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Las tertulias ocurren seguido con su grupo de amigas

Llegar a la vejez manteniéndose inquieta, estudiosa y amante del teatro comunitario

Nélida Lastenia Wall (75) es magíster en Educación y tiene muchos talentos artísticos. Es investigadora, toca el piano y disfruta de los nietos, que la acompañan en sus aventuras

domingo 31 de marzo de 2024 | 6:05hs.
Llegar a la vejez manteniéndose inquieta, estudiosa y amante del teatro comunitario
Nélida es curiosa investigadora, toca el piano y actúa en la Murga del Monte, que es un grupo de teatro comunitario en Oberá. FOTOS: Luciano Ferreyra
Nélida es curiosa investigadora, toca el piano y actúa en la Murga del Monte, que es un grupo de teatro comunitario en Oberá. FOTOS: Luciano Ferreyra

Llegar a la tercera edad manteniéndose activa con las distintas actividades que la apasionan es uno de los motores de la vida de Nélida Lastenia “Nela” Wall (75), quien comentó que cada se queda más tiempo en su casa, pero mientras puede, realiza todas aquellas tareas que le gustan.

Nela nació en Oberá y en su trayecto de formación llegó a ser magíster en Educación, cursó un doctorado y por falta de tiempo no pudo concluir la tesis. Teniendo en cuenta los talentos artísticos que posee, la mujer toca el piano, hace teatro comunitario y disfruta de los nietos que la acompañan en sus aventuras.

Precisamente, para entender el gran abanico de las actividades que realiza después de jubilarse es necesario repasar la historia de Wall y así podrán comprenderla y captar por qué hasta los familiares le dicen que es inquieta.

La base de su vida fue el estudio y le dedicó mucho tiempo a ello, pero además del aprendizaje -no solamente en las aulas sino también en la televisión-, fue en la primaria que Nela encontró su pasión por la educación.

Desde muy chica descubrió su interés y pasión por el teatro.

“Siempre me gustó estudiar, la escuela primaria fue uno de los lugares más lindos para aprender”, relató a El Territorio.

Con una mente activa y curiosa como característica principal, pudo adentrarse en la música al aprender a tocar el piano y durante sus primeros años de escolaridad descubrió su interés por el teatro. 

“Desde que aprendí a leer, estudié piano y la vinculación con teatro llegó también en la escuela primaria, porque hacían presentaciones al final del año con los alumnos que se animaban a presentarse”, recordó Nela.

Luego de las experiencias en la escuela primaria no tuvo tiempo de hacer teatro por falta de tiempo. Entre el trabajo, las responsabilidades que llegaron con la adultez y sumado a que seguía estudiando, el teatro tuvo que esperar sus años.

Tiempo después, se recibió de maestra de grado en Oberá, más tarde estudió profesorado en ciencias de la Educación en la Universidad de La Plata. A su vez,  aprovechó para realizar distintas capacitaciones y carreras de posgrado haciendo especializaciones y maestrías, hasta concluir un  máster. También cursó un doctorado, pero optó por no hacer la tesis porque le demandaba más tiempo y dedicación y, por lo tanto, solo cumplió con asistir a todo el dictado de clases.

Asimismo, en la Facultad de Artes y Diseño profundizó y le dio prioridad a la investigación. “Me gustó la universidad porque se podía investigar y allí nos dan esa posibilidad. Ingresé a la Facultad de Artes cuando había una vacante y necesitaban un perfil como el mío, con un título en profesorado en ciencias de la Educación. Entonces me presenté con la intención de aprender a investigar, cuestión que lo logre y llegue a la maestría”, manifiesta Nélida.

Con el pasar de los años, le fue costando un poco más la lectura y por tal motivo está menos activa en la investigación aunque sigue un proyecto en la facultad. “Hoy dirijo un proyecto de investigación que se llama de las calles a las aulas, que tiene que ver con actividades artísticas que se desarrollan en espacios públicos. Estamos en la segunda etapa y habíamos empezado en el 2020 y este año tenemos que finalizar”, detalló en relación a su proyecto.

De esta forma, deja en claro que la capacidad de aprender sigue estando y busca la forma para seguir formándose. “Me capacito mirando televisión ya que algunos canales te enseñan varias cosas como canal Encuentro, porque la capacitación no sólo es la académica”.

Nela disfruta estar en su casa, pero siempre busca hacer actividades fuera de su hogar.

“Las cosas que me gustan hacer están fuera de la casa, así que quedarme encerrada todavía no quiero, salgo menos eso sí”, dijo entre risas, dejando en claro que quedarse en casa no es lo suyo.

Pasatiempos

Con un grupo de amigas siempre presentes, las tertulias salen de seguido y es un motivo para las risas y anécdotas: “Tengo un grupo de amigas que se llama La Mala Junta y tengo otros grupos de amigas que fueron colegas”.

Antes de jubilarse llegó nuevamente el teatro a su vida, pero esta vez como teatro comunitario, algo diferente y que por lo tanto le hizo sentir que ese era su lugar. “Hago teatro comunitario con la Murga del Monte que fue algo que me salvó antes de jubilarme. Cuando apareció esa actividad, al instante supe que era para mí porque lo estaba esperando. Me costaba la integración colectiva y solidaria, espacio dónde aprendemos que todos somos iguales”.

En ese espacio de comunidad teatrera llegaron los nietos que la hicieron abuela. Según relató Nela, está todo el tiempo presente porque felizmente sus nietos nacieron en el galpón y por ende, entienden el significado de su pasión.  Actualmente, cada nieto realiza su camino pero la familia siempre está conectada por las actividades culturales.

Más allá de compartir la pasión de lo comunitario, hubo tiempo de meriendas en la casa de la abuela Nela. “Mis nietos, cuando eran chicos, venían una vez a la semana y los esperaba con la merienda completa. Ahora nos juntamos entre toda la familia cada quince días, porque así coincide el tiempo y nos encanta, yo los disfruto mucho porque se valora el tiempo”.

La vida de Wall es de aprendizaje, enseñanza e inquietud por la comunidad en su totalidad, participando y actuando constantemente.  Eso la hace una mujer activa y es consciente de eso  ya que se lo repiten todo el tiempo.

“Yo no me doy cuenta, pero seguro debo ser medio inquieta, son varios lo que me lo dicen y hasta mi hija me recalca que no me quedo quieta”, finalizó.

 

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