lunes 04 de marzo de 2024
Muy nuboso 23ºc | Posadas

Fue parte de una cita mundialista gracias a su trabajo

Divide su tiempo entre el aula y los entrenamientos

Juan Pablo Carripilón es taekwondista en San Pedro y también profesor en Agronomía. Su vida estuvo marcada por la falta de recursos, pero siempre se mantuvo perseverante

domingo 11 de junio de 2023 | 6:05hs.
Divide su tiempo entre  el aula y los entrenamientos
La tarea de profesor reconforta en cada aspecto las clase que le toca brindar en escuelas. Foto: Carina Martínez
La tarea de profesor reconforta en cada aspecto las clase que le toca brindar en escuelas. Foto: Carina Martínez

Formar parte de las competencias de elite mundial es el privilegio para muy pocos y el resultado de un esfuerzo duplicado para deportistas como el caso de Juan Pablo Carripilón (38), tercer dan con más de 36 años de taekwondo.

El sampedrino lleva su pasión a los más alto y debe convivir con una rutina muy bien organizada entre su trabajo como profesor y los entrenamientos que demanda una disciplina de combate. Se puede decir que el esmero, la dedicación y la convicción de que “sí, se puede” lo llevó a competir en el último mundial.

Juampy, como es conocido en la localidad, desde muy chico sabe que alcanzar los sueños conlleva mucho trabajo, esfuerzo y dedicación, incluso tener prioridades. Su historia con el taekwondo comenzó cuando tenía 13 años, pese a los escasos recursos económicos de su familia, en una disciplina que, a diferencia de otras, no cuenta con escuelas o institutos gratuitos, desde la indumentaria hasta los exámenes de cinturón, requieren una inversión, tanto de dinero como de tiempo.

En sus comienzos debía decidir a qué darle primacía. Su familia sólo contaba con recursos, o para que escoja unas zapatillas, un dobok (uniforme de taekwondo) o realizar un examen de cinturón por año. Quizás esa condición fue uno de los motivadores para que hoy sea una persona superada tanto en lo profesional como en lo personal.

Con el taekwondo no podría sobrevivir y llegar a competir, incluso en un mundial, el de los Países Bajos realizado el año pasado. Por ello, cuando terminó la secundaria, decidió seguir estudiando para complementar los ingresos con otra carrera.

Los tantos viajes bajo lluvia, frío o calor en motocicleta hasta la localidad de San Vicente, arrojaron buenos resultados y consiguió una estabilidad económica trabajando como profesor. Se formó primeramente como técnico en Higiene y Seguridad Laboral, luego de haber trabajado por varios años con ese rubro completó el Profesorado en Educación Técnica. Como le tomó gusto a la educación, se especializó como profesor en Agronomía.

Este currículum hace que cuente con las horas cátedras completas, mayormente las tiene en la Escuela de la Familia Agrícola, el Instituto de Enseñanza Agropecuaria Nº 2 y el BOP 104 de Terciados Paraíso.

Además, con el pasar del tiempo pudo montar su propio instituto de taekwondo, por lo que sus días se pasan con la enseñanza.

La rutina de taekwondista arranca muy temprano. A las 6.50 inicia las horas de clases en la EFA, las que se distribuyen en turno mañana y tarde, esto conlleva que tenga que organizar muy bien sus tiempos para llegar con las planificaciones, tanto de las escuelas como de su instituto, y sin dejar de pensar en los entrenamientos de cara a algún torneo, regional o nacional que demanda trabajo mental, físico y técnico.

Juan Pablo Carripilón es taekwondista en San Pedro Juampy tiene un instituto de taewondo donde también dicta clases.

“Los deportistas de alto rendimiento tenemos que hacer varias actividades para lograr las metas, tener una vida buena requiere mucho sacrificio. En mi caso como profesor tengo el 90 por ciento de las horas en la EFA. La docencia no termina cuando salimos del aula, es un trabajo que continúa en la casa. La tarea docente es muy desgastante”, indicó Carripilón haciendo referencia a su rutina.

En los últimos años, donde participó de varios nacionales e internacionales, redobló esfuerzos y su jornada se extendió por varias horas más a fin de mejorar su rendimiento sin descuidar sus responsabilidades como docente.

“Fueron años muy productivos, fue una organización para poder cumplir con todo, a mitad no sirve nada. Organicé mis actividades deportivas de acuerdo a los huecos que tengo para poder prepararme, que conlleva preparación física y técnica. Con el taekwondo no solo entreno, sino que tengo que impartir clases”, detalló Juan Pablo.

En su instituto de taekwondo cuenta con tres turnos, tres veces por semana, que se extienden de entre las 18 hasta las 21. Pero, de no contar con este trabajo, llegar al nivel en el que se encuentra hoy no le fuera posible.

“El taekwondo a nivel nacional no está considerado como un deporte profesional, sí amateur, pero nuestra preparación física, psicológica, dieta deportiva hacen que seamos profesionales. Eso lleva un presupuesto para poder afrontarlo. De no tener mi trabajo no sería posible cubrir los gastos, tengo todas las horas para poder solventar mi vida privada. No es fácil”, aseguró Carripilón.

En esa línea, al pensar en cómo sería su vida si sólo pudiera dedicarse al taekwondo, convencido dijo: “Somos hijos del rigor, creo que donde estoy hoy como profesional, creo que no cambiaría nada; sólo dedicarme al deporte porque estoy realizado profesionalmente. Hoy por hoy el nivel que tengo y si tuviera que hacer de nuevo, no cambiaría nada, me formaría profesionalmente y competiría como lo estoy haciendo”.

Con días tan cargados, cualquiera quisiera tomarse una siesta, un descanso, sin embargo, para quien encontró en el deporte el “equilibrio”, el placer lo encuentra en poder destinar tiempo para hacer lo que tanto le apasiona.

“Llegó al final del día muy agotado psicológicamente, pero entrenar o impartir clases de taekwondo es liberar las tensiones, presión o lo que implica trabajar con los chicos. Cuando lo hago con el taekwondo es un trabajo tanto mental como físico, eso hace que cierre mi día, que es muy tarde, liberado y tranquilo”, destacó el campeón nacional en forma en su categoría.

Además, Juan Pablo valoró al “proceso” como una de las cuestiones que más disfruta un deportista: “Cuando llegamos a la cima, valoramos mucho porque son muchas horas de errores, frustraciones, cuando logramos lo que buscamos, lo disfrutamos mucho. Es la parte que nadie ve, es el proceso lo que más se disfruta.”.

Deporte y trabajo, el arte de la constancia Un atleta de buena madera Luckmann, el arquero que ataja obstáculos en la vida y sigue adelante Cuando el golf resulta ser el antídoto perfecto Las Brujas vuelan alto con la premisa de la entrega Un sacrificio que se convirtió en un estilo de vida

Temas de esta nota

¿Que opinión tenés sobre esta nota?


Me gusta 0%
No me gusta 0%
Me da tristeza 0%
Me da alegría 0%
Me da bronca 0%
Te puede interesar
Ultimas noticias