2026-10-11

Histórico referente y difusor de este estilo de música en Oberá

La voz del heavy metal que encontró una amistad en Iorio

Roger Santander dedicó su vida a difundir el género, integró una de las primeras bandas de Misiones y forjó una gran amistad con el por entonces cantante de V8

La historia de Roger Santander (62) con el heavy metal comenzó en la década del 70, cuando todavía era muy joven y descubría la música por su cuenta. Sin referentes cercanos que lo guiaran, se sintió atraído por una estética y una forma de expresión que rompían con lo establecido. El pelo largo, la rebeldía y la figura de personajes diferentes a los demás despertaron su curiosidad, que pronto se transformó en una pasión que marcaría su vida.

Santander, histórico referente del metal en Oberá, construyó ese camino mucho antes de que el género tuviera espacios propios en las radios de la región. Su recorrido lo llevó a reunir discos, investigar sobre bandas nacionales e internacionales, abrir un lugar para el heavy metal en la radiofonía local, cantar en una de las primeras bandas del género en Misiones y entablar una amistad con Ricardo Iorio, una de las figuras centrales del metal argentino.

Los primeros acercamientos llegaron a través de la música que encontraba en los kioscos y las revistas de la época. Una imagen de The Beatles, con sus integrantes de pelo largo y barba, llamó su atención. Compró el póster sin conocer demasiado sobre el grupo y, después de conseguir un disco, comenzó a escuchar su música. Luego descubrió la revista Pelos, que publicaba información sobre bandas de rock de Argentina y del exterior.

Con el tiempo, su interés se desplazó hacia sonidos más pesados. En la década del 80 comenzó a comprar la revista Metal, dedicada específicamente al género, y a adquirir discos en comercios de Oberá, como Sonido, actualmente, y Petete Musical, anteriormente. Mientras ampliaba su colección, también crecía la necesidad de compartir aquella música que, por entonces, prácticamente no tenía difusión en las radios.

Un antes y un después

El punto de inflexión llegó después de la guerra de Malvinas, en 1982, cuando Saúl Vega y Roberto Díaz conducían Inquietudes por LT13. El programa difundía rock nacional e internacional, pero no estaba centrado en el metal. Santander propuso incorporar un bloque de 15 minutos para presentar bandas, contar sus historias y acercar al público un estilo musical que permanecía fuera de la programación habitual.

La idea fue creciendo. Lo que comenzó como un segmento breve se extendió a media hora y, con el tiempo, terminó convirtiéndose en un programa dedicado por completo al heavy metal. Santander se ocupaba de preparar la música, reunir información y presentar los grupos, con la intención de que más personas pudieran conocer un género .

La dimensión de aquella experiencia quedó en evidencia cuando se comunicaron con la editorial que publicaba la revista Metal. Durante una comunicación telefónica al aire, recibieron una noticia que no esperaban: según la información que manejaba la editorial, Inquietudes era el único programa de radio dedicado exclusivamente al heavy metal en el país.

El reconocimiento impulsó una celebración especial. Para el cuarto aniversario del programa, en 1986, organizaron la llegada de Boxer, con la presencia de Pappo Napolitano como músico invitado.

La experiencia radial también lo acercó a la escena musical local. Conoció a Cacho Hirschfeld, integrante de Pirámide, y se sumó a la banda como vocalista, cumpliendo otro de sus sueños. Durante la segunda mitad de los años 80, el grupo se presentó en distintos escenarios de Misiones y llegó a participar en un festival en Paso de los Libres, donde fue seleccionado para viajar a Buenos Aires y tocar en los estudios de ATC.

Algunos recuerdos son guardados como un verdadero tesoro. Fotos: Luciano Ferreyra

La amistad con Ricardo Iorio

Entre las bandas que Santander seguía con especial admiración estaba V8, el grupo en el que Ricardo Iorio había comenzado a construir su trayectoria. Desde el programa de radio difundía su música y, junto a sus compañeros, decidió escribir a la editorial de la revista Metal para intentar conseguir una entrevista con el músico.

La comunicación se concretó por teléfono y la conversación dejó abierta la posibilidad de conocerse personalmente. Iorio le dijo que, cuando viajara a Buenos Aires, lo llamara. Santander solía trasladarse a la capital para conseguir discos y material musical que luego llevaba a Oberá, por lo que aquella invitación terminó convirtiéndose en el comienzo de una amistad.

El encuentro se produjo en 1988. Santander tomó un colectivo hasta Villa Adelina, donde Iorio lo esperaba en una esquina para llevarlo a la sala de ensayo. Allí tuvo la oportunidad de compartir un momento con los músicos y hasta se animó a pedirle permiso para cantar un par de temas. Iorio aceptó y ambos interpretaron canciones durante el ensayo.

Pero el vínculo no quedó limitado a la música. Esa misma noche, Iorio lo invitó a su casa, lo presentó a su familia y le ofreció quedarse a dormir. El gesto marcó el inicio de una relación que fue mucho más allá de la admiración de un fan por su ídolo.

Con los años, Santander viajó varias veces a visitarlo y Ricardo también llegó en numerosas oportunidades a Misiones. Se encontraban cuando podían, compartían charlas y mantenían el contacto. Incluso, según recordó Santander, Iorio estuvo en la provincia pocos meses antes de morir.

La relación entre ambos convivió con el trabajo de difusión musical que Santander continuó desarrollando. Tras la etapa de LT13, impulsó Sentimiento Incontrolable, un programa que se emitía los domingos por FM Integración y que mantuvo durante varios años. En este aspecto, agradeció a Carlos Antonio “Tony” Lindstrom, quien le permitió realizar el programa de heavy metal de forma gratuita.

Una plaza para Iorio y Pappo

Tras el fallecimiento de su amigo, Santander presentó un proyecto en el Concejo Deliberante de Oberá para crear una plaza en homenaje a Ricardo Iorio y Pappo Napolitano, dos referentes fundamentales del rock pesado argentino. La iniciativa fue aprobada durante el mandato de la entonces concejal Lili Vega.

El espacio elegido está ubicado sobre la avenida Gendarmería Nacional, frente a la cancha de Acapulco. La propuesta contempla la creación de un lugar de homenaje a Iorio, junto con un mural dedicado a Pappo, como reconocimiento a la trayectoria y al legado de ambos músicos en la historia del rock nacional.

Si bien el proyecto ya cuenta con aprobación, todavía resta que se concrete la obra. Santander tiene el busto de Iorio en la casa de su hermana, a la espera de que se ejecute la obra por parte del Ejecutivo municipal para poder emplazarlo en la plaza.

Roger trabaja como remisero en Oberá y es reconocido por las personas en la calle. Su historia permite reconstruir una época en la que acceder a discos, conocer bandas y encontrar seguidores del género requería perseverancia.

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