“Hay momentos en los que hay que detenerse” el mensaje de Ricardo Báez tras sus terceros Juegos

Después de sus terceros Juegos Suramericanos, el luchador posadeño compartió una profunda reflexión sobre los años de esfuerzo, los viajes, las frustraciones y las personas que lo acompañaron. En noviembre será papá y atraviesa una nueva etapa de su vida.
miércoles 23 de septiembre de 2026 | 23:15hs.
Ricardo Báez junto a su pareja, a poco de comenzar una nueva etapa de sus vidas con la llegada de su primer hijo.
Ricardo Báez junto a su pareja, a poco de comenzar una nueva etapa de sus vidas con la llegada de su primer hijo.

El luchador misionero Ricardo Báez cerró su participación en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 con una medalla de bronce y, después de la competencia, eligió las redes sociales para hacer un balance mucho más profundo que el resultado deportivo. En un extenso mensaje, repasó los años de esfuerzo, los viajes, las lesiones, las frustraciones y todo lo que existe detrás de una medalla, pero también habló del momento personal que atraviesa y de una nueva etapa que comenzará en noviembre, cuando sea papá.

“Se fueron mis terceros Juegos Suramericanos”, escribió Báez al comenzar una publicación en la que dejó de lado por un momento los resultados para mirar su carrera desde otra perspectiva.

“A lo largo de estos años aprendí que el deporte no se trata solamente de ganar. Se trata de todo lo que hay detrás. De levantarse cuando cuesta, de seguir entrenando cuando uno está cansado, de convivir con lesiones, frustraciones, dudas y momentos en los que no todo sale como uno quisiera”, expresó.

La reflexión llegó después de una competencia que significó su tercera participación en los Juegos Suramericanos y también su tercera medalla. En Cochabamba 2018 había conseguido la plata, en Asunción 2022 alcanzó el oro y ahora, en Santa Fe 2026, sumó el bronce en la categoría hasta 97 kilos de lucha libre.

Los años detrás de cada medalla

Báez puso el foco precisamente en aquello que muchas veces queda fuera de la escena cuando un deportista sube al podio. Los entrenamientos, los viajes y el tiempo lejos de los afectos forman parte de una carrera que comenzó muchos años atrás y que lo llevó a competir en distintos países.

“Los atletas sabemos lo que significa estar muchos días lejos de casa, viajar de un país a otro, perder momentos con la familia y con las personas que queremos. Sabemos lo que cuesta sostener un sueño durante tantos años”, escribió.

Y después volvió sobre sus tres Juegos, pero no para enumerar resultados, sino para explicar lo que representa cada medalla en su vida.

“En Cochabamba 2018 llegó mi primera medalla en unos Juegos Suramericanos: una plata. En Asunción 2022 subí a lo más alto del podio. Y hoy, en Rosario, me llevo una medalla de bronce”, señaló. “Tres Juegos, tres medallas y miles de historias detrás de cada una”, resumió.

Para el misionero, cada una de esas preseas quedó asociada a un momento diferente de su vida. “Cada medalla representa una etapa diferente de mi vida. Un momento diferente, una versión diferente de mí y todo lo que tuve que atravesar para llegar hasta acá”, escribió.

Ese recorrido también explica el tono de sus palabras. Báez había contado antes de los Juegos que sentía que su etapa competitiva podía estar llegando a su final y que estaba evaluando cómo continuar vinculado al deporte.

“Hay momentos en los que hay que detenerse”

En su publicación, Báez también habló de una de las dificultades más habituales para los deportistas de alto rendimiento: aprender a valorar lo conseguido mientras todavía existe el deseo de ir por más.

“Uno siempre quiere más. Es parte de nosotros como atletas. Pero también aprendí que hay momentos en los que hay que detenerse, respirar y valorar lo que la vida nos está dando en ese preciso momento”, escribió. Y dejó claro cómo se siente después de estos Juegos: “Hoy estoy feliz”.

“Feliz por haber podido representar una vez más a la Argentina. Feliz por haber competido en casa, rodeado de nuestra gente. Feliz por seguir teniendo la posibilidad de sentir todo esto que durante tantos años fue un sueño”, agregó.

Pero quizás una de las palabras que más se repiten en su mensaje es “agradecido”. Báez reconoció que detrás de la medalla no existe solamente el esfuerzo individual de un atleta, sino una red de personas que acompañan durante años.

“Porque detrás de esta medalla no estoy solamente yo. Hay una familia que acompañó, entrenadores que estuvieron, que enseñaron, que corrigieron y que empujaron cuando las fuerzas o el enfoque no estaban donde tenían que estar, amigos que estuvieron en los momentos buenos y en los difíciles, y muchas personas que, de una u otra manera, fueron parte de este camino”, escribió.

Una nueva etapa que empieza en noviembre

La reflexión deportiva también se cruza con un cambio personal importante. Báez será papá en noviembre y ese acontecimiento aparece como uno de los motivos que lo llevan a replantearse los próximos pasos de su carrera.

Después de los Juegos, explicó que su calendario deportivo de 2026 quedó cerrado y que continuará entrenando, aunque con una diferencia importante: pondrá un freno a los viajes y buscará dedicar más tiempo a su familia.

Antes de competir en Santa Fe, ya había anticipado esa posibilidad. “Yo ya para noviembre voy a ser papá. Así que ya creo que ya voy a estar entrando en otra etapa también”, había contado. También había señalado que probablemente seguiría ligado al deporte, aunque desde otro lugar y con menos exigencia competitiva.

Por eso, su publicación no funciona como una despedida definitiva de la lucha. Es, más bien, una pausa para mirar el camino recorrido y reconocer todo lo que dejó el deporte antes de comenzar una etapa distinta.

Tres Juegos Suramericanos, tres medallas y una historia que ahora suma un capítulo completamente diferente. Báez todavía seguirá entrenando y cerca del equipo, pero su propia reflexión muestra que las prioridades comienzan a cambiar. Y, esta vez, el próximo desafío no estará sobre un tatami ni en otro país: llegará en noviembre, cuando se convierta en papá.

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