Considera el juego en línea una nueva adicción

La nueva droga de los adolescentes que se consume en casas y escuelas

El diputado Daniel Arroyo presentará un proyecto que busca un mayor control a la hora de registrarse en las plataformas
domingo 19 de mayo de 2024 | 6:05hs.
Daniel Arroyo en el debate de Ley Bases.
Daniel Arroyo en el debate de Ley Bases.

Después de la pandemia, en la que aprendimos a hacer casi todo a través de las pantallas, empezó a crecer en el país el fenómeno de las apuestas online de juegos  por parte de adolescentes y jóvenes, lo que en casos extremos puede derivar en una ludopatía. La ludopatía  es una enfermedad del orden mental que se caracteriza por el  fracaso crónico y progresivo que padece una persona que no puede dejar de apostar dinero en distintos tipos de juegos. Esto no es algo novedoso. Desde siempre los casinos y lugares de juegos son ámbitos concurridos por ludópatas, pero ahora se puede hacer desde la casa, la escuelas o cualquier lugar donde haya acceso a internet, porque el juego está disponible en la red las 24 horas de los 365 días del año y, a través de un celular, cualquiera puede empezar a apostar dinero.

“Hoy la situación es realmente preocupante. Cada vez chicos de edades más bajas entran sin ningún tipo de precaución a este mundo de las apuestas online y muchos de ellos quedan atrapados en la adicción de la ludopatía, por eso estamos trabajando en un proyecto que busca prohibir este acceso a los menores de edad”, explicó a El Territorio el diputado de Unión por la Patria Daniel Arroyo.

“Es un tema que preocupa hoy a muchos padres y madres de familia y también a los docentes que cuentan el mismo drama”, señaló el legislador nacional.

Y agregó: “Esto pasa dentro de las casas y dentro de las escuelas. Empieza como un juego, sigue como un vicio y en algunos casos termina en adicción. Se trata de plataformas que ofrecen apostar para jugar distintos juegos como ruleta, poker, dados. Y también hay otros que ofrecen apostar a equipos de fútbol de cualquier parte del mundo. O a quién va a hacer el primero gol del partido, quién va a patear un penal, a quién van a expulsar de la cancha. Infinitas opciones, pero todas mediadas por la tecnología porque son plataformas virtuales que están disponibles en internet y con apuestas en dinero que se manda por transferencias o con todo tipo de pagos”.

¿De qué edades estamos hablando?

Al principio el grueso eran pibes de 14 a 18 años. Pero ahora ya lo están haciendo niños de 12 años. Es decir, alumnos de los últimos grados de la escuela primaria, que al tener un celular para ellos, acceso a internet y algo de plata, ya empiezan a hacer apuestas. Por eso estamos trabajando en un proyecto para prohibir que menores de edad accedan a estos juegos de apuestas.

¿Cuándo se presenta el proyecto de ley?

Le estamos haciendo las últimas correcciones y en estos días tomará estado parlamentario. Creo que el Estado debe regular esta actividad  porque lo que se está viendo es un crecimiento fuerte de usuarios de estos juegos online y la gran mayoría son menores de edad. Hay un vacío legal en la materia y en este momento en la Cámara de Diputados hay muchas iniciativas tendientes a regular la cuestión. Algunas piden que se prohíba la publicidad de estos juegos en las camisetas de los jugadores de fútbol o en los medios de comunicación. Otros proyectos buscan controlar el flujo de dinero que se mueve en estos juegos. Pero el que estoy por presentar busca esencialmente prohibir que los menores sean clientes de estas apuestas.

¿Y cómo hacer para evitar que los menores de edad lo usen? Justo estamos hablando de una generación muy conocedora de las tecnologías y de distintas trampas para acceder a algunas plataformas.

El proyecto de ley busca obligar a las empresas que manejan estas plataformas de apuestas a que cuando un usuario quiere jugar antes de admitirlo cruce una serie de datos haciendo preguntas al usuario para evitar que accedan los menores de 16 años. Ese tipo de preguntas que también hacen los bancos para saber si se trata del dueño de la tarjeta o no. Porque acá no alcanza con pedir el número de DNI o una foto, porque sabemos que pueden mostrar el DNI del padre o de algún amigo. Un filtro se puede burlar. Tres filtros ya es más complicado y cinco o más filtros dan una seguridad mayor.

¿Y en su proyecto está pensado algún tipo de sanción para las plataformas que incumplan?

Sí. El proyecto tiene dos ejes. El primero es la obligatoriedad para que esas empresas establezcan mecanismos de filtro. Y el segundo es que si no lo hace tendrá una sanción económica o multa. Porque el objetivo es evitar que los adolescentes se inicien en esta actividad que puede generar adicción.

Claro, porque a los casinos no pueden entrar los menores de edad, pero sí a estas plataformas. 

Sí, y pueden hacerlo desde sus casas. O desde cualquier lugar a la hora que quieran. Es impresionante el testimonio que dan los docentes en las aulas con alumnos que están tan metidos en la adicción que hacen lo que sea para estar mirando en el teléfono si ganaron o perdieron en sus apuestas. Es un tema de salud. Porque esos chicos tan pequeños ya están entrando al mundo de la ludopatía.

¿Y la plata para apostar sale del bolsillo de la familia?

Sí. Porque hoy la mayoría de los jóvenes usan billeteras virtuales y manejan medios digitales de pago. Generalmente los padres les dan para alguna comida, para la escuela, para el colectivo, y esa plata termina en las apuestas. Como toda adicción, se empieza con apuestas de poco monto. Pero a medida que crece el vicio, ya quieren apostar más dinero. Sabemos de casos en que las familias se vieron en serios problemas económicos a raíz de los juegos online de sus hijos.

¿Estamos frente a una nueva adicción?

Es una nueva adicción que se expande rápidamente. Antes la ludopatía era esa persona que vivía apostando a la quiniela y que a pesar de estar perdiendo no dejaba de hacerlo. O el que va todos los días al casino o al bingo y se pasa horas apostando o jugando. Esa es la ludopatía clásica. Pero esta de hacerlo a través del teléfono y en tiempo real es de esta época. Por eso requiere que el Estado se ocupe de regular esta actividad, que también es obvio que genera buena ganancia, porque las plataformas dedicadas a esto también crecen. Y son los principales auspiciantes de eventos deportivos.

¿Esta adicción afecta a jóvenes de todas las clases sociales?

-Sí, es un fenómeno que atraviesa a toda la sociedad. Lo que también vemos es que en el caso de los adolescentes de hogares más pobres se da el pensamiento de que quizá con esa apuesta se pueden salvar y conseguir plata para algo que necesiten y no puedan comprar. Ese ideal de pegar un golpe de suerte y lograr tener plata. Esa idea del changarín  que después de un día de mucho trabajo pasaba por el bingo y se jugaba todo y perdía todo. Hoy en día pasa con los jóvenes de sectores más pobres que también caen en la trampa del juego como posible salvación.

El Congreso de la Nación en lo que va de este año sólo se ocupó del proyecto de Ley Bases, ¿qué futuro le ve a esta iniciativa?

Creo que pasado el tema de Ley Bases y del Paquete Fiscal tenemos que empezar la tarea en estas leyes específicas que nos pide la sociedad, hay demandas del área de discapacidad, de educación, de este tema del juego online y de cuestiones que hacen a la vida cotidiana de las personas. Y este proyecto que voy a presentar creo que va tener acompañamiento amplio porque no es una cuestión de miradas políticas sino más bien de una necesidad que cruza transversalmente a todo el país.

 

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