Gastronomía saludable

Ofrecen desayunos, almuerzos y meriendas “más conscientes”

Victoria es nutricionista y responsable del lugar; contó cómo nació su proyecto destinado a los buscan una mejor nutrición
domingo 16 de agosto de 2026 | 6:05hs.

La alimentación saludable dejó de ser una búsqueda asociada exclusivamente a una enfermedad, una dieta específica o una restricción alimentaria. En los últimos años, cada vez más consumidores comenzaron a prestar atención a los ingredientes que componen los alimentos que consumen, a su aporte nutricional y a la posibilidad de encontrar alternativas que permitan sostener hábitos saludables sin resignar sabor.

En ese escenario aparecen emprendimientos que buscan responder a una demanda cada vez más diversa. Algunos nacen directamente vinculados a las necesidades de personas con celiaquía, diabetes, intolerancias o alergias alimentarias, mientras que otros se desarrollan desde una mirada más amplia, donde la alimentación saludable pretende estar al alcance de cualquier consumidor.

En Posadas, Zenda se ubica dentro de esta última categoría. El emprendimiento ubicado en el centro de la ciudad comenzó mucho antes de convertirse en una cafetería y fue atravesando distintas etapas hasta consolidar una propuesta basada principalmente en preparaciones elaboradas con harina de almendras y sin azúcar.

Detrás del proyecto está Victoria Paul, de 27 años, licenciada en Nutrición. Su vínculo con la gastronomía comenzó incluso antes de que el emprendimiento tuviera la identidad actual. La cocina y la nutrición se fueron encontrando en un proyecto que inicialmente funcionaba dentro de su propia casa.

“Siempre me gustó la cocina y la nutrición. Me gustaba mucho combinar esas ideas y hacer, o reversionar, recetas tradicionales pero en su versión más nutritiva”, explicó en diálogo con este medio.

Cómo comenzó

La idea inicial consistía en tomar preparaciones conocidas y modificar algunos de sus ingredientes para conseguir una alternativa con un mayor aporte nutricional. Ese proceso implicó experimentar, probar recetas y modificar progresivamente las materias primas utilizadas. “Buscaba cambiar algunos ingredientes que por ahí no nos aportaban mucho por otros que tuvieran una calidad mucho más fuerte nutricionalmente hablando”, señaló Paul.

Durante un tiempo prolongado el emprendimiento se desarrolló desde su casa. En ese período, además de experimentar con recetas, la propuesta comenzó a incorporar algo que terminaría siendo fundamental para su crecimiento: escuchar las necesidades de quienes consumían sus productos.

Las harinas utilizadas fueron cambiando y también lo hicieron las preparaciones, según contó. En este marco, relató que la demanda llevó al emprendimiento hacia alternativas sin azúcar y sin harinas tradicionales, hasta consolidar una propuesta en la que la harina de almendras se convirtió en uno de los principales ingredientes.

De casa a un lugar más amplio

El proyecto no siempre se llamó Zenda. En sus comienzos funcionaba bajo el nombre ‘Un Gustito Saludable’. La transformación del emprendimiento también implicó una redefinición de su identidad.

Paul explicó que cuando comenzó a proyectar el espacio físico y la cafetería entendió que necesitaba construir una identidad diferente, aunque manteniendo la esencia original.

“Una vez que empezamos a darle forma y empecé a buscar hacer este local, empecé con el proyecto de la cafetería. Me di cuenta de que tenía que cambiar un poco la identidad, pero sin perder lo que era”, relató.

La cafetería lleva aproximadamente un año y medio en funcionamiento y actualmente ofrece diferentes alternativas que van más allá de los productos de pastelería. La propuesta incluye café de especialidad, desayunos y meriendas, además de un servicio de viandas con opciones para almuerzo y cena, “todo lo que ofrecemos tiene valor nutricional, es decir, cada preparación demuestra que lo saludable no necesariamente debe ser aburrido o debe estar asociado a un permitido”.

Comer saludable

Uno de los aspectos que distingue a la propuesta, según explicó Paul, es que sus productos no están pensados exclusivamente para quienes necesitan evitar determinados ingredientes. “En realidad es para todo el público. No es que porque sea a base de harina de almendras o sin azúcar solamente es para ellos, sino que la idea es que todos puedan consumir saludable”. Aclaró que la cocina no es apta para celíacos.

En ese sentido, la responsable del comercio observó que una parte importante de sus clientes llega al local no porque tenga una patología o una restricción alimentaria, “sino porque elige conscientemente qué tipo de alimentos consumir”.

Incluso, estimó que la demanda se divide aproximadamente en partes iguales entre personas que tienen alguna necesidad alimentaria específica y aquellas que simplemente buscan incorporar hábitos diferentes.

“Hoy en día quizás son más las personas que vienen acá por elección, por un estilo de vida mucho más saludable o porque tienen más conciencia de lo que aporta”, explicó.

La diferencia es importante porque modifica también la relación que los consumidores tienen con este tipo de establecimientos. Para Paul, la idea no es que una persona tenga que esperar una ocasión especial para consumir un producto saludable, sino que pueda incorporarlo como parte de su alimentación cotidiana. “La gente no viene tanto por venir a darse un gustito, sino que lo elige más a diario. Es como ese lugar que sabés que podés comer rico, pero no hace falta que sea como un permitido”, señaló.

Una cafetería saludable

Una de las imágenes más instaladas al pensar en un desayuno o una merienda es la combinación de café con alguna factura o producto de panadería tradicional. Pero, para quienes buscan reducir el consumo de harinas convencionales o azúcar, encontrar alternativas puede convertirse en un desafío. “Entre las opciones saladas, lo más pedido es el tostón con palta, tomates cherry y huevo. También aparece la masa de chipa elaborada a base de harina de almendras”, concluyó.

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