León XIV reunió a cientos de miles de personas en París y dejó un fuerte mensaje sobre la felicidad y la esperanza
El papa León XIV encabezó este sábado una multitudinaria misa en la Plaza de la Concordia, en el corazón de París, ante una multitud que reunió a cientos de miles de personas durante el segundo día de su visita a Francia. En una de las principales actividades de su viaje, el pontífice centró su mensaje en la búsqueda de la felicidad, el vacío interior y la necesidad de recuperar el sentido de la vida más allá de las satisfacciones materiales.
La celebración se convirtió en el acto más multitudinario de la visita de León XIV a Francia. Distintas estimaciones ubicaron la asistencia entre 600.000 y 700.000 personas, que se concentraron a lo largo de la zona de los Campos Elíseos y sus alrededores para acompañar al pontífice durante la celebración religiosa.
Durante la homilía, León XIV reflexionó sobre una de las preocupaciones más extendidas en las sociedades actuales: la búsqueda permanente de la felicidad y la sensación de vacío que puede aparecer aun cuando se alcanzan bienes o satisfacciones materiales.
El pontífice sostuvo que solamente Dios puede llenar ese vacío interior y llamó a los fieles a no confundir la felicidad con la acumulación de bienes o con una vida centrada exclusivamente en las necesidades individuales. Su mensaje estuvo atravesado por la importancia del vínculo con los demás y por la capacidad de llevar esperanza a quienes atraviesan situaciones de desánimo.
Un mensaje en una Francia marcada por el secularismo
La celebración tuvo además un significado particular por realizarse en Francia, uno de los países europeos donde la separación entre el Estado y la religión ocupa un lugar central en la vida pública. Durante su visita, León XIV llamó a los católicos a perseverar en su fe incluso en un contexto social cada vez más secular.
En sus actividades previas, el Papa también había defendido una convivencia basada en la dignidad y la paz. Durante una visita a la Casa Bakhita, un centro de acompañamiento e integración social para migrantes, sostuvo que ese espacio constituye un ejemplo de que es posible encontrarse y “convivir con dignidad y paz”.
Ese mensaje forma parte de una visita de cuatro días que también incluye actividades en Lourdes y Metz. El Vaticano confirmó que el viaje se extenderá hasta el lunes 28 de septiembre, con encuentros vinculados a la Iglesia francesa, migrantes, jóvenes, autoridades y organismos internacionales.
El mensaje a los jóvenes
El eje social también había aparecido durante la primera jornada de la visita, cuando León XIV participó de una vigilia ante unos 80.000 jóvenes en el Stade de France. Allí habló sobre la ansiedad, la incertidumbre, la precariedad de los proyectos de futuro y la fragilidad de los vínculos que atraviesan a las nuevas generaciones.
El Papa también cuestionó un estilo de vida basado en tener cada vez más y, al mismo tiempo, experimentar una creciente soledad. En ese contexto, pidió a los jóvenes alejarse del orgullo, la vanidad, la violencia y la avidez, y los convocó a convertirse en “artesanos de paz”.
La visita a Francia continuará ahora en Lourdes, donde León XIV tiene previsto rezar en la Gruta de las Apariciones y mantener encuentros con representantes de la Iglesia francesa. El domingo también se reunirá de manera privada con víctimas de abusos sexuales cometidos dentro de la Iglesia, uno de los temas sensibles que atraviesan su visita al país.
El viaje concluirá el lunes en Metz, donde el pontífice tiene previsto abordar cuestiones vinculadas con la paz y Europa. Mientras tanto, su paso por París dejó una imagen multitudinaria y un mensaje centrado en una idea que atravesó sus primeras jornadas en Francia: frente a la incertidumbre, la soledad y la búsqueda permanente de bienestar material, recuperar los vínculos, la esperanza y la dignidad.