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Eligió la música como trabajo y apuesta a la profesionalización

Martina, la niña que decidió vivir su camino

Con 15 años, construye su carrera solista con disciplina -entre otros proyectos de arte- a la par de la cursada escolar y el día a día de su vida adolescente
domingo 14 de mayo de 2023 | 6:05hs.
Martina,  la niña que decidió vivir su camino
Martina, la niña que decidió vivir su camino

Para Martina Escalada, después del amor sigue el rock. Su talento -guiado con esfuerzo y disciplina- y pasión por el género la llevaron a construir un camino que, pese a sólo tener 15 años, está pavimentado con calidad artística. A eso se suma el largo trayecto que tiene por delante, un camino aceitado con la fuerte convicción de seguir la música como estilo de vida.  

Es que la música forma parte de la historia e identidad de las personas, influye con fuerza en la vida y la cultura, y generalmente adquiere mayor relevancia en el período de la adolescencia. Es en esa etapa de la vida cuando se comienza a formar y a reconstruir una identidad y cultura musical propia.

Sin embargo, y aunque tomó la decisión de seguir el rock como proyecto hace poco tiempo, Martina cultivó un amor profundo por el género cuando era apenas una niña. Y podría decirse que no es la única, ya que la denominada Generación Z tiene al alcance de los auriculares una gran diversidad de estilos y géneros. Y aunque entre lo más escuchado de hoy prima el trap, el reguetón y el pop, la variedad musical está presente en todos los adolescentes.

Conexión desde la cuna

En su casa siempre anidó la música. “Mis abuelos siempre escucharon tango, mi papá tiene un gusto amplio, mi mamá es fan de las baladas y por eso yo escucho un poco de todo. Pero lo que me fascina es el rock”, se sinceró en diálogo con El Territorio. 

Cuando tenía 6 años se adentró en el mundo del arte de la mano del violín. Hacía música sinfónica, pero sentía “que no era lo mío. Me gusta mucho, pero lo mío era otra cosa”, dijo. Con el tiempo aprendió también a tocar otros instrumentos y hoy sabe acompañarse con la guitarra, el bajo o la batería, entre otros; aunque prefiere dedicarse al canto pero “conociendo un poco de todo lo que tengo a mi alcance”, aseguró.

Todavía recuerda el día exacto en que eligió el camino. “Me acuerdo que era muy chica, estaba escuchando una canción de Queen que me dejó ¡Guau! Más tarde fui a clases y el profe de música nos hizo practicar algo de Freddie Mercury y ahí me dije: ‘Es por acá’”, afirmó señalando que su primer acercamiento fue de la mano del rock internacional.

De pronto, su abanico se fue ampliando. Los Beatles, Fito Páez, Guns n’ Roses, Charly García, Queen, Soda Stereo y otros tantos comenzaron a sonar en su playlist diaria, ampliando todo lo que conocía de la música e inyectando una dosis extra de pasión.

Un proyecto de vida

Comenzó a tomar clases de canto, entró a la escuelita de rock y decidió profesionalizar su hobbie. “Quiero seguir en la música, es mi proyecto de vida. Me encantaría vivir de esto que amo porque siento que la música salva, sana. Y así como me ayuda a mí, quiero ayudar a otros desde la música”, reflexionó, destacando también que cuenta con el apoyo de su familia que no sólo la impulsa a seguir con su carrera sino también la siguen en cada presentación, como verdaderos fans. 

“Mis amigos también entienden mi decisión y me bancan. Nos movemos básicamente en el mismo círculo”, agregó destacando que la mayoría de sus juntadas terminan con un concierto improvisado o un poco de música. 

Sus shows cuentan, además de la banda incondicional,  con un público amplio y diverso: “Hay veces en las que toco y veo a amigos de mis abuelos, a adolescentes como yo, gente de todas las edades. Eso también es lo bueno del rock, el público es muy amplio porque es un género tan fascinante que está vigente siempre”.

Sobre el escenario o frente a una cámara, cuando suena la música Martina se pone en la piel de una verdadera artista. Se reconoce tímida el resto del tiempo y por eso también ha tomado clases de expresión corporal.

“Es que para brindar una buena performance hay que conectar con el público, transmitirles lo que me pasa con la música y así conectar”, deslizó resaltando que la puesta en escena representa complejidad y, sobre todo, profesionalismo.

Sobre los shows de hoy, resaltó las bondades de que el público sea exigente y valore la calidad artística. “Creo que es bueno que los artistas se preparen, estudien, fortalezcan sus virtudes y también lo que les cuesta. Así tenés shows como los de Tini, por ejemplo, que canta, baila, actúa, se lookea, ofrece un montón de cosas en sus presentaciones. Y también lo tenés a Fito, que sentado en el teclado mueve las manos y hace un par de gestos y también enloquece al público. Creo que lo que el artista busca es la conexión con el público y cuando se traspasa esa barrera y el que está del otro lado del escenario ve y valora tu esfuerzo por el show que estás dando se genera una verdadera conexión”, dijo.

“La música busca eso: conectar y transmitir. Por eso es importante la preparación”, reflexionó.

Asimismo, valoró la importancia que el espectador le da a la actividad cultural: “Creo que hoy el arte se está viendo como un trabajo verdaderamente y eso se debe a que el público valora y reconoce el esfuerzo del artista. Cuando la gente nota todo lo que hay detrás de una presentación se dignifica al arte”.

Una decisión compleja

Además de las clases de canto, expresión corporal, las de la escuela de rock, los ensayos, las presentaciones y más, hace un tiempo comenzó también a componer sus canciones. De hecho, en pocas semanas saldrá a la luz la primera canción de su autoría, obra que se estrenará con videoclip incluido. Asimismo, hay otras dos canciones en las que trabaja junto a su productor y bajista, Lucas Chávez.

“Es todo un proceso componer. Escribo mucho. Hay cosas que me sirven y hay otras que al otro día leo y aunque sean tres páginas escritas no me sirven. Es un poco frustrante a veces, porque encima que tiene que gustar lo que compones también hay que lograr que combine con las variaciones, el ritmo y más. No es fácil, pero me gusta mucho y aprendo un montón”, detalló quien encuentra mayor inspiración en el amor, la tristeza y el mar de emociones que vivimos día a día. 

Actualmente, además de su carrera solista también lleva adelante un proyecto acústico con su novio, Lucas Saldivia, con guitarra, voz y percusión.

“Estamos muy contentos con ese proyecto porque es un espacio en el que reversionamos canciones y lo sentimos como un espacio para expresarnos con libertad”. 

A la par de todo lo que conlleva tomar una carrera artística como profesión, y siendo tan joven, Martina asegura que hay un esfuerzo extra detrás de todo y que al final siempre vale la pena.

Construye su camino mientras  cursa la secundaria -está en 3° año- y divide su tiempo entre trabajos prácticos, estudio, educación física, ensayos, tiempo para el ocio, y más.

Una vez terminado el secundario planea estudiar en la Escuela de Música de Buenos Aires (Emba) “porque me parece necesario estudiar lo que me gusta y aprender cosas que uno como autodidacta no aprende”. También pretende seguir su carrera artística como cantante, profesionalizarse como directora orquestal y enseñar música, innovando en métodos de enseñanza.

“Cuando tomé esta decisión sabía el esfuerzo que implicaría en el día a día. Pero es lo que amo y disfruto hacer”, afirma con orgullo.

“A veces tengo amigos que se molestan porque no voy a juntadas porque tengo ensayos, a veces me quedo hasta tarde haciendo trabajos prácticos; sé que hay muchas cosas que resigno o requieren de más esfuerzo”, continuó quien al final del día se “alegra de haber elegido ese camino”.

Es que para esta artista, el rock es una forma de vivir. “Siento que el rock tiene poder de lucha, protesta, de mostrar lo que uno siente de manera imperativa y sincera. El rock es profundo y emocional, para mí representa una manera de ver la vida”.


Ficha técnica

Martina Escalada

Se dedica a la música niña, comenzó tocando el violín y  al poco tiempo se volcó al rock. Es vocalista y recientemente comenzó a escribir sus propias canciones. Trabaja en su primer álbum (que espera lanzar a fin de año). Incursiona en el rock, punk y funk,  buscando su propio camino. 

 

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