Los hermanos Capogrosso hicieron vibrar Rosario con el beach volley en los Juegos Suramericanos

Nicolás y Tomás Capogrosso fueron una de las duplas argentinas que compitieron en beach volley en Santa Fe 2026 y vivieron un torneo especial al jugar como locales, acompañados por tribunas repletas y el aliento constante de familiares, amigos y aficionados.
martes 22 de septiembre de 2026 | 8:30hs.

Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 tuvieron en Rosario una de sus escenas más convocantes con la participación de los hermanos Nicolás y Tomás Capogrosso en beach volley. La dupla argentina disputó sus partidos ante un estadio colmado, con banderas, cánticos, pancartas y hasta caretas con los rostros de ambos jugadores.

La presencia del público convirtió cada encuentro en una verdadera fiesta y les permitió a los rosarinos vivir una experiencia poco habitual en su carrera, marcada por los viajes y largos períodos fuera de su ciudad.

“Es mi ciudad, mi casa y jugar con todos acá es una experiencia única”, expresó Nicolás, quien además fue uno de los abanderados durante la ceremonia de apertura de los Juegos.

Los hermanos avanzaron hasta las semifinales luego de una destacada actuación en la fase de grupos. En esa instancia enfrentaron a la dupla brasileña integrada por Evandro y Artur, mientras que posteriormente disputaron el partido por la medalla de bronce frente a los chilenos Marco y Esteban Grimalt. Tras las dos derrotas, finalizaron en el cuarto puesto.

Aunque la medalla quedó fuera de su alcance, los jugadores destacaron especialmente el acompañamiento que recibieron durante toda la competencia.

“Uno, obviamente, quería la medalla, sea cual sea el color. Creo que el valor que le damos a este torneo es todo el apoyo que vino desde la gente. Las canchas explotadas, vinieron a alentar todos los días, a pesar de ser día laboral, frío, calor”, sostuvo Tomás.

El jugador remarcó que esa experiencia será uno de los principales recuerdos que se llevarán del torneo. “Nos vamos a quedar con algo muy lindo y que nos va a quedar en el recuerdo de haber jugado acá en casa y con todo el aliento”, afirmó.

Una dupla que nació en familia

La historia deportiva de los Capogrosso comenzó mucho antes de su llegada al beach volley y estuvo marcada por la influencia de su familia.

Néstor Capogrosso, padre de los deportistas, contó que Nicolás comenzó jugando al fútbol, pero luego se acercó al vóley a partir de la actividad que realizaba su hermano menor. Después de pasar por el vóley indoor y las selecciones nacionales juveniles, Nicolás decidió dedicarse al beach volley en 2014.

Tomás, ocho años menor, siguió un recorrido ligado al vóley desde sus primeros años. También tuvo una destacada trayectoria en el vóley indoor y fue parte del seleccionado argentino que obtuvo la medalla de bronce en el Mundial disputado en Túnez.

La pandemia marcó un punto de inflexión para la carrera de Tomás. Las restricciones para practicar deportes en espacios cerrados lo llevaron a comenzar a entrenar beach volley junto a su hermano.

“Vino la pandemia y Tomi dijo ‘me voy a jugar al beach volley con mi hermano’. Y ahí arrancó el sueño”, recordó Néstor.

Desde entonces, ambos construyeron una dupla que también fortaleció su vínculo familiar.

“Con Tomi hacemos un gran equipo. Empezar a jugar al beach volley juntos nos unió mucho como hermanos porque compartimos todo”, señaló Nicolás.

Tomás también destacó que competir junto a un hermano tiene sus particularidades y reconoció que las diferencias que aparecen durante los partidos forman parte del camino compartido.

“Creo que ahora capaz estamos un poco enojados entre nosotros por cosas del partido, pero al final, mañana cuando estemos en casa comiendo un asado, seguramente nos vamos a abrazar y vamos a decir ‘te quiero mucho’”, relató entre risas.

Rosario acompañó hasta el final

Durante los partidos, las tribunas estuvieron colmadas y el público acompañó a los Capogrosso incluso después de las derrotas. Para los jugadores, ese respaldo tuvo un significado especial debido a que gran parte del año permanecen fuera del país por las competencias internacionales.

“Creo que no nos acostumbramos a este marco. Es algo superloco para nosotros”, reconoció Tomás, quien destacó que Rosario acompañó a la dupla durante toda la competencia.

Nicolás también valoró el respaldo recibido luego de quedar fuera de la lucha por las medallas. “Los argentinos somos muy resultadistas muchas veces y en este caso fue al revés: muchos mensajes de apoyo, de aliento y nos hicieron sentir increíbles”, expresó.

Desde las tribunas, la familia siguió cada punto. Entre los espectadores estuvo Néstor, quien acompañó el recorrido deportivo de sus hijos y destacó el impacto que tuvo la competencia en la ciudad.

“Fue muy superior a lo que yo pensaba que era. Nos ha desbordado en el sentido del público; es algo soñado”, aseguró.

El padre de los deportistas comparó el ambiente generado en el estadio de beach volley con el de los grandes clásicos del fútbol rosarino. “Yo me sentía en un clásico de Newell’s-Central, porque cuando vos vas al Coloso o al Gigante, vos sentís ese clima y realmente sentir ese clima en un lugar de beach volley para nosotros es un sueño”, afirmó.

Más allá del cuarto puesto, los Juegos Suramericanos dejaron para los hermanos Capogrosso un recuerdo ligado a su ciudad, a su familia y al acompañamiento de una multitud que convirtió cada partido en una jornada especial.

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