En octubre cantará en el Montoya

Soy todo lo que recuerdo Luna de la Rosa y la canción eterna

La artista que se crió entre escenarios está de gira con su espectáculo Plenilunio, acompañada por sus padres Nerina Bader y Karozo Zuetta como banda. “Vivamos el presente”, dice y a la vez proyecta su futuro en la música
domingo 24 de mayo de 2026 | 6:05hs.
Foto: Marcelo Rodríguez
Foto: Marcelo Rodríguez

La periodista Silvia Godoy propone un tema para el informe dominical. Artistas noveles de la provincia, jóvenes promesas. Lo primero que se me viene es curiosear sobre el significado de la palabra promesa: compromiso que uno hace, en el cual se tiene en cuenta el futuro. Prometo defender, cumplir… dice, habla de lo promisorio, lo que da esperanza, algo que se espera que simplemente se cumpla, promesa.

 Solcito lindo

 El sol de este otoño que trae días casi invernales junto a siestas de mandarinas y naranjas, pone de sí para que el ambiente sea lo más. El punto de encuentro lo fijamos en el viejo tanque de agua que alimentaba las canillas del lavadero municipal allá por esos años, allá por Coronel López y Catamarca, allá cerca de las vías del tren. Ya no hay algarabía de niños jugando mientras sus madres o hermanas mayores lavan las ropas, pero el canto del agua permanece y vuelve. En castellano, en guaraní, en tantos idiomas, en tantas pieles, el canto vuelve.

Luna. Luna de la Rosa. Zapatillas de lona, un traje a rayas colorido conformado por pantalón y chaleco. Sus cabellos volando al ritmo del viento. Aros que hablan de cultura indígena, maquillaje tribal. Una puesta. Un regalo para la foto.

Saludos y acuerdos sobre lugar y forma. Nervios. Risas. Ansiedad. Luna es artista. Luna de la Rosa es adolescente de 17 años y va al último año de la secundaria. Ella canta y está de gira por la provincia, ya ha recorrido un par de escenarios por el interior con su espectáculo “Plenilunio” con ella como estrella y sus padres como banda. Mientras caminamos hablamos de boleros y películas, sobre horarios cotidianos y formas de oír música. De mpb, de Pablo Milanés, Perales y Raly Barrionuevo.

La voz del viento

 A ella, a Luna, le tira bastante la onda naturaleza, lo telúrico, busca al río, busca el cielo, el césped, sentada frente al Paraná reflexiona: “Mi voz un poco dice identidad, otro poco pasión, amor, amor por el arte y por la vida. En nuestra sociedad falta mucho amor”.

La adolescente se toma su tiempo y proclama “amar nunca va estar de más. la lucha hoy es contra el odio”. La conversación va al garete por el remanso hasta que encuentra su cauce: “Yo vivo dentro de las canciones. Es como que mi vida son canciones unidas una con la otra”.

Y se entiende porque pertenece a la sociedad de los fragmentos, la que en lugar de álbum musical tiene canciones sueltas de diferentes artistas y diferentes géneros. Luna, sin embargo, descubre un hilo conductor en el long play que es su cotidianidad. “Hay un momento y cada momento tiene su melodía. Y el momento puede absorber la canción y la canción puede cambiar el momento también. A veces soy telenovelística, me gustan los boleros. Me gusta mucho sentir como los cantantes de bolero y los de tango también”, dice categóricamente la artista y no es de extrañar.

Un intérprete puede tomar una pieza y desarrollarla con capacidad y solvencia. Un artista además de dotes interpretativas es sensible, y su corazón late al ritmo de su tiempo y coyuntura. “Yo prefiero la cercanía con la gente”, precisa quien desde los 4 años acostumbra a subir escenarios.

Parte de la revolución, nuevas olas

Habla sobre lo que le toca en esta porción de la tierra en este tiempo, “los jóvenes son parte del movimiento, nada es estático, ni en la cultura, ni en la política, ni en la naturaleza. nada se mantiene lineal ni estático, la cultura es algo que va cambiando. El arte es arte y la visión juvenil está para ir metiendo esas variaciones”.

“Quizás no gusten las nuevas mezclas, fusiones o híbridos que se crean, pero todo se va transformando, es parte de la cultura. La palabra joven tiene que ver con la revolución y ese cambio que tenemos que pasar. Lo tradicional se mantiene, pero nunca va a ser igual por siempre, tampoco, van surgiendo estilos y miradas nuevas”.

El tiempo está después

Por el camino me voy, no tengo apuro en llegar, no no, tampoco tiempo para detenerme, tan solo quiero rodar, parece cantarle Raly Barrionuevo en ese espectáculo cotidiano que es la vida de Luna, cuando le toca hablar de la bebé criada en escenarios que fue creciendo: “La niña Luna a veces miro hacia atrás y siento que era otra persona, pero si todo cambia, no cambia mi estilo”.

“He pasado por muchos cambios y procesos, sigo con mis padres y creo que eso también es sorprendente, revolucionario. Me lo cuestiona la gente”, confiesa la artista. Está establecido que los hijos se deben separar de los padres a cierta edad, ¿por qué? se pregunta la cantante. “Me parece muy importante contar con el apoyo de ellos, por lo general los adultos sueltan la mano de los adolescentes muy temprano, justo cuando más se necesita porque estamos en la etapa más sensible y vulnerable”.

 Lo que se viene

La adolescente surca ese camino de definiciones como lo es el último año de secundaria. Un nuevo mundo que se aproxima más con cada día que pasa. El horizonte que parecía tan lejano ya no lo parece tanto. “Me han llegado a plantear cómo me veo de acá a un tiempo, hasta dentro de 30 años llegaron a decirme, yo respondí: ‘pará un poco, vivamos  el presente’”.

Superadas las renuncias propias de la niñez que se dan en la adolescencia ella quiere preservar algo que aparece como fundante y fundamental. Lo estructural.

“Genuinamente siempre me veo en el ámbito del arte, siento que ya es mi forma de vivir, con la música  estoy todo el tiempo. Las canciones me hacen sentir mucho. Llegué a pensar que eso era un problema, sentir, pero en realidad eso es lo que más hace falta, sensibilidad, sentir”, concluye, “me imagino completamente un futuro rodeado de arte y poder crecer en eso”.

‘Plenilunio’ es el nombre del espectáculo con canciones que viene desarrollando por pueblos de Misiones y que tendrá como última escala la sala del Montoya el 10 de octubre. Canciones que abrazan Misiones y el resto de Latinoamérica. 

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