"Él no estaba autorizado a agarrar el auto", dijo el padre del adolescente que murió en el choque de San Vicente

Ricardo Rivero habló sobre el siniestro que dejó dos muertos y cinco heridos. Pidió perdón a las familias afectadas y contó cómo se enteró de la tragedia.
jueves 24 de septiembre de 2026 | 14:42hs.
Foto: Policía de Misiones.
Foto: Policía de Misiones.

Ricardo Rivero, padre de Máximo, el adolescente de 14 años que conducía la camioneta involucrada en el choque fatal del domingo por la noche en San Vicente, aseguró que su hijo tomó el vehículo sin autorización. En una entrevista con Radio 10 de San Vicente, habló de las horas previas al siniestro, en el que también murió otro joven y cinco personas resultaron heridas. "Es triste para todos. Todos estamos sufriendo un dolor que jamás pensábamos que se podría sentir", expresó.

Según relató, ese domingo Máximo le pidió permiso para compartir un asado con amigos en el predio de su empresa de transporte, donde alumnos del Instituto Superior Ceferino ensayaban una comparsa. Rivero dijo que colaboró con gaseosas, carbón y alimentos, y que preparó el fuego y la parrilla antes de retirarse. "Yo les dejo un ratito, solo que ustedes limpien después cuando terminen", recordó que les dijo.

El padre no pudo precisar cuántos adolescentes participaron del encuentro ni cómo salieron del predio. Contó que alrededor de las 23 escuchó sirenas de ambulancias y que, poco después, comenzaron a recibir llamados sobre lo ocurrido. Consultado por el acceso de Máximo a la camioneta, sostuvo: "Siempre acompañado uno enseña a manejar, como a todos los chicos, pero él no estaba autorizado a agarrar el auto".

Rivero señaló que todavía no recibió un informe de Criminalística que le permita conocer con precisión cómo ocurrió el choque o quiénes viajaban en el vehículo. "En algún momento, quizás, podré contar un poquito qué exactamente pasó, quiénes son los que estaban en el hecho", manifestó.

Tras enterarse de que su hijo podía estar entre los heridos, pidió que lo llevaran al hospital. Allí aguardó el ingreso de las ambulancias hasta que reconoció a Máximo por su ropa. "Lo conocí a él por la remera, estaba muy, muy lastimado. Ahí se me cayó el mundo", relató.

En esos primeros momentos, dijo, desconocía qué había ocurrido. "No entendía qué había pasado, cuál era la situación. No sabía nada, si fue con otro vehículo o le chocaron en la calle. No entendía nada de lo que estaba pasando. Sabía que era algo muy grande", recordó. Más tarde, un vecino lo llevó hasta el lugar del siniestro, frente a la estación de servicio Shell, donde identificó su camioneta. Al regresar al hospital recibió la noticia de la muerte de su hijo.

Rivero contó que, durante los trámites posteriores, su familia eligió una funeraria distinta de aquella donde se encontraba la otra víctima fatal. "No quisimos juntar esos dos dolores inmensos", explicó. Con el paso de los días, dijo, comenzó a dimensionar las consecuencias del choque y dirigió un pedido a los demás afectados: "Pido y debo pedir perdón a cada uno que sufre, los que sufrieron el accidente, que tuvieron parte en el accidente y a la sociedad que sufre también ese dolor".

También pidió acompañamiento para todas las familias. "Lo que yo pido a toda la gente, oración por esas familias, oración por nosotros. Gracias a toda la gente que me estuvieron escribiendo, dándonos fuerzas, que nos hace muchísima falta a todas las familias", expresó.

Durante la entrevista rechazó las versiones según las cuales supuestos vecinos le habrían advertido antes sobre la velocidad a la que conducía Máximo. "Es totalmente mentira", afirmó. Además, pidió prudencia ante los comentarios que circulan en redes sociales: "En estos momentos, piensen un poquito del daño mayor aún que pueden provocar, ya de la tristeza enorme enorme que hay en distintas familias, en distintas familias".

Rivero dijo que sus familiares evitan leer las publicaciones, aunque algunos comentarios les llegan a través de conocidos. "Todos somos seres humanos y no estamos libres de, en cualquier momento, tener que pasar por una situación tan, tan difícil", señaló. Al recordar a su hijo, mencionó una invitación que Máximo le hacía con frecuencia: "Papi, dejá de trabajar tanto, vamos a pescar". Y cerró: "El mundo se congeló para nosotros. Estamos muertos en vida. Perdimos la noción del horario, si es temprano, de noche, mediodía, perdimos la noción del tiempo. El dolor es tan grande, tan grande".

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