Vivió desde adentro el surgimiento del rock nacional y en Misiones hizo metal en 1975
Plegaria, vanguardia 70
Polo Peralta, el guitarrista que trajo el sonido de Deep Purple y Led Zeppelin a la Misiones de los años 70, en diálogo con El Territorio resaltó que en la tierra colorada ya sonaba el rock en los 60 y 70 -aunque no el pesado- y que hubo bandas precursoras que se presentaban con un estilo más bailables acorde a las tendencias del momento.
“Es importante rescatar eso, porque el heavy metal en Misiones no sale de la nada, había gente haciendo música distinta, tenemos que acordarnos que en nuestra zona hay mucha presencia del folclore regional y la música de la frontera”, evidenció al marcar cómo los jóvenes de entonces comenzaban a incursionar en el rock.
A los 14, Polo ya era parte de Los Trueno, luego se fue a Buenos Aires y conoció la ebullente escena independiente porteña, compartió con los maestros del rock nacional, fue testigo de esa vanguardia y también protagonista.
“Me fui a vivir a Buenos Aires del 68 hasta el 75”, expuso. “Yo llegaba de Misiones a la capital y muy orgulloso de mi tierra, y allá vi música que todavía no había en nuestra provincia. Conocí a Pappo, a un montón de gente”, explicó sobre ese movimiento en el que se gestaba una nueva forma de hacer música en la Argentina.
Peralta fue bajista de Pajarito Zaguri, figura clave de aquella primera generación rockera, y compartió escenarios y experiencias con músicos de esa guardia. “Estuve mucho en La Cueva”, espacio emblemático de la bohemia musical porteña, y “conocí a Tanguito”, autor de La balsa, retrató.
Aquellos años fueron para Polo una escuela creativa. La improvisación, el sonido de la guitarra eléctrica y la posibilidad de construir una identidad musical propia fue el bagaje con el que regresaría a casa.
Una guitarra distinta
En 1975, Peralta volvió a Posadas y se encontró con un panorama musical muy diferente del que había dejado atrás. En los boliches predominaban la música romántica y los repertorios para acompañar las noches de baile. Había músicos y bandas, pero encontrar compañeros dispuestos a explorar el sonido que él traía de Buenos Aires y hacer conciertos no resultaba sencillo.
Buscó a sus laderos y formó Plegaria, él en guitarra y voz, Will Benites en bajo y vos, Luis Báez Cantón en los teclados y Carlos Echenique en batería.
El proyecto tenía claro su repertorio, interpretar covers de Deep Purple y Led Zeppelin, también había improvisaciones.
Plegaria duró alrededor de dos años. “Era difícil tocar en Posadas o en la provincia, porque no había público para el heavy metal, la gente quería bailar. Y así fue que tocamos más en Paraguay y Brasil que en Misiones”, relató.
Polo, el prócer del rock de la selva, con esa primigenia formación, le dio mística al metal misionero. “No puedo asegurar que Plegaria haya sido la primera banda de heavy metal de Misiones, quizás haya habido otro grupo en el interior, no lo sé, pero por lo que se dice, sí es la primera o una de las primeras, antes no sonaba el rock pesado”.
Traer al presente aquel contexto ayuda a dimensionar esa gesta. Según la descripción del músico multiinstrumentista de 78 años y que continúa sobre los escenarios, en aquella hoy lejana Posadas no había lugar para recitales, los espacios nocturnos estaban orientados principalmente al baile y a la música popular. “El rock pesado necesitaba un escenario donde el público fuera a escuchar guitarras, solos y canciones, pero la realidad es que la salida en ese tiempo era a bailar”.
Aún así, Plegaria dio el salto y participó en 1976 del primer Festival de la Yerba Mate en Apóstoles. “Eso nos abrió puertas, una persona interesada en nuestra banda nos contrató para tocar en Iguazú y de ahí fuimos a Brasil y Paraguay”, rememoró. “En la frontera nos quedábamos tocando. Había demasiado trabajo en Paraguay y Brasil para el tipo de música que hacíamos nosotros”.
Esta experiencia fronteriza revela otra dimensión de la historia musical de Misiones. La circulación de músicos y repertorios no se detenía en los límites provinciales ni nacionales. Pasó esa época, la banda se desintegró. Sin embargo, su recorrido dejó una referencia para reconstruir la presencia temprana del rock pesado en la provincia y su conexión con circuitos musicales regionales.
Oscar Moro y Polo’s Rock
El maestro del rock misionero en su extensa trayectoria formó banda con Oscar Moro, ex Serú Girán. “En ese tiempo, Moro se quedó a vivir en Iguazú y tocamos juntos en Crash”. Hacían rock pero no metal. “Yo nunca me cerré a ninguna etiqueta, siempre fui del rock, y todavía hoy en día tenemos la banda Polo’s Rock que comenzamos con mis hijos y hay canciones que se aproximan al metal”.
Polo’s Rock tocó hace una semana en Montecarlo y sigue girando. “Se dio así eso de ser uno de los pioneros del metal, no lo busqué, y me alegra que suenen las bandas”.
Notas relacionadas
- Resistiendo el ablande, breve historia del rock pesado misionero
- Atila, para el imperio del heavy metal posadeño
- La voz del heavy metal que encontró una amistad en Iorio
- Deadly, amistad y autogestión en el metal misionero
- Integrante de tres bandas y difusor del género en la radio
- Comparten tiempo, trabajo y música, unidos por un sonido
- Infección Crónica, leyenda extrema
- Walterius Rex: “En el pogo, si uno se cae, el otro lo levanta”
- Selene Valiente y sus clics que captan la energía