrera es de cinco años, yo la termine en cinco años y medio”, contó la destacada alumna.

Durante los años de estudio, algunas veces se quedó hasta las 2 de la mañana para concluir algún trabajo práctico, ya que por la mañana cumplía con su horario laboral y por la tarde ayudaba a su marido en la librería. Cuando sus hijos salían y su marido hacía alguna actividad o hobby con amigos, Mari se ponía al día con las materias.

Anécdotas

Entre una de las tantas anécdotas de estar frente a nuevas tecnologías y teniendo en cuenta que tuvo que hacer un curso acelerado de informática para poder estudiar y enfrentarse al desafío del mal servicio de internet de hace ocho años, contó la de un trabajo práctico que le llevó casi nueve horas para concluir. La razón fue el no estar al tanto de cómo funcionaba el sistema online y el tiempo que tenía para hacerlo.

“Yo comencé a hacer el trabajo en la plataforma online a las 19, después que cerramos la librería, era el primero que hacía. En eso mi esposo me dice vamos a salir a caminar y acepté la invitación. Cuando volvimos preparé la cena, cenamos y después me acordé de que había dejado abierto el trabajo, o sea, hice un trabajo práctico de nueve horas”, recordó Mariquita.

Y entre risas agregó: “Cuando miro el reloj de la plataforma, no podía creer. La cuestión es que ese día terminé como a las dos de la mañana”.

“Cuando envié, me apareció la cantidad de horas que estuve trabajando, entonces aprendí a comenzar y terminar el trabajo”, dijo para mencionar una de las tantas anécdotas del cursado.

En los cinco años de estudió se llevó solamente Efip I, que se había presentado a rendir en Córdoba y ante la profesora su mente se quedó totalmente en blanco. Pese a no ser una persona que se deja influenciar por comentarios ajenos sino que buscaba experimentarlos por sí misma, realizó una prueba psicológica sobre el resultado de la materia y en eso encontró una explicación.

“Cuando fui a rendir por primera vez Efip I, me senté frente a la profesora, me preguntó ‘cómo está usted’, y le respondí que estaba bien y agradecí la pregunta. Me preguntó mi nombre y yo no me acordaba de mi nombre y obviamente, de la materia tampoco. La profesora me hablaba y yo le dije ‘no entiendo lo que me pasa’. ‘Te va tocar el tema constitucional me dijo’; yo amo constitucional, había estudiado de punta a punta”, recordó Mari, que tuvo que regresar a su casa sin haber rendido.

Fue un momento que le pegó muy duro, volvió desde Córdoba, con todo lo que significa trasladarse de San Pedro, y se sentía muy triste.

“Volví muy mal, mi esposo me decía ‘no te preocupes,’ que eso pasa’. Para mí no era ir a intentar aprobar, soy una persona grande, no podía hacerme la película de que mañana podría rendir nuevamente, era importante para mí aparte del valor económico. Tuve el apoyo de mi familia y seguí adelante”, destacó la ahora flamante abogada.

Cuando culminó la carrera todavía regían protocolos por la pandemia del Covid-19, por lo que tuvo la oportunidad de rendir el final vía internet. En ese momento se encontraba en Tucumán, en la casa de familiares de su esposo -ahora fallecido- Carlos Villarreal.

“Fue una verdadera fiesta, no puedo explicar la alegría que tuvimos todos, yo estaba feliz de realizarme como persona y también estaba feliz por la alegría de mis hijos y mi esposo”, recordó entre alegría y emoción.

Fin de una etapa

Una vez que recibió el título, realizó los trámites correspondientes para poder trabajar y en simultáneo, construyó una oficina en el mismo predio de su casa donde funciona la librería. Su librería es un emprendimiento familiar casi pionero en la localidad al igual que ella y su familia. La obra ya está lista e incluso ya recibió a sus primeros clientes.

Oficialmente pretende inaugurarla una vez que se jubile, pero mientras tanto, sigue especializándose en cuestiones relacionadas a derecho con la satisfacción de que dos de sus hijos están por culminar la misma carrera.

En la localidad, Mariquita es reconocida por ser una mujer activa y solidaria, en numerosas oportunidades mostró empatía ante situaciones difíciles de familias de la comunidad. Unos meses atrás, brindó de manera gratuita y con material incluido, talleres de crochet a un grupo de mujeres de barrio Irrazábal a quienes conoció y se conmovió por la compleja realidad de cada una.

Esa cualidad también pretende ponerla en valor en la práctica de su nueva profesión. “Por respeto a los demás colegas y cómo se trata de una carrera que me demandó esfuerzo e inversión, uno no puede brindar el servicio de manera gratuita. Pero si me toca ayudar a una persona que recurra a mí, lo voy a hacer con mucha responsabilidad para poder solucionar un problema que puede tener cualquier persona que busca ayuda profesional”, aseguró.

Para concluir, dejó un mensaje haciendo hincapié en que no importa la edad cuando se trata de cumplir un sueño. “Si tenés ganas, la edad es un número, puedo decir que muchos estudiantes que me vieron rendir se motivaron y hoy están recibidos. Tengo la satisfacción de que mis hijos están estudiando, uno ya por recibirse y el otro ya cursó la mitad de la carrera de derecho. Si querés aprender nunca es tarde y hoy tenemos muchas herramientas para hacer realidad tantos sueños”, concluyó Estela Mari. 

 

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