Desde su propia historia, Victoria Montenegro enseñó el valor de la identidad en una charla con escolares de Oberá

En el marco de Oberá en Cortos, la nieta restituida por Abuelas de Plaza de Mayo conversó durante más de una hora con alumnos de distintas escuelas primarias. Las preguntas de los chicos abrieron un interesante intercambio sobre identidad, apropiación y democracia.
miércoles 07 de octubre de 2026 | 17:50hs.
En la sala del Cine Teatro colmada de niños de 5º y 6º grado, se generó un interesante intercambio.
En la sala del Cine Teatro colmada de niños de 5º y 6º grado, se generó un interesante intercambio.

La historia de Victoria Montenegro sumó este miércoles un nuevo capítulo en Oberá, frente a chicos y chicas que se animaron a preguntar, escuchar y tratar de comprender una de las etapas más dolorosas del país. El Cine Teatro Oberá recibió a alumnos de distintas escuelas primarias para una actividad especial del festival Oberá en Cortos. Con Victoria presente en la sala, se proyectó el cortometraaje "Así soy yo", producido por el canal Paka Paka, que narra su historia como una de las nietas que recuperaron su identidad tras ser apropiadas durante la última dictadura militar.

Lo que comenzó en la pantalla continuó luego con un encuentro cercano, sostenido durante más de una hora por la curiosidad de los estudiantes y la disposición de Montenegro para responder. "Estoy muy feliz de poder estar con ustedes y contarles esto", expresó. Luego relató que era una beba de apenas 13 días cuando los militares irrumpieron en su casa y se llevaron a sus padres, a quienes llamaban Toti y Chicha, y también a ella. Sus padres fueron asesinados y Victoria creció en una familia que la había apropiado, bajo una identidad que ocultaba su origen.

Para explicar cómo atravesó aquella infancia, alejada de la que era su verdadera identidad, compartió un recuerdo que permitió acercar esa historia a la experiencia de los chicos. Como no se parecía físicamente a quienes la criaban, le habían dicho que, si nadaba debajo del agua con los ojos abiertos, estos se volverían claros. Durante un verano lo intentó una y otra vez. "Yo salía con los ojos todos rojos, pero no se ponían claros", contó. La anécdota puso en palabras el desconcierto de una niña que buscaba parecerse a su familia sin saber que detrás de esas diferencias había una verdad silenciada.

Montenegro recordó que tenía 25 años, estaba casada y era madre de tres hijos cuando Abuelas de Plaza de Mayo logró encontrarla. La búsqueda, explicó, había sido sostenida durante años junto a su familia de origen, que jamás dejó de buscarla. Conocer su verdadero nombre abrió un proceso para reconstruir su historia y comprender que quien había reconocido como su padre era, en realidad, un militar de alto rango que la había apropiado. "A partir de ese momento, me sumé a acompañar a las Abuelas de Plaza de Mayo a buscar a los nietos que nos faltan", señaló, aunque admitió que "fue muy duro admitir atravesar todo ese proceso, me costó mucho aceptar y entender mi verdadera historia".

Ida y vuelta 

En ese contexto los chicos se animaron a formular preguntas directas sobre quiénes eran las Abuelas, qué había sido la dictadura y qué significaba ser apropiada. Desde la sinceridad de esas inquietudes, el intercambio permitió detenerse en palabras que necesitan explicación y contexto.

Victoria marcó especialmente la diferencia entre adopción y apropiación: "La adopción es un acto de amor. Y la apropiación es un delito", dijo. Explicó con palabras simples que a los bebés los habían separado de sus familias e inscripto como hijos propios, ocultándoles quiénes eran, y que a muchos de ellos aún falta encontrar. 

También habló de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, de sus búsquedas y del significado del pañuelo blanco. A través de las preguntas, el encuentro enlazó su experiencia personal con una historia colectiva que continúa abierta. "Hay algo que es muy importante y que hay que defender siempre, y es la identidad. Saber quiénes somos, que tenemos derechos", sostuvo.

"Lo que nos hicieron a nosotros no se le puede hacer nunca más a nadie”, expresó Montenegro, sobre el final. Y dejó un mensaje que dio sentido al encuentro. "Es muy importante tener memoria", junto con la defensa de una democracia que hace posible "que todos podamos pensar distinto".

La propuesta, que reunió a 200 chicos de las escuelas 185, 304, 305, 667 y 668, se completó con una actividad del grupo "Marabunta, títeres comunitarios" de la Murga del Monte, que leyó un cuento con estrecha relación con la temática "identidad y memoria, 50 años". Especial intervención tuvo la Facultad de Arte y Diseño y la Municipalidad de Oberá, no solo como parte de la organización sino en los presentes, tanto a Montenegro como a los pequeños estudiantes.

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