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La Escuela Hospitalaria y Domiciliaria funciona desde abril de 2019

En Eldorado más de 3.000 chicos pudieron seguir estudiando

“Era docente en 9 de Julio cuando me ofrecieron el cargo y lo tomé como un desafío importante”, dijo la directora de la modalidad, Laura Mendoza
domingo 09 de junio de 2024 | 6:05hs.
Mientras atraviesan un cuadro de salud, los chicos tienen garantizado el acompañamiento escolar. Foto: Matías Bordón
Mientras atraviesan un cuadro de salud, los chicos tienen garantizado el acompañamiento escolar. Foto: Matías Bordón

Desde abril de 2019 se trabaja con el sistema de Escuelas Domiciliarias y Hospitalarias en Eldorado. Esto apunta a dar contención a niños y adolescentes con alguna enfermedad, con el fin de garantizar la trayectoria educativa mientras estén internados o en reposo. Laura Mendoza es la directora de esta modalidad y contó detalles acerca del funcionamiento, el desarrollo y la importancia de este tipo de enseñanza.

“Yo era docente en Nueve de Julio cuando me ofrecieron hacerme cargo de la Escuela Hospitalaria y lo tomé como un desafío importante. En Misiones ya había experiencia desde hacía muchos años, una experiencia en la cual pudimos basar nuestro trabajo. Por ese motivo acepté y comenzamos a trabajar un 8 de abril de 2019”, explicó.

Precisamente, el sistema se basa en dos pilares: la enseñanza en las casas particulares y la enseñanza a estudiantes que por algún cuadro de salud se encuentran internados.

“La idea es que durante el proceso de enfermedad tengan un apoyo educativo que les permita reinsertarse en el sistema educativo. Si no existiera ese acompañamiento muchos de esos alumnos probablemente perderían el ciclo lectivo, sufriendo un retraso en sus estudios. Atendemos tanto a estudiantes primarios como secundarios”.

Desde su puesta en funcionamiento la escuela hospitalaria y domiciliaria garantizó la educación a más de 3.000 alumnos de establecimientos de Eldorado y otras localidades. “Desde que comenzamos no tengo un registro preciso del número de alumnos que acompañamos, pero son un poco más de 3.000. La gran mayoría niños y adolescentes internados y una parte menor con clases en sus domicilios. Al 30 de abril de 2024 llevábamos 200 en el hospital y cuatro alumnos en sus hogares. Durante el 2023 fueron 511 alumnos internados que recibieron clases y 33 que estaban en reposo en sus domicilios”, remarcó.

Samic de Eldorado
Hasta fines de abril de este año 200 niños estudiaron en el Hospital Samic. Foto: Matías Bordón

En esta línea, destacó que mientras cursan sus estudios los docentes consideran su avance y sus asistencias como si estuvieran presentes en las aulas, lo cual les impide quedar libres en el ciclo lectivo por faltas.

“Hacemos un trabajo de relevamiento coordinado con las escuelas que nos permite dar los mismos contenidos que tendría en su proceso escolar normal, y los maestros de esos establecimientos luego hacen las evaluaciones de lo aprendido. En este universo de alumnos hay casos de todo tipo, chicos a los que debemos ayudar por una semana, por un mes, y a otros que por cuestiones de salud puede llegar hasta un año”, sostuvo la directora.

Si bien es común decir que la docencia es solo un trabajo o una vocación, la titular de la escuela manifestó que este tipo de trabajo requiere un profesionalismo mayor acompañado de mucha empatía.

“No es para todos, por el tipo de atención que brindamos se establece una relación más personal con el alumno y que se profundiza a medida que pasa el tiempo. Son todas personas con alguna enfermedad, alguna dolencia física, algunos de ellos con enfermedades graves, lo cual te obliga a tener una mayor empatía con él”.

Samic de Eldorado
Resaltan la empatía que se debe tener para trabajar en la modalidad. Foto: Matías Bordón

Asimismo agregó: “El trabajar y estar en contacto con chicos en esas condiciones te hace replantear algunas miradas como la escala de valores con la que nos movemos y las prioridades que tenemos. Además también tenemos otro tipo de problemas, cuando internan a un chico por lo general no lleva nada de material de estudio y somos los docentes quienes a menudo nos hacemos cargo con plata de nuestro bolsillo. Aportamos los materiales para que puedan seguir estudiando”.

Un caso especial que demuestra las dificultades de la tarea que llevan a cabo es cuando alguno de los alumnos fallece. “Es difícil, ya que en algunos casos son chicos con leucemia, con enfermedades graves que uno sabe que son graves, pero al mismo tiempo uno ve las ganas y el esfuerzo que le ponen a sus estudios para poder seguir normalmente. Tenemos que aprender de esas pérdidas y con el tiempo se va fortaleciendo. Por eso insisto en que no es para cualquier docente nuestro trabajo”.

Luego de que el estudiante es dado de alta, se realiza un seguimiento. “Casi siempre seguimos teniendo contacto con los padres o los docentes de esos alumnos. Incluso en mi caso como la Escuela Hospitalaria no tiene sede propia y trabaja en la Escuela 880 del barrio Lomas del Paraná, me encuentro a menudo con exalumnos que los acompañé mientras estuvieron enfermos. Y en general los resultados son muy buenos, los chicos no pierden su año lectivo y pueden continuar normalmente con sus estudios”, concluyó Mendoza.

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