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De casi quedarse sin predio a reactivar la actividad deportiva

Atlético Oberá estuvo cerca de quedarse sin estadio, los socios lo recuperaron tras un largo juicio y resurgió para ser nuevamente importante en la vida social de la ciudad
domingo 07 de enero de 2024 | 6:05hs.
De casi quedarse sin predio a reactivar la actividad deportiva
De casi quedarse sin predio a reactivar la actividad deportiva

En 2004 un arreglo entre el entonces presidente Rubén Rodríguez y un grupo de empresarios que integraban Sergio Nercolini, Jorge Staud y el contador Eduardo Kuhlmann dejó a Atlético Oberá sin estadio. El trato fue vender, a espaldas de la Comisión Directiva, parte del predio del Decano por una suma muy por debajo del valor de las instalaciones.

A partir de ese momento comenzó un largo, muy largo, periplo de los socios por la Justicia para que el estadio Alfonzo Feversani vuelva a ser del club. Sí, los socios. Fueron ellos los que pelearon para que su institución siga teniendo un lugar, pueda seguir desarrollando distintas actividades y sea, como en muchos casos, un lugar que cumple una función social y no sólo deportiva, tanto para chicos como para grandes.

Después de diez años de aquel trato corrupto a espaldas de todos, la Justicia falló a favor de Atlético Oberá, que volvió a tener su estadio. Hoy, a casi 20 años (la venta ilegal se hizo el 19 de enero de 2004), el Decano tiene a 400 chicos en las inferiores del fútbol, jugó el último torneo Regional y en 2023 consiguió coronar un tricampeonato en la Liga Obereña. Todo un sinónimo de la resurrección del primer club de la Capital del Monte.

Atlético Oberá recuperó su cancha de fútbol, en la que entrenan 400 chicos.

“Desde el grupo que estamos al frente del club creemos que debe gestionar como una asociación civil. Tenemos un proyecto para gestionar así y compatibilizar lo deportivo con lo económico y con lo social”, explicó Francisco Fabio, presidente del Decano.

“El modelo de la asociación civil nos salvó y nos permitió salir adelante. Los socios fueron el motor de que el predio vuelva a ser de los socios”, analizó Fabio y dejó en claro que el club tiene una fuerte función social y deportiva para la comunidad obereña: “En la escuela de fútbol pasan cosas hermosas, que no tienen que ver con un valor económico”.

En tiempos en los que la idea de tener sociedades anónimas deportivas (SAD) cobraron fuerza a partir de un gobierno nacional de características neoliberales, de ultraderecha o más bien que tiene como gran fin vender todo (hasta la soberanía argentina), los clubes son el refugio para muchos.

“Creo que las SAD son posibles, pero lo que no creo es que sea el único camino posible como se lo presenta. La sociedad argentina tiene ese amor de seguir vinculada a un club. Ese es un gran anticuerpo y es un sentimiento de pertenencia muy lindo”, valoró el presidente del Decano.

Mirar al futuro

Después de su largo período de angustia, por no saber si finalmente mantendría su estadio, Atlético Oberá empezó la reconstrucción institucional y también edilicia. Tuvo que terciarizar parte del predio, tener canchas de fútbol 5 y un bar para generar un ingreso. Paso a paso lo económico se acomodó y le permitió al Decano volver a crecer y mirar para adelante.

“Sentimos que estamos en un lugar en el que no podemos volver para atrás. Hay que tener trabajo y gestión. Muchos grupos de trabajo para que también todo sea más leve a la hora de gestionar”, aseguró Fabio en cuanto a la organización que hoy tiene el Decano y que le permitió reinsertarse de manera exitosa en lo deportivo.

Claro que la situación económica significa y significará dolores de cabeza. Hoy Atlético Oberá se sustenta, en gran medida, por el ingreso de la escuela de fútbol, pero desde la comisión directiva planifican sumar más actividades con un doble fin: crecer en lo deportivo y volver a ser un club social.

“Es una deuda fortalecer el vínculo con el socio”, reconoció Fabio, pero también se mostró orgulloso de que “en tiempos como estos, con fondos propios, seguimos arreglando el club”. “Hay mucho amor y ganas de ver un club grande”, enfatizó Fabio.

Atlético Oberá renació gracias a sus socios, los mismos que pelearon para que el estadio siga siendo del club tras una venta fraudulenta. Los mismos socios que pretenden verlo resurgir y los mismos socios que le dan vida día a día. Un club que es sinónimo fiel de esa frase que reza “el club es de los socios”, tan usada últimamente.

 

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