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La pandemia aceleró procesos

Cremaciones, urnas biodegradables, nuevas formas de duelar

La realidad económica, los cementerios superpoblados y las tendencias eco resignifican las prácticas de los ritos mortuorios
domingo 26 de mayo de 2024 | 6:05hs.
Hay urnas pequeñas para que distintos familiares puedan resguardar cenizas.
Hay urnas pequeñas para que distintos familiares puedan resguardar cenizas.

Los judíos se envuelven en un sudario blanco, los budistas prefieren el formol y luego la cremación.Cada cultura tiene sus propios ritos, que además, se van renovando o modificando con el paso del tiempo. Mientras hace unos años eran comunes las ‘lloronas profesionales’ y particularidades como las que se evocan en Conducta en los velorios, de Cortázar, hoy -aunque muchas de las costumbres persistan- la practicidad gana la partida y las diferentes formas de duelar obligan a repensar los rituales funerarios.

“En el mundo ya hay cementerio de árboles”, comenzó describiendo Néstor Melgarejo, referente del rubro hace décadas y secretario de la Cámara de Empresas de Servicio Funerario de Misiones (Cesfum).

“Hoy ya hay otra impronta, los jóvenes tienen otra impronta y los mayores estamos entendiendo que a veces tenemos que aprender a ser prácticos”, agregó Melgarejo al tiempo que describió que a nivel mundial hay empresas que se encargan de cremar, trasladar las cenizas de una punta del globo a otra, plantar un árbol elegido y monitorear el proceso, por ejemplo. “Otros te venden un espacio para que vos pongas la semilla del árbol que vos quieras y el día de mañana puedan ir a tomar un mate bajo el árbol tuyo, eso está muy en boga”, alertó.

En Misiones en tanto, como en el resto del país, el aislamiento por el covid aceleró algunos cambios.

“La pandemia fue un tsunami para nosotros”, marcó Melgarejo al recordar los estrictos protocolos, que exigían extrema seguridad. “Colapsaron todos los cementerios y también trajo la costumbre de velorios más cortos”, sumó como herencia pandémica.

En esa línea, el empresario contó que empezó a ser cada vez más frecuente evitar pasar la noche en vigilia. “Igualmente nosotros seguimos ofreciendo el servicio, porque el duelo no se cierra el día que se  sepultó al familiar, entonces quizás unas semanas después empiezan los cuestionamientos: ¿Por qué no me quedé más tiempo si era la ultima vez que lo veía? ¿Por qué no le cumplí el deseo de tal cosa?” graficó.  De la misma manera, el asesoramiento constante busca que dentro del shock o la angustia que sufre el deudo, pueda tener una despedida lo más acorde posible. Y por ese motivo también recomiendan que los familiares se acerquen al crematorio, experimenten el tiempo que tarda el proceso y vuelvan con sus cenizas en mano, sin dudas de que llevan allí a su ser querido.

“Generalmente los mitos los crean los que no saben”, manifestó Melgarejo y detalló las especificaciones técnicas del proceso que permite una cremación a la vez y nulo margen de error.

Hasta hace unos años, la cremación no era la opción más solicitada e incluso para poder acceder al servicio había que trasladarse a la ciudad de Corrientes.

Melgarejo, junto a otros colegas de empresas fúnebres, inauguró a fines de 2017  Crematorio Misiones SRL, el primerohabilitado de la provincia.  “Nos asociamos varias empresas fúnebres para poder hacer la inversión y lo hicimos en Santa Ana, que fue donde nos abrieron las puertas”, relató.

Lo cierto es que la cremación llegó para quedarse, según postula. “Fue una necesidad porque los cementerios públicos están colapsando y los parques privados se han vuelto tan costosos que son muy privativos. Es un elemento que va a ir en aumento”, definió Melgarejo al enumerar otros factores que agilizaron la práctica.

Por un lado la Iglesia reconoció a la cremación como algo importante para la familia y sumaron sus cinerarios. Por otro,  en la provincia por ejemplo, los afiliados de IPS tienen cobertura de sepelio y cremación gratuita.

Y con la cremación se abre otra línea de opciones: así como los féretros, hay urnas de distintos materiales, calidades, funcionalidades.

Una de las más en boga estos días es la urna biodegradable que permite sumar una semilla de un árbol elegido y plantarla en la tierra.

“Nosotros acá dábamos incluso la semilla, ¿sabés? Pero ahora optamos por no darla más para que la gente decida qué planta tener”, sostuvo Melgarejo.

Además hay urnas especialmente diseñadas para arrojar al mar, por ejemplo, o también para sepultar. Una vez más, el empresario fúnebre destacó la importancia del asesoramiento correcto, “porque no es lo mismo que quieras dejar la urna en una planta que ya tenés en tu patio que tenerla en un sitio permanente”.

Lujo, plena y empatía

En cuanto a tendencias hay tantas como el negocio permite y como en otros rubros, el lujo también dice presente con insólitas propuestas. En algunos países ya se ofrecen joyas hechas con las cenizas de una persona.

En Argentina, en tanto, sostener siquiera una empresa, sea cual fuere su rubro, sigue siendo un desafío para los trabajadores.

“Estamos en una situación bastante complicada las funerarias”, alegó Melgarejo al describir los costos de mantener una gran estructura.

Y en este sentido, las costumbres de los ritos funerarios hacen a la reinvención del negocio.

Melgarejo entendió que a pesar de la diversidad que caracteriza al país, con distintos orígenes culturales, la muerte sigue teniendo un tinte trágico y cierto tabú.

“Hay países donde el agasajo  es igual de grande cuando nace alguien y cuando muere alguien. Se le da mucho valor al nacimiento y a la muerte de un ser querido entonces, en Colombia, Ecuador, por ejemplo, si bien se lamenta la muerte, se lo honra de una manera distinta, más grande”, subrayó. 

En coincidencia, las largas distancias  de algunos territorios obligan a otras prácticas. En Estados Unidos, por ejemplo, se programan los velorios para que los familiares de distintos puntos puedan llegar y entonces el óbito recibe otro tratamiento de tanatopraxia más profundo. Si bien en Argentina también existe, hay cursos de formación en Buenos Aires y en Misiones varias casas tienen los sistemas y los especialistas para hacerlo, no es tan frecuente, aunque recomendable.

“Uno tiene que tratar de innovar, pero el problema es que hoy cualquier lata de pintura sale 200.000 pesos, acondicionar un vehículo fúnebre, como comprar un auto 0 kilómetro. Pero sí podemos innovar en el trato, en la capacitación de la gente”, resumió.

Y como la muerte sigue provocándonos inexplicable dolor, la empatía es el factor que más se cultiva en salas velatorias.

Para Melgarejo, una de las claves  es tener un trato cordial, a la par,  sin aparentes distancias y entendiendo la situción por la que atraviesa el deudo. “Acá la gente viene con ira, con dolor, con rabia, entonces es cuando vos más paciencia tenés que tener y tratar de darle paz”.

Es que, aunque el formato sufra pequeñas modificaciones, honrar la muerte no deja de ser honrar una vida compartida.

 

Informe de domingo

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