El músico destacó con este ejemplo la fraternidad metalera
Walterius Rex: “En el pogo, si uno se cae, el otro lo levanta”
Una tarde de barrio de calles angostas de doble mano, esa excepcionalidad urbana donde todavía importa más el juego de los chicos, la trayectoria de la pelota sobre el asfalto, los perros que corren o se duermen en la vereda. Los autos descienden la velocidad como la puesta del sol, la postal del río o como se da esta charla sobre el metal pesado, un género que tiene larga historia en la provincia.
Walterius Rex, músico, cantante, artista plástico, nos espera en su galería para contarnos un cacho de cultura que lo tiene como referente o ha escuchado citar desde las fuentes.
Actual vocalista de Águila Harpía, banda de heavy metal clásico, Walter también hace años lleva adelante un trabajo audiovisual acerca de orígenes y pioneros del rock pesado en Misiones. “Tengo varias entrevistas, horas y horas de grabación y estamos viendo la parte de edición, la idea es tener un registro de los primeros años del heavy acá, porque no hay mucho material sobre el tema”, relató.
De esa pesquisa surge que Pirámide, banda obereña, abrió camino para que los jóvenes de final de siglo pasado se acerquen a esta música y a la estética de melenas y total black.
“En Posadas, los primeros nombres son Fortaleza, Corrosión, Atila, hay otras”, enumeró.
Esa escena emergente se fue transformando a medida que los músicos profundizaban su búsqueda sonora.
Para Walterius recuperar esas trayectorias es también preservar una memoria que corre el riesgo de perderse si no queda documentada. El investigador invita a recordar esos espacios que albergaron al rock y al heavy metal desde los 90. La lista sin orden cronológico nombra a El Desván, Picapau, la exestación de trenes, y más adelante, La Mexicana o La Bionda.
“Son escenarios que recibieron recitales y permitieron el encuentro entre músicos y seguidores”, refirió. Con los años, los lugares cambiaron y la actividad atravesó períodos de mayor y menor fervor. Actualmente, mencionó espacios como la Escuela de Rock y Estudio HD, con buen equipamiento.
Aunque advirtió que organizar un recital continúa siendo un desafío económico.
Su intención con el documental es no quedarse en un catálogo y reunir testimonios, recuerdos y experiencias de los pioneros. Una manera de reconstruir cómo se formó una comunidad musical en una ciudad donde el heavy metal nunca ocupó el centro de la industria cultural.
Comienzos y actualidad
El músico también distinguió entre las distintas vertientes del heavy metal que se hacen en la provincia. “Tenemos el heavy metal tradicional de los años 80 y la diversificación de estilos que llegó después con el thrash, death, black, doom y las diferentes corrientes del metal moderno. En Misiones, esa diversidad convive hoy con bandas que mantienen el sonido clásico y otras que exploran propuestas más extremas o fusionadas”.
El metal tiene una dimensión comunitaria que suele pasar inadvertida para quienes observan desde afuera y el artista la trajo a la palestra. “Los metaleros son gente pacífica, solidaria, es como una hermandad. El heavy es del laburante y tiene letras que son políticas, y es universal a la vez, porque así como puede hacer una crítica social también puede tener una poesía más introspectiva de lo humano”.
Un ejemplo de fraternidad puede leerse en uno de sus rituales más potentes y aplica a la vida. “En el pogo, si uno se cae, el otro lo levanta”, concluyó.
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