2026-05-24

El joven es de Oberá

Del celular prestado al Freestyle como proyecto

Gonzalo Lima (16), conocido como LGD, comenzó a grabar en 2024 y hoy combina nuevos lanzamientos con la organización de competencias de batallas artísticas

Con apenas 16 años, Gonzalo Lima, conocido artísticamente como LGD, ya forma parte de una generación de jóvenes que encontró en la música urbana y el freestyle una herramienta de expresión, identidad y encuentro social en Oberá. Entre rimas improvisadas, canciones propias y competencias organizadas en plazas de la ciudad, el artista local apuesta a consolidar un movimiento que crece cada vez más entre adolescentes y jóvenes.

El chico, que nació en Oberá, contó que comenzó a grabar música en 2024, cuando lanzó su primera canción, aunque fue durante 2025 cuando decidió tomar el proyecto de manera más profesional. “Empezamos a componer más, a sacar música y a subir las canciones a plataformas”, explicó sobre el camino que eligió dentro del trap, el rap y el freestyle.

Según relató, la conexión con el género urbano nació desde muy chico, influenciado por la música que escuchaba en su casa y también por las vivencias compartidas con amigos del barrio. “El freestyle es mucho sentimiento y también algo del momento. Las rimas salen por lo que uno vive o siente”, expresó.

Además de desarrollar su carrera musical, Gonzalo impulsa espacios para otros jóvenes artistas. Así nació Flow de Plaza, una competencia de freestyle organizada junto a amigos y colaboradores, que ya tendrá su sexta fecha el próximo 7 de junio. El evento comenzó casi de manera improvisada, luego de que notara que en Oberá había talento, pero pocos espacios para mostrarlo.

Las jornadas reúnen a jóvenes de distintos barrios y también de otras localidades de Misiones, consolidando una escena urbana en crecimiento. Las plazas se transforman en puntos de encuentro donde predominan la improvisación, el respeto y el compañerismo, pese a la intensidad verbal típica de las batallas de freestyle. “Arriba del escenario nos decimos de todo, pero después termina la competencia y todos compartimos juntos. Hay mucho respeto”, sostuvo Gonzalo.

El joven estudiante y artista también remarcó el costado social y de contención que tiene el rap para muchos jóvenes. “Conozco personas que estaban muy mal o consumiendo, y encontraron en el freestyle otro camino. El rap une mucho”.

En cuanto a sus influencias musicales, mencionó artistas como Trueno y Milo J, aunque también destacó que busca incorporar sonidos del folclore a sus próximos trabajos musicales, manteniendo las raíces culturales presentes en su proyecto. La historia de Gonzalo también refleja el esfuerzo independiente detrás de muchos artistas emergentes. Sus primeras grabaciones las realizó con el celular de su hermana, durante la madrugada y sin equipamiento profesional.

“Las ganas y el amor al arte hicieron que salga el tema”. Actualmente trabaja junto al productor Anko en nuevos lanzamientos y en un EP donde explora otros estilos, ampliando su propuesta musical sin perder la esencia urbana que lo identifica. Mientras el movimiento del freestyle sigue creciendo en Oberá, jóvenes como Gonzalo demuestran que la música urbana no solo es una tendencia, sino también una forma de construir comunidad y transformar historias personales a través del arte. 

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