Entre libros, tecnología y mundos imaginarios, las escuelas de San Pedro celebraron la Maratón de Lectura

Robots capaces de proteger los últimos libros del planeta, ciudades imaginadas dentro de cien años, viajes entre planetas, marcianos, cuentos, canciones y representaciones fueron algunas de las propuestas que este viernes transformaron escuelas de San Pedro en espacios donde desde la lectura, la imaginación tuvo un lugar protagónico.
viernes 02 de octubre de 2026 | 19:00hs.

En el marco de la Maratón Nacional de Lectura 2026, distintos establecimientos desarrollaron actividades bajo el lema “Del futuro al más allá, cuando la literatura imagina otros mundos”, con un objetivo compartido de despertar y fortalecer el interés de los niños por la lectura.

Dos experiencias permitieron observar cómo una misma propuesta puede adquirir características diferentes de acuerdo con la realidad y creatividad de cada comunidad educativa. En la Escuela 144, de la zona urbana, los libros encontraron en la tecnología una aliada para estimular la imaginación. En la Escuela Provincial N.º 972 de Colonia El Liso, cuentos y personajes cobraron vida mediante representaciones preparadas por alumnos y docentes.

De un cuento a imaginar cómo será el mundo dentro de cien años

En la Escuela 144, el Salón de Usos Múltiples cambió completamente su aspecto para recibir los trabajos realizados durante las últimas semanas. Maquetas, robots construidos con elementos reciclados, producciones escritas y diarios del futuro conformaron una exposición que invitó a los demás estudiantes y a las familias a detenerse, leer y descubrir qué habían imaginado los alumnos.

La propuesta involucró a sexto y séptimo grado del turno tarde y séptimo del turno mañana, con el acompañamiento de las docentes Laura Sawalich y Sandra Carpe.

El trabajo comenzó con películas y cuentos relacionados con mundos fantásticos. Los propios alumnos pudieron buscar historias de su interés y compartirlas en el aula. A partir de esas lecturas llegó el desafío de producir algo propio. Primero escribieron cuentos. Luego debieron crear robots con materiales reutilizados, pero con una condición particular: cada uno tenía que cumplir alguna función relacionada con la lectura.

Así, aparecieron defensores de los últimos libros del planeta, robots capaces de crear nuevas historias y otros personajes con poderes surgidos de la imaginación de los estudiantes. Cada creación estuvo acompañada por una descripción, un lema y la explicación de sus características.

El proyecto dio después otro paso. Los estudiantes imaginaron que esos robots se convertían en noticia y crearon diarios del futuro. Para esa instancia utilizaron celulares y herramientas de inteligencia artificial como parte del proceso de producción.

Finalmente llegó uno de los desafíos que más espacio dejó a la imaginación, el  pensar cómo podría ser el mundo dentro de cien años y representarlo mediante maquetas, elaboradas con el acompañamiento de las familias.

La tecnología como aliada de la lectura

La propuesta dejó un aspecto particularmente interesante. Frente a una realidad donde las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana de los niños, los docentes optaron por no plantear una competencia entre libros y tecnología, sino buscar la manera de vincular ambos recursos. “Sabemos todos que la tecnología vino para quedarse, entonces decidimos involucrarla para fomentar la lectura”, explicó Sawalich a El Territorio.

La docente señaló que leer no solamente permite incorporar vocabulario o mejorar la comprensión. Las historias abren posibilidades para crear, imaginar, expresar emociones y desarrollar ideas propias. Por eso, durante las actividades aparecieron celulares, computadoras, inteligencia artificial y herramientas como Canva, pero utilizadas con un propósito pedagógico y bajo el acompañamiento docente.

“Hay que saber utilizar las herramientas tecnológicas”, remarcó la docente quien consideró “es necesario que la escuela pueda encontrar nuevas formas de acercarse a los estudiantes sin perder de vista aquello que busca enseñar”

La experiencia permitió comprobar que muchas veces la falta de acercamiento a un libro no significa necesariamente ausencia de interés por imaginar o crear. El desafío puede estar en encontrar la herramienta capaz de despertar esa curiosidad. “Nosotros como docentes estamos predispuestos a escuchar y ver las ideas de ellos. No siempre les imponemos cosas, sino que la idea es trabajar en conjunto. Nosotros aprendemos mucho de ellos, como ellos aprenden de nosotros”, expresó.

En Colonia El Liso, los cuentos cobraron vida

A varios kilómetros de la zona urbana, la Escuela Provincial N.º 972 de Colonia El Liso se sumó a la misma celebración con una propuesta donde las historias salieron de las páginas para transformarse en personajes y representaciones. La jornada reunió a estudiantes, docentes y familias y estuvo organizada con actividades para los diferentes niveles.

Los más pequeños de Nivel Inicial abrieron la presentación caracterizados como marcianos y planetas, mientras primero y segundo grado trabajaron con “Milo el curioso”, una historia que permitió relacionar la lectura con la curiosidad, las preguntas y el descubrimiento.

Tercero y cuarto presentaron “Clementina y los planetas”, con un mensaje relacionado con el amor maternal, la valentía y la perseverancia. Quinto grado llevó a escena “El famoso cohete”, una propuesta que invitó a reflexionar sobre la humildad y el valor de las acciones por encima de las apariencias.

Sexto y séptimo cerraron las representaciones con “Crónicas de un marciano”, desde donde imaginaron otras maneras de vivir y observaron el mundo desde una perspectiva diferente, con la convivencia y el respeto por las diferencias como parte del mensaje.

El encuentro incluyó un recorrido por estaciones temáticas y una merienda compartida, con la participación de las familias como parte de la experiencia.

Distintas propuestas para un mismo desafío

Como ocurrió en estos dos establecimientos, otras escuelas desarrollaron durante la jornada sus propias alternativas en el marco de la Maratón de Lectura. Cuentos, canciones, rimas, producciones escritas, obras y diferentes expresiones permitieron adaptar el objetivo a las edades y características de cada grupo.

En la Escuela 144, por ejemplo, mientras los grados superiores presentaban sus mundos futuros, otros cursos desarrollaron canciones, rimas, cuentos y producciones propias. La intención, explicó Zabalich, fue evitar que la Maratón se redujera simplemente a sentarse frente a un libro.

La propuesta buscó que los niños pudieran contar qué imaginan, qué comprenden y qué sienten frente a una historia, para convertirse en protagonistas de aquello que leen.

Las experiencias de la Escuela 144 y la Escuela 972 muestran así dos caminos diferentes hacia un mismo propósito. Una convirtió a la tecnología en una puerta de entrada hacia los libros y la creación; la otra llevó los cuentos al escenario para que sus personajes cobraran vida. En ambas, fueron los propios niños quienes demostraron que, cuando encuentran la motivación adecuada, leer puede ser el punto de partida para imaginar mundos que todavía no existen.

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