Padres reconocen que no asisten a reuniones escolares

Refuerzan prevención y contención en Oberá y San Pedro

En la Escuela de Comercio Nº 17 también se mantuvo la restricción del uso de celulares dentro del establecimiento
domingo 10 de mayo de 2026 | 6:05hs.

Luego de los episodios de amenazas y mensajes intimidatorios registrados en escuelas de distintos puntos del país, en municipios de la provincia de Misiones comenzaron a reforzarse los mecanismos de prevención, contención y acompañamiento destinados a niños y adolescentes. En ciudades como Oberá y San Pedro, autoridades educativas, áreas sociales, fuerzas de seguridad y profesionales de salud mental trabajan de manera articulada para abordar una problemática que encendió la preocupación en las comunidades escolares.

Desde Oberá, la secretaria de Desarrollo Humano, Betiana Avancini, explicó que desde hace años existe una agenda de trabajo conjunta con distintas instituciones, aunque los recientes hechos obligaron a reforzar protocolos y canales de intervención.

Según detalló, actualmente participan el Departamento de Educación municipal, áreas de Prevención de Adicciones y Niñez, el Consejo Consultivo de Adicciones, supervisores escolares, la Unidad Regional II de Policía, el Consejo Pastoral y profesionales de salud mental de la Zona Centro Uruguay.

“Las situaciones que aparecieron en las escuelas reflejan una problemática social más amplia. Los chicos pasan gran parte de su tiempo en la escuela y es allí donde muchas veces expresan lo que les está pasando”, señaló.

Para la funcionaria, este tipo de hechos no deben analizarse únicamente desde lo escolar, sino también desde el entorno familiar y social.

“Cuando los jóvenes tienen que llamar la atención escribiendo mensajes o expresando malestar, es porque como adultos quizá no estamos viendo realmente lo que necesitan”, sostuvo.

En diálogo con El Territorio, Avancini remarcó además la necesidad de que las familias recuperen espacios de acompañamiento cotidiano.

“Muchos padres reconocieron que hacía años no asistían a reuniones escolares. Hoy las preocupaciones económicas ocupan gran parte del tiempo, pero también es importante detenerse y acompañar a los chicos”, expresó.

También advirtió sobre el uso constante de dispositivos móviles y redes sociales entre adolescentes.

“Muchas veces no sabemos qué consumen los chicos en internet ni qué información reciben. Si nosotros no hablamos con ellos, otros lo harán”, manifestó.

Otro de los ejes de trabajo en Oberá tiene que ver con la recuperación de espacios comunitarios y playones deportivos en los barrios, a pedido de los propios jóvenes.

“Nos dijeron que las charlas son importantes, pero que también necesitan lugares para hacer actividades y encontrarse”, explicó.

Controles, charlas y cambios

En paralelo, en San Pedro, los casos de pintadas amenazantes en escuelas fueron abordados de manera inmediata por directivos, docentes y la División de Policía Comunitaria de la Unidad Regional XIV.

Tras activarse el protocolo, se iniciaron investigaciones para identificar a los responsables y generar conciencia sobre la gravedad de estas conductas.

Como medidas preventivas, algunas instituciones suspendieron temporalmente el ingreso con mochilas, utilizaron escáneres detectores de metales y realizaron reuniones con padres para explicar las decisiones adoptadas.

En la Escuela de Comercio Nº 17 también se mantuvo la restricción del uso de teléfonos celulares dentro del establecimiento.

La directora Patricia Usik aseguró que la experiencia generó cambios positivos. “Nosotros con los docentes nos dimos cuenta que sin celulares los alumnos presentan otro rendimiento. Se vive otro ambiente en la escuela y se genera más comunicación entre los estudiantes”, afirmó.

Por su parte, el oficial Ezequiel Gamarra brindó charlas en los establecimientos para explicar que este tipo de amenazas no son un juego y pueden derivar en delitos penalizados.

Durante los encuentros también se abordaron temas vinculados al uso responsable de redes sociales, los desafíos virales y situaciones de bullying.

Desde las instituciones destacaron que, tras la aplicación de estas medidas, no volvieron a registrarse nuevos episodios. Tanto en Oberá como en San Pedro, el mensaje es coincidente: frente a problemáticas que atraviesan a niños y adolescentes, la prevención requiere del compromiso conjunto entre escuela, familia y comunidad. 

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