Planificación y consulta precoz son claves
Diagnóstico o elección: restricciones en edades cada vez más jóvenes
Por elección personal o por indicación médica, las restricciones alimentarias van ganando espacio en la vida cotidiana de las personas. Comer sano cobra popularidad entre individuos indistintamente de la edad. En tanto, una tendencia en alza llama la atención de los especialistas en nutrición: ciertas patologías y condiciones se manifiestan a edades cada vez más tempranas
“En la actualidad, las principales restricciones o enfermedades vinculadas a la alimentación tienen que ver, por ejemplo, con la celíaca o la intolerancia al gluten, que es una reacción autoinmune del cuerpo con respecto al gluten que se encuentran determinados alimentos. Eso puede causar daños en la mucosa intestinal”, explicó, en diálogo con El Territorio, la nutricionista Florencia Córdoba, que fue presidenta en el 16º Congreso Argentino de Graduados en Nutrición realizado en mayo de 2026 en Posadas.
“También, en base a la es restricción, las alergias alimentarias, que son respuestas del sistema también de defensa ante proteínas que se encuentran en distintos alimentos, como los frutos secos, las nueces, las almendras, también el maní, el huevo o la leche. Por otro lado, tenemos algunas intolerancias digestivas que tienen que ver con la dificultad de metabolizar distintos nutrientes”.
“Por ejemplo, lo más común es la intolerancia a la leche, pero tiene que ver en realidad con una falta de una enzima o una poca, o insuficiente cantidad de una enzima que se llama lactasa, que es para metabolizar la leche. Esto es muy frecuente en la gente que durante un tiempo no consume leche. Cuando quiere volver a consumir, le da malestar. En realidad, esta intolerancia es porque desapareció un componente que ayudaba en la digestión”, detalló.
Y añadió que “por otro lado, las cardiometabólicas están primeras en el ranking, que tienen que ver con la diabetes, la hipertensión, el hígado graso, y están relacionadas al consumo en exceso de nutrientes críticos como sodio, azúcares o grasa”.
En ese sentido, la especialista manifestó que este tipo de cuadros se registra cada vez en edades más tempranas.
Decisión o necesidad
Por su parte, la licenciada en Nutrición Gabriela Reyna Allan, quien además se desempeña como directora de Nutrición Escolar del Ministerio de Educación de Misiones, subrayó que “una restricción alimentaria es la decisión o necesidad de excluir ciertos alimentos de la dieta diaria. Esta exclusión se puede ver por distintas razones. Razones biológicas del cuerpo, sí, a causa de alguna enfermedad. También puede ser por decisiones éticas o de estilos de vida, o incluso pautas religiosas”.
“Entonces, las restricciones asociadas a enfermedades y patologías son las que el cuerpo va a rechazar el alimento, no lo puede procesar normalmente”, sostuvo.
Asimismo, aseveró: “Mientras más años tengamos, se asocian muchas restricciones por una cuestión de salud, por las características propias del envejecimiento, y que se agravan en las personas que no han mantenido un estilo de vida saludable”.
“Respecto a esto, podemos decir que la mala alimentación, la falta de actividad física, la falta de descanso, van a traer aparejado muchas enfermedades crónicas, en otras visibles, como diabetes, hipertensión, obesidad, entre otras, y esto se está visualizando a edades cada vez más tempranas”, manifestó la especialista.
“No estamos acostumbrados a planificar la alimentación”, añadió.
“Siempre está la cuestión de que comer sano es más caro. Respecto a esto, existen un montón de estrategias económicas de consumo. Incluso, también, la discusión es que para comer sano, necesitás tiempo. Yo digo que es más fácil cortar un tomate antes que cocinar un fideo. Es más rápido, enjuagar una lechuga y cortarla para hacer una ensalada. Eso es más rápido que calentar el agua, alargar el fideo y demás”, reflexionó Reyna Allan.

“No estamos acostumbrados a planificar nuestra alimentación. Por ejemplo, en nuestra provincia, donde las frutas y las verduras abundan, tenemos muchas ofertas con los alimentos de estación, tenemos nuestros productores, en donde, a través de la feria, podemos comprar alimentos frescos y a muy bajo costo. Pero todo esto requiere una planificación de levantarme, ir a la feria, de, a lo mejor, comprar la promoción”, señaló Reyna Allan.
Al mismo tiempo, lanzó una recomendación: “Debo guiarme por la estacionalidad, siempre la fruta de estación es la más barata. Si yo compro la fruta más barata solamente, a lo largo del año voy a comer variado, porque la naturaleza es muy sabia”.
“Nos dan los cítricos en el período de invierno, cuando necesitamos vitamina C para reforzar nuestro sistema inmunitario. Y, por ejemplo, ya llegando al verano tenemos las sandías y muchos alimentos muy acuosos para una correcta hidratación”.
Consulta precoz
Córdoba hizo especial hincapié en la consulta precoz al nutricionista antes de la aparición de síntomas que indiquen el malestar del paciente en relación con sus hábitos alimenticios.
“Mi recomendación es, justamente, evitar la aparición de algún signo o algún síntoma. Es decir, la consulta precoz”.
“Las deficiencias nutricionales o los excesos, en realidad, suelen aparecer con el tiempo. Por ejemplo, si hoy como muchísimos alimentos salados y el cuerpo, de forma rápida, se regula, no voy a tener hipertensión hoy. Incluso, si dejo de comer todo el día de hoy, no voy a tener desnutrición mañana. Entonces, el cuerpo se regula solo. Cuando empiezan a aparecer los signos y síntomas, es porque durante un tiempo ya viene esta alteración nutricional”.
“Mi perspectiva es siempre hacerlo en modo prevención, acercarme al nutricionista, en el sistema público o en el sistema privado preguntar cómo vengo comiendo de acuerdo a mis hábitos, de acuerdo a mi edad, si tengo alguna enfermedad de base, de acuerdo a la actividad física que hago, de acuerdo a mi momento biológico”, comentó la profesional.
Respecto de la aparición de síntomas o signos de alerta por una enfermedad vinculada a la alimentación, indicó: “Alguien que tiene anemia va a empezar a tener cansancio, va a empezar a tener problemas en la memoria, en el aprendizaje, mucha fatiga”.
“Después, alguien que tiene problemas con el azúcar, puede ser que baje de peso muy rápidamente, que tenga ganas de orinar mucho tiempo, que tenga mucha hambre. Alguien que tenga problemas en la presión va a tener dolor de cabeza, y ahí es algo fundamental, porque nadie dice ‘me duele la cabeza porque tengo hipertensión’. Pensamos que es un dolor de cabeza pasajero por el estrés, pero no te avisa nada. Te avisa un día con dolor de cabeza, otro día con dolor de cabeza y después va un infarto. Por eso la importancia, sobre todo, de hacer prevención”, añadió.
“En cuanto a las alergias que hoy hablábamos, se visibiliza con que esto sí aparece en la infancia y por ahí es más difícil hacer prevención, puede haber dificultad respiratoria, puede haber diarrea en los niños, verificar los pañales, la colita del bebé. Puede haber erupciones cutáneas, ahí uno puede empezar a sospechar de diarrea. Si hay intolerancia a la lactosa de la leche, eso se manifiesta también generalmente con diarreas, con algún grado de desnutrición”, concluyó.
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