domingo 25 de julio de 2021
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Misiones es el tercer distrito con más prófugos

“La situación de cada prófugo depende de su respaldo económico”

El Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (Cufre), creado en 2016, cuenta con efectivos de distintas fuerzas federales. Un ex fiscal aporta su mirada

domingo 04 de julio de 2021 | 6:05hs.
“La situación de cada prófugo depende de su respaldo económico”
“Morenita” Marín, el principal implicado en la causa Sapucay, fue atrapado tras un trabajo de Cufre.
“Morenita” Marín, el principal implicado en la causa Sapucay, fue atrapado tras un trabajo de Cufre.

La persona que decide fugarse de la Justicia para no purgar la pena por un delito que cometió paga un precio muy caro porque pasa a vivir escondida de manera permanente. Sin contacto con familiares o amigos, imposibilitada de cualquier trámite que implique decir nombre y DNI,  que básicamente son todos.

Fugarse de la Justicia significa vivir entre sombras. Una persona en esa situación no puede ir a una guardia médica, ni recibir la vacuna contra el Covid. Tampoco puede sacar una tarjeta Sube para usar transporte público o recibir algún subsidio o ayuda estatal. No puede tener una tarjeta bancaria ni celebrar ningún contrato que implique dar sus datos personales. El motivo es obvio: cualquier base de datos en la que aparezca esa persona sonará como alarma en el Cufre, que es el organismo encargado de buscar y recapturar a los prófugos en nuestro país.

El Territorio dialogó con un ex fiscal federal y con un efectivo de una fuerza de seguridad que trabaja en el Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos (Cufre) para conocer detalles de cómo se vive en la clandestinidad.

“No es fácil ser prófugo de la Justicia, porque requiere una logística que muchos delincuentes no tienen. Ellos saben que si van a la casa de algún familiar o allegado enseguida los atrapan, porque esos lugares es donde primero se los busca. Hablar por teléfono también es un riesgo porque la Justicia ordena intervenir las líneas para pescarlos”, explicó a este diario el ex fiscal federal y abogado penalista Jorge Álvarez Berlanda

El abogado también destacó que “una cosa es la decisión de escaparse y otra muy diferente es aguantar en esa condición de prófugo. En general todos caen por el lado del afecto: un llamado por el  Día de la Madre, un posteo en una red social que sirve para identificarlo, el cumpleaños de un hijo. Son situaciones en las que se baja la guardia de la fuga y ahí es cuando los atrapan”.

“Antes se daba mucho esto para las elecciones. Pero ahora ya no porque se sabe y no se presentan a votar. Tampoco se está viendo que se presenten a recibir la vacuna contra el Covid19. Son situaciones de mucha exposición donde sí o sí hay que mostrar el DNI y por eso no se arriesgan”, contaron por su parte desde el Cufre.

“La situación de cada prófugo depende del respaldo económico que tenga para bancarse en esa situación. Si lo tiene es posible que intente salir del país por algún paso ilegal. Y si deciden quedarse acá, en general buscan ciudades grandes, donde el anonimato sea más fácil, como por ejemplo el conurbano o la ciudad de Buenos Aires. No van a pueblos chicos donde todos se conocen”, amplió.

Al respecto, este investigador detalló que “un prófugo puede moverse con más facilidad en una ciudad grande, donde puede sobrevivir mejor. En cambio en ciudades más pequeñas donde los pobladores se conocen, cuando viene alguien de afuera enseguida se lo identifica como el nuevo del pueblo, entonces podría ser atrapado rápidamente”.

Los números

Respecto de la cantidad de prófugos por distritos, la  provincia de Misiones se encuentra en un lugar destacado, ya que es el tercero con mayor porcentaje de prófugos de la Justicia después de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires.

Más allá de la dificultad de una vida entra las sombras, las estadísticas oficiales hablan de que actualmente hay 46.600 prófugos de la Justicia argentina. Es decir, hay 46.600 personas que prefieren vivir escondidos antes que ir a una cárcel. “Hay todo tipo de situaciones. Hay gente que se mantiene así escapando hasta que la causa prescribe, entonces ahí se entrega y luego de algunos trámites de rigor puede volver a la libertad, porque la causa judicial ya se venció”, explicó el abogado.

Álvarez Berlanda dio un ejemplo: “Una persona acusada de un homicidio simple que tiene como máximo 25 años de prisión se fuga. Esa causa judicial prescribe a los doce años. A los doce años y un día esa persona sale de su escondite o regresa si estaba fuera del país. Seguramente se come un garrón de un par de días detenido mientras se instruya el trámite judicial, pero después de ello si no hay otro delito pendiente, esa persona queda libre”.

También dijo que “para recapturar esa cantidad de prófugos se necesitaría contar con cinco veces esa cantidad de efectivos de seguridad y eso no lo tenemos. Como tampoco tendríamos capacidad carcelaria para meter a toda esa gente tras las rejas. Es un tema complejo con varias aristas para analizar”.

Pero, evidentemente el costado más doloroso de esta realidad son las víctimas de esos delitos, que sienten que la persona que los dañó no recibió la pena que le corresponde porque se fugó. “Imagínate una víctima de violación que sabe que el tipo que la violó está libre y que nadie sabe dónde se encuentra. Es una situación realmente difícil de transitar”, interpeló el ex funcionario.

Los cazadores de prófugos

La sigla del Cufre significa Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos y es un organismo oficial que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación. Está conformado por un grupo de uniformados especializados en tareas de inteligencia para atrapar a las personas buscadas por la Justicia argentina. 

En Cufre nuclea a efectivos de la Prefectura Naval Argentina (PNA), Gendarmería Nacional Argentina (GNA), Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Policía Federal Argentina (PFA) y Servicio Penitenciario Federal (SPF). Trabajan a requerimiento judicial para procurar a quienes se fugaron de algún centro de reclusión o no se presentaron a algún requerimiento de la Justicia, declarándose así rebeldía.

El Cufre se creó a principios del 2016, después del escándalo que significó el escape del penal de máxima seguridad de General Álvear de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y de Víctor Schillacci, cuando el país siguió por televisión quince días la fuga de película de estos delincuentes. El trío burló entonces todo tipo de captura y finalmente fueron apresados en Santa Fe, pero quedó de manifiesto que era necesario aceitar el trabajo conjunto de las fuerzas federales.

Al principio el organismo sólo tenía como función la captura de las personas que se fugaban de penales, pero luego se le sumó también la búsqueda de la población prófuga de algún requerimiento judicial.

“Obviamente al ser una población tan grande, recientemente se filtró ese número para que nos enfoquemos en la búsqueda de personas que han cometido delitos mayores como por ejemplo violaciones, narcotrafico, trata de personas, secuestros extorsivos, homicidios en ocasión de robo. Es decir, no buscamos a los ladrones de gallinas. Vamos por los pesos pesados”, explicaron desde el organismo.

Cufre tiene su sede física en el barrio porteño de San Telmo pero opera en todo el país. “Cuando nos toca alguna búsqueda en territorios de provincias trabajamos con las policías locales”, se detalló, agregando que la mayoría de las fuerzas provinciales tiene un sector dedicado a la búsqueda de prófugos.

El investigador explicó también que la irrupción de las redes sociales en la vida cotidiana también influyó en los mecanismos de búsqueda de delincuentes evadidos. “Las redes son un lugar donde se puede encontrar mucha información. Las fotos, los mensajes, las amistades, todo puede ser una pista para llegar a la persona buscada”, indicó.

Y finalizó: “A veces las personas bajan la guardia en el lugar menos pensado. Se cuidan de no poner el DNI para pedir un servicio, pero caen con una foto subida para el cumpleaños de algún familiar. Tenemos ojos en todos lados”.


Misiones y la dificultad de las fronteras

Ambos entrevistados coincidieron en explicar que el alto número de prófugos que tiene Misiones está directamente relacionado con la amplia frontera que tiene la provincia tanto con Brasil como con Paraguay, donde es posible salir del país por algún paso ilegal, sin necesidad de presentar ninguna documentación.

“Fijate que en la estadística nacional aparecen después de las grandes urbes que son Buenos Aires y ciudad de Buenos Aires,  las provincias de Misiones y Salta que tienen límites con Brasil, Paraguay y Bolivia”, expresó el miembro del Cufre, desde donde ven a Paraguay como el destino más elegido para la fuga del país.

Según las estadísticas oficiales, Misiones es el tercer distrito del país con mayor porcentaje de prófugos de la Justicia después de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires.

De acuerdo a esos números oficiales del Programa Buscar, que es el programa nacional de coordinación para la búsqueda de personas ordenada por la Justicia, actualmente hay 46.600 prófugos, de los cuales el 70% corresponden a causas judiciales iniciadas en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires. Luego aparece Misiones con el 5.4% de ese total de personas buscadas por la Justicia y le siguen las provincias de Salta con el 4% y Chaco con un 3%.

“No es casualidad que figure Misiones en esa estadística teniendo en cuenta su amplia frontera. Sabemos que hay mucha gente que entra y sale del país y ni nos enteramos. Resulta lógico que quien quiera irse afuera sin que salten las alarmas de captura nacional o internacional busque un paso ilegal para fugarse”, explicó el abogado y ex fiscal Berlanda.


Procedimiento de Cufre

Confirmación de pedido
La fuerza de turno deberá comunicarse con la autoridad judicial a fin de confirmar si continúa vigente o no el pedido de captura. 

Coordinación
Una vez verificada que la orden de captura o detención se encuentra vigente, la fuerza en turno podrá coordinar las acciones necesarias para realizar la detención tanto con la fuerza que se encuentra más próxima a la sede donde se ha solicitado turno, como así también en el domicilio declarado.

Reunión básica
Se deberá realizar una reunión básica de información y comunicar internamente a la Fuerza de Seguridad asignada que lleve a cabo las tareas investigativas una vez que cuente con la correspondiente autorización de tareas expedida por autoridad judicial.

Informe detención
El personal de turno solicitará a la Fuerza que realizó la detención que se le remita parte del operativo, actuaciones y fotos de la persona habida; confeccionará la ficha del detenido.

 

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