Horacelia Marasca (16) fue desmembrada en su casa de Villa Cabello en agosto de 2016

El debate por el suero de la verdad en el juicio por el asesinato de Horacelia

Antes de ser condenado a prisión perpetua, Martín Monzón buscó acreditar una agresión accidental y para ello solicitó al Tribunal Penal II declarar bajo los efectos del pentotal sódico
domingo 24 de diciembre de 2023 | 6:05hs.
El debate por el suero de la verdad en el juicio por el asesinato de Horacelia
El debate por el suero de la verdad en el juicio por el asesinato de Horacelia

Uno de los debates más esperados de los últimos años se celebró a principios de marzo en el Tribunal Penal Dos de Posadas. Luego de varias postergaciones, entre ellas por la pandemia, el cruento asesinato de la adolescente Horacelia Marasca (16) se ventiló durante siete jornadas y dejó como resultado final la condena a prisión perpetua para Martín Monzón como único responsable de apuñalar y desmembrar los restos de la menor para luego deshacerse de estos en distintas bolsas que fueron arrojadas en la zona oeste de Posadas.

Pero más allá del horror que significó el homicidio, este expediente también tuvo una gran discusión jurídica lo largo de la investigación y el debate giró en el pedido que desde un principio de la pesquisa hizo ante la Justicia Miguel Ángel Varela, defensor oficial de Monzón.

La utilización del denominado suero de la verdad, método que consiste en el suministro de una dosis menor de pentotal sódico que provoca sueño hipnótico y que, en teoría, no dejaría mentir a las personas, fue el camino defensivo que adoptó el patrocinante del acusado para comprobar que el crimen se enmarcó en un hecho accidental.

El mencionado planteo, tanto en la etapa de instrucción del caso llevado adelante por el Juzgado de Instrucción Seis de Posadas como en el mismo debate oral en el Tribunal Penal Dos fueron desestimados por los diferentes magistrados intervinientes. En este último por ser considerado extemporáneo e inadmisible y tras presentar la oposición del propio fiscal Vladimir Glinka, a cargo de la parte acusatoria en el juicio oral.

Ante el tribunal, al comienzo del debate, el propio Monzón insistió que su intención era contar lo que pasó, pero bajo el suero de la verdad debido a que -dijo- “lo encuentro la única forma de que se me crea”.

Juicio por el asesinato de Horacelia. Martín Monzón
Monzón sostuvo que sólo con el suero el tribunal podría creer su versión. Foto: El Territorio/Archivo

Coartada defensiva
La coartada del acusado se vio a pocas semanas de haber sido detenido. Incluso, muchos llegaron a compararlo con Ricardo Barreda en este punto, ya que Monzón se mostró como un hombre hostigado, golpeado y humillado. Una víctima antes de convertirse en victimario, como si la muerte se pudiera equiparar con alguna otra violencia.

El encartado relató en su momento que se fue a vivir con la joven porque nadie aceptaba su vínculo, cuando consiguieron una casa prestada. Expresó que la adolescente era violenta con él, que tenía amantes -a los que además llevaba a la casa que compartían- y que incluso consumía y les daba droga a menores en el barrio.

“Cada vez que discutíamos ella se ensañaba conmigo, me decía que el chico no era mío y que mis otros hijos no eran míos. Cada vez que salía lo hacía con el menor -el hijo de ambos, de cinco meses al momento del hecho-. Volvía de madrugada sucia, se bañaba, dormía y volvía a salir diciendo que a ella nunca nadie le iba a poder atajar”.

También expresó que la joven le contaba detalles sobre los encuentros íntimos con otros hombres buscando denigrarlo. “En una de las tantas discusiones me expulsó de la casa empuñando un cuchillo y tiró toda mi ropa en la calle”, amplió. Aseguró que pese a eso, su intención fue recomponer la relación y la vida en familia.

Condena
Pero más allá de los esfuerzos de la defensa, el pasado jueves 9 de marzo de este año Monzón fue hallado culpable y penalmente responsable por el delito de homicidio calificado por ser cometido contra una persona con quien se ha mantenido una relación de pareja.

Es decir, recibió prisión perpetua por lo ocurrido en agosto de 2015 dentro del departamento que la pareja alquilaba en la chacra 150 de Villa Cabello.

Según el requerimiento de elevación a juicio, en base a la investigación realizada en la etapa de instrucción por la fiscal María Laura Álvarez, el asesinato ocurrió entre las 21.30 y 23 del 16 de agosto del 2015. Monzón dio muerte a su pareja con tres puntazos -el último en el corazón, que incluso dañó su columna vertebral- en la sala de la vivienda que compartía en la chacra 150 de Villa Cabello. Luego de esto, llevó el cuerpo al baño, donde lo desmembró en cinco partes con un cuchillo tipo carnicero.

Los restos de la adolescente fueron descartados en bolsas de consorcio, en dos tandas, entre la madrugada de ese domingo y la mañana del lunes 17. Todo indica para ello utilizó el cochecito del hijo de ambos, que en ese momento tenía siete meses.

Luego de deshacerse de las bolsas que contenían los restos de su mujer, Monzón fue a la Comisaría Séptima para hacer una exposición expresando que la joven había abandonado la casa, dejándolo al cuidado de su hijo.

Con el correr de los días, la madre de la muchacha, Norma Benítez, amplió la denuncia y señaló directamente al yerno, a quien también acusó por reiterados episodios de violencia de género. Con estos elementos, el 26 de ese mes la Policía intervino por sorpresa en el inmueble y realizó una rápida requisa, en la cual hallaron prendas con sangre en un balde de lavandina.

Con esta pista, los efectivos detuvieron preventivamente a Monzón y la Justicia ordenó que la vivienda sea custodiada hasta la realización de nuevos procedimientos, que finalmente fueron concretados al día siguiente con pruebas de luminol, que develó rastros de una sangrienta escena.

En la noche de ese mismo jueves, con los datos certeros aportados ya por el acusado, los rastrillajes se intensificaron y en la casa había pruebas suficientes que confirmaban el atroz crimen, como los cuchillos utilizados.

En las horas posteriores algunas bolsas con partes desmembradas del cuerpo de Horacelia fueron encontradas dentro de un túnel o alcantarilla que desemboca en el arroyo Mártires. Los envoltorios estaban a unos 80 metros de la desembocadura, por lo que se sospecha que el asesino ingresó por la boca de salida y recorrió agachado esa distancia bajo tierra hasta descartarlos.

Monzón también señaló en las inmediaciones de las avenidas Costanera Oeste y Kolping otra alcantarilla donde fueron halladas otras extremidades.

Finalmente, entre López y Planes y Blas Parera se produjo el tercero de lo estremecedores descubrimientos. En total fueron cuatro bolsas y se presume que la quinta, que contenían las extremidades inferiores, se coló en una recolección de residuos y terminó en un basural.

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