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En Jardín América, Marcelo Ramírez

La cerámica, un estilo de vida que imprime texturas únicas

El artesano se dedica a la cerámica desde 1996 y le gusta darle un toque distinto a su arte ya que confecciona su propia arcilla y también crea dibujos originales

domingo 18 de febrero de 2024 | 6:05hs.
La cerámica, un estilo de vida  que imprime texturas únicas
Marcelo combina sus saberes de cerámica con ingredientes singulares que la elevan. Fotos: Esteban González
Marcelo combina sus saberes de cerámica con ingredientes singulares que la elevan. Fotos: Esteban González

Un lugar repleto de artesanía, moldes y elementos de trabajo, muebles con distintos tipos de muestras abren la charla amena con Marcelo Ramírez (47). El ceramista oriundo de Oberá llegó a sus 4 años a Jardín América y descubrió un estilo de vida que cosecha desde hace casi 30 años. “Mi acercamiento a la cerámica empezó en 1996 con un taller de una maestra. Se trabajaba con copias, moldes y arcilla blanca”, describió sobre el inicio de una profesión que abraza hasta la actualidad.

Marcelo hace alfarería, modelados cerámicos y escultóricos, con piezas más bien utilitarias como platos, tazas, entre otros productos e incluso también supo fabricar macetas y ollas.

En ese marco, el artesano ponderó el crecimiento personal que le dio este rubro, la tranquilidad y paciencia que transmite la arcilla, algo que se refleja en su manera de ser. 

El artista dedica todo el tiempo que puede a esta faceta, mayormente toda mañana, fines de semanas y se lo encuentra gran parte del tiempo abocado a su tarea en su taller de calle Costa Rica.

Dibujos y formas distintivas que imprime Ramírez.

Además, por la tarde entre semana tiene un segundo trabajo en una tornería, por lo tanto divide su tiempo entre ambos rubros, siempre con el mismo compromiso y entusiasmo.

Al referirse a la cerámica, dijo que no es fácil, se debe contar con paciencia ya que lleva su debido tiempo. “En este caso yo fabrico mi propia arcilla, la saco del bañado, hay que prepararla y colarla, por eso es un proceso largo y luego se hacen las quemas, por lo que una pieza puede llevar a veces más de un mes”, explicó.

En ese sentido, reflejó que en la realidad actual, con la vida cada vez más acelerada, para esta actividad se requiere dedicación de tiempo, no hay que apresurarse.

La mayor satisfacción es el halago de quien compra sus productos ya que el estilo que ofrece siempre es distinto en base a la utilización de materiales que dedica para cada confección. La de Ramírez no es una cerámica que se ve habitualmente, son muy originales y también al palpar se observa la calidad del producto.

En el quehacer, Marcelo remarcó que siempre hay dificultades y desafíos. Algunas veces hay piezas que no se llegan a quemar bien o falta materia prima para poder encarar la fabricación sumado a la constante suba de precios en esmaltes y gas.

“Yo empecé con leña. Por mucho tiempo cocí la cerámica de esa manera. Y por suerte pude hacer luego el horno a gas. Dicen que para este rubro, además de artista, hay que ser químico, ingeniero, matemático y otras profesiones todas juntas por los materiales con los que se trabaja y la técnica que requiere”, reflejó.

Piezas únicas en Jardín América.

Actualmente, Ramírez vende por redes sociales, no ofrece en ferias por una cuestión de movilidad. A su vez, dijo que se abocó a productos específicos como tazas, fuentes, platos y vasos.

En el transcurso del tiempo, debió adaptarse a las nuevas tecnologías, como ser la modernización del horno ya que, como dijo previamente arrancó con leña que era más sacrificado.

“Como vivo en un lugar céntrico con muchos vecinos y para no molestarlos, investigué como armar el horno a gas, conseguir los materiales que no son muy baratos, quemadores que había que traer de otras provincias... por lo que fue un proceso de un año y medio entre prueba y error”, detalló.

Pero con un nuevo horno, sus productos mejoraron y aceleró el tiempo de confección, además de la practicidad de no acarrear más leña o controlar el fuego.

Con su distintivo arte, llegó a distintos puntos de la provincia e incluso sus productos partieron a otras ciudades como Buenos Aires.

“El consumo en este mercado no es alto ya que no todos compran cerámica artesanal. Sin embargo en la provincia tenemos valiosos maestros que son de los mejores del país”, aseguró. Entre sus desafíos personales, afirmó que le gustaría conseguir más materiales y herramientas como “un controlador eléctrico de temperatura, un torno, esmaltes, óxidos, como también mejorar mis hornos con más placas y pilares”.

 

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