Elecciones en Brasil y el pulso entre Washington y Pekín por la influencia en la región
Brasil vota el domingo y tanto Washington como Pekín miran la elección con lupa. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, va por su cuarto mandato no consecutivo frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que está preso por el intento de golpe de Estado tras la derrota de 2022. Más allá de la disputa local, la pulseada entre Estados Unidos y China por la influencia en la región sobrevuela la elección.
Donald Trump dejó clara su preferencia. En mayo recibió a Flávio Bolsonaro en Washington y le mostró su simpatía, mientras que Lula pidió públicamente que el mandatario estadounidense no se meta en los asuntos de Brasil, y menos en las elecciones. China, en cambio, eligió la discreción. Wang Huan, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos del principal centro de pensamiento estatal chino, con sede en Pekín, dijo que "Brasil ha separado el discurso político de la práctica comercial".
Lo que está en juego para Washington
Los números explican por qué Pekín puede darse el lujo de esperar. En los primeros ocho meses de 2026, China concentró cerca del 29 % del comercio exterior brasileño, muy por encima del 11,5 % de Estados Unidos, según datos oficiales. Sergio Martín Páez, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro, sostuvo que la alineación política y la económica corren por carriles distintos, y que la elección brasileña pesa más para Trump que para China.
"Las elecciones en Brasil son más importantes para Trump que para Pekín. Está en juego, para Washington, prácticamente un alineamiento total de la región para recuperar plenamente la influencia política, por lo menos con gobiernos afines. Casi todos los países de la región tienen como principal socio comercial a China. Ese alineamiento político, en la medida en que no implique mejoras económicas, probablemente es un equilibrio inestable", explicó Páez.
El especialista también repasó cómo se construyó el vínculo con China. Al principio se apoyó en materias primas como el mineral de hierro y la soja, y más tarde sumó petróleo y carne vacuna. Brasil vende productos de poco valor agregado y compra manufacturas industriales, un esquema que, según Páez, en buena medida repite el que el país tuvo históricamente con Europa.
Qué pasaría con China si gana Bolsonaro
La analista María Cervantes amplió la mirada al resto de la región. Recordó que en países como Chile, Perú, Ecuador y Colombia, donde ganaron gobiernos de derecha, ninguno rompió relaciones comerciales con China. "Todo lo contrario", dijo, y agregó que varios dirigentes viajaron a Pekín porque quieren incrementar el comercio o darle más valor a sus exportaciones.
Sobre un eventual triunfo de Bolsonaro, Cervantes consideró que "China ya tiene experiencia con este tipo de gobiernos. Lo que sí podría suceder es que algunas inversiones en sectores estratégicos, que son objeto de preocupación de Estados Unidos, se ralenticen o se dificulten para Pekín".
Los analistas coincidieron en un dato histórico. Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2018 y 2022, Brasil siguió integrando el grupo BRICS que comparte con China. En cuanto a las encuestas, los sondeos más recientes muestran una contienda muy ajustada entre Lula y Flávio Bolsonaro. Si ningún candidato supera el 50 % de los votos el domingo, habrá segunda vuelta el 25 de octubre.