La Fiscalía de Ciberdelitos, una herramienta clave
La prudencia, el paso previo a una judicialización prolongada
Cada temporada alta vacacional repite la misma postal: familias, amigos o parejas que cuentan los días para viajar, ahorros reunidos con esfuerzo y la ilusión intacta de unos días de descanso. Pero detrás de esa expectativa, crece un fenómeno que avanza con la misma velocidad que las ofertas en redes sociales: las estafas a turistas.
Alquileres temporales que no existen, cabañas soñadas que resultan ser fotos robadas, supuestas agencias que ofrecen paquetes irresistibles y desaparecen después de recibir la transferencia. El modus operandi se perfecciona año tras año, aprovechando la urgencia por reservar y la confianza que generan plataformas digitales cada vez más masivas. El resultado es devastador: vacaciones arruinadas antes de empezar y miles de pesos perdidos en cuestión de minutos.
Lo más alarmante llega cuando la víctima decide denunciar. En demasiados casos, las causas quedan estancadas frente a un delito que opera en tiempo real. Las investigaciones se dilatan, los responsables se escudan detrás de perfiles falsos y cuentas virtuales difíciles de rastrear, y la resolución se vuelve incierta.
Las estafas en vacaciones no solo exponen la creatividad del delito digital, sino también las limitaciones estructurales de una Justicia que aún corre desde atrás frente a un fenómeno que no espera. Por ello, la prudencia de los propios turistas a la hora de planear sus vacaciones debe ser el primer camino.
“Ahora, en tiempos en que prima mucho el avance tecnológico y las inteligencias artificiales, la ingeniería de los delincuentes va evolucionando y nuestra ley, que tiene que ser la que aplique la sanción y los castigos, no avanza a la rapidez que avanzan estos delitos y estas organizaciones”, resumió el abogado Nicolás Zayas en diálogo con El Territorio.
En esa línea, expresó que en los casos puntuales de estafas, hay un notorio aumento de las ciberestafas “que pueden subclasificarse en varios tipos de estafa”.
“La más común y la más general de todas es el phishing, que es una suerte de estafa con la utilización de medio informático, que lo utilizan mucho para recabar datos financieros y personales”, explicó.
Puntualmente sobre las estafas de alquileres falsos y paquetes de viajes, el letrado remarcó que “al primer lugar que tiene que ir una víctima de estafa es ir a la policía a denunciar”, agregando que muchas veces eso no sucede y que se complica la situación cuando “la víctima busca hacer el reclamo administrativo o desconocer la compra”.
Prevención
En tanto, Zayas indicó que “como un consejo legal, porque los clientes que consultan en el estudio cuando se presentan ya son víctimas de estafa, siempre hay que hacer recomendaciones previas a modo de prevención”, agregando que la mejor manera de evitar una estafa “es la prevención y tomar los recaudos necesarios como para saber y tomar la decisión si contratar o no un viaje”.
A su vez reforzó su consejo, manifestando que en el Código Civil se expresa que es el deber de diligencia lo que tiene que tener una persona. “Por ahí muchas de las víctimas no tienen ese deber de diligencia, ven una oferta, un precio demasiado barato y los estafadores juegan con la necesidad y la emocionalidad de las víctimas, quienes aceptan rápido la oferta, hacen la transferencia y después se encuentran con el engaño”, detalló.
Por ello, ratificó que cuando no se toman las medidas preventivas y el deber de diligencia que tiene que tener cualquier ciudadano que va a hacer una transacción o va a contratar un servicio, no la tienen, es más factible que caigan en un fraude.
“Lo principal es tener que informarse y los tips generalmente que yo recomiendo es que busquen opiniones alternas de personas. Si hay un conocimiento público de los locatarios, por ejemplo en Brasil, si tuvieron algún tipo de problema”, continuó.
Redes y fiscalía
De la misma forma que los delincuentes cibernéticos aprovechan la masividad de las redes, el abogado mencionó que son estas las que pueden ser la solución para evitar ser estafados.
“Hoy en día las redes sociales son una solución a esa inquietud, para evitar los problemas judiciales que se pueden venir después. La persona que va a contratar un servicio tiene que tomar todos los recaudos necesarios para evitar un mal mayor. Es lo que haría una persona prudente”.
Por otro lado, destacó la importancia de la creación en Misiones de la Fiscalía de Ciberdelitos. “Acá en la provincia, a pesar de la polémica que generó en su momento, Misiones adoptó una política en la ciberdelincuencia, creando por ley una fiscalía especializada en ciberdelitos”, alegó, explicando que gracias a esta creación, hay un lugar que “recepciona todas estas cuestiones de denuncias relacionadas al mundo de la ciberestafa”.
“Como toda fiscalía nueva que se tiene que aggiornar al trabajo, yo creo que se trabaja en lo que se puede, porque se tiene que hacer un trabajo colaborativo entre abogados y fiscales, para darle una mano a la víctima que va, denuncia y quiere solucionar su problema”, mencionó.
Sobre la fiscalía, también analizó: “Entiendo que las personas ahí tienen una herramienta para denunciar esta clase de delito”.
La importancia de la fiscalía es tal que sin ella, el estafado denuncia en la policía y la causa pasa al sistema tradicional.
“En el sistema tradicional se denuncia a la policía o a la fiscalía de instrucción en turno, pasa por todo un protocolo de conocimiento, mérito, evaluación, antecedentes y se cae en la burocracia judicial, que es lo que provoca la lentitud de la resolución, porque ese sistema que sigue vigente es obsoleto y no es para los casos de los delitos relacionados a las estafa”, señaló.
Sin embargo, el consejo principal vuelve a destacar lo previo a las estafas, ya que en la actualidad poder encontrar al culpable de las estafas es difícil. “Siempre es recomendable interiorizarse con consejo útil y práctico antes de contratar algo por internet, porque se va a caer en la estafa y es muy difícil recuperar el dinero. Es difícil en el sentido de que el delincuente te toma el dinero, lo transfiere y ya hizo tres, cuatro transferencias”, explicó Zayas.
En relación a lo último, añadió que la dificultad se da en intentar rastrear al estafador. “La denuncia tarda en activar y ese dinero ya se esfumó, Por eso la mejor medida para mí es la prevención, antes que la judicialización. Que la gente tome conciencia y prudencia al momento de contratar”, siendo primordial la búsqueda de opiniones para evitar ser víctima de este tipo de delitos.
Respecto a lo judicial, el letrado remarcó que es preocupante la poca cantidad de casos de esa índole avancen más allá de la denuncia, y que la mayoría se da por las publicaciones en medios de comunicación o por plataformas de redes sociales.
“Esto pasa porque el sistema penal está colapsado,por las sobredenuncias que hay, y cuando es recurrente hay una inflación de causas judiciales que genera ese tipo de resoluciones lentas”, lamentó.
Por último, mencionó que “si vos te encontrás con la estafa ya en el lugar de vacaciones y es en el extranjero, uno se tiene que acercar a la policía de ese país, radicar la denuncia y paralelamente a eso un argentino siempre va a tener un respaldo institucional en los consulados o en la embajada”.
“La realidad es que a veces no se tiene una respuesta rápida y eso también es un problema, porque la sociedad cada vez exige que la justicia sea más rápida”, concluyó.
Informe de domingo
- Cuando los que no se toman vacaciones son los estafadores
- La prudencia, el paso previo a una judicialización prolongada
- Estafas turísticas: cuando la búsqueda del descanso se convierte en pesadilla
- Amigos fueron estafados al reservar un alquiler en Brasil
- Cuando el ‘quiero y no puedo’ es aprovechado por los estafadores