Dos misioneras peregrinaron a la Basílica de Luján

Entre ellos estuvieron las hermanas Natalia y Claudia Ferreyra, ambas oriundas de Leandro N. Alem. La primera reside en Jardín América y la segunda vive en La Plata, Buenos Aires.
sábado 03 de octubre de 2026 | 22:27hs.
Foto: Esteban González.
Foto: Esteban González.

La fe y el amor por Mamá María, en la advocación de Nuestra Señora de Luján, convocaron a millones de personas a una peregrinación que reunió a fieles de distintos puntos del país. Entre ellos estuvieron las hermanas Natalia y Claudia Ferreyra, ambas oriundas de Leandro N. Alem. La primera reside en Jardín América y la segunda vive en La Plata, Buenos Aires.

Natalia viajó a La Plata el pasado 30 de septiembre para encontrarse con su hermana. Juntas decidieron peregrinar hacia la Basílica de Luján, con el apoyo y el esfuerzo de sus respectivas familias para que ambas pudieran ir al encuentro de la Madre de Jesús.

“Salimos a pie desde Liniers, que es el trayecto más largo de todo el recorrido. Hay otras personas que salieron de distintos puntos, como Merlo, Morón o Rodríguez, que fueron puntos de partida con trayectos más cortos. Caminamos un total de 13 horas y media hasta llegar a la Basílica”, dijo Natalia en diálogo con El Territorio.

Para ambas fue una gran bendición ir juntas, ya que viven lejos una de la otra: Natalia en Misiones y Claudia en Buenos Aires. A veces se complica compartir momentos en familia por la distancia, pero también fue una gran alegría que María las haya convocado a compartir la fe. “Nuestra mayor motivación era llegar a Ella, ya que, sin ninguna duda, nos ama, nos protege y, por sobre todo, nos acerca a Jesús, que es el centro de nuestra cristiandad”, dijo.

Al llegar al templo, agradecieron de pie los favores recibidos y presentaron sus respectivas intenciones y las que les habían confiado otras personas. Rezaron en ese lugar tan especial ante la patrona de nuestro país para que ella interceda siempre por sus hijos.

“La sensación fue de alegría, emoción y emotividad. Ver a millones de personas que acuden a los brazos de nuestra Madre demuestra que somos un pueblo necesitado y que busca a Dios siempre, ya que somos millones de católicos que no caminamos solos, sino que vamos de la mano de María, de Jesús y de tantos hermanos, movidos todos por una misma fe. Realmente fue emocionante”, describió.

Dos horas antes del inicio de la peregrinación empezó a llover. Al principio avanzaron despacio por las inclemencias climáticas, pero llevaron pilotos y otros elementos para resguardarse. Aun así, se mojaron y, pese a la dificultad de caminar con las zapatillas mojadas, llegaron bien a destino y en el tiempo previsto, tal como pretendían las hermanas.

Al ser consultadas sobre si van a regresar a Luján el próximo mes de noviembre ante la visita del papa León XIV, Natalia precisó que va a viajar, mientras que su hermana Claudia tiene dudas sobre si podrá ir, ya que tiene otros compromisos. “Esto sirvió como preparación para recibir al papa, pero, por sobre todo, hay que prepararse espiritualmente para poder recibir esta gran bendición que tendremos con su visita”, agregó.

Natalia reside en Jardín América junto a su esposo y su hija, mientras que Claudia vive desde hace 16 años en Buenos Aires. El encuentro entre las hermanas permitió unir la fe y la alegría de compartir esta inolvidable experiencia en la Basílica de Nuestra Señora de Luján. 

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