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Atiende en parajes, colonias y aldeas aborígenes

Medicina itinerante: el pediatra que llega a los lugares más recónditos

Javier Ramírez es correntino, pero eligió la tierra colorada para ejercer su profesión. Forma parte del programa provincial SIMisiones, que refuerza la atención primaria

domingo 02 de octubre de 2022 | 6:05hs.
Medicina itinerante: el pediatra que llega a los lugares más recónditos
El programa cuenta con varios profesionales para atender la demanda que no es cubierta por falta de recurso humano.
El programa cuenta con varios profesionales para atender la demanda que no es cubierta por falta de recurso humano.

Javier Ramírez es médico pediatra y puede darse el lujo de decir que conoce la provincia de punta a punta, hasta los lugares donde nadie más accede. Sin embargo, estos periplos no están enmarcados como viajes de placer, sino en el empeño de llevar la medicina a quienes la necesitan, a quienes deben esperar semanas o meses para ser atendidos. En su caso, la población pediátrica, que abarca desde los primeros meses hasta los 14 años.

Esto lo hace desde hace ya cinco años en lo que él llama medicina itinerante, puesto que junto a enfermeras y otros profesionales médicos forman parte del programa SIMisiones (antes llamado Misiones Te Cuida), que depende del Ministerio de Salud Pública y busca hacer llegar la atención primaria para prevenir enfermedades, la detección precoz y la derivación de casos a centros más especializados cuando sea necesario.

“Recorremos toda la provincia, todos los pueblos, los parajes, aldeas aborígenes. Donde van pidiendo que vayamos, allá vamos. Me gusta mucho la atención primaria de la salud, lo que es ir y atender lugares donde generalmente hay mucha gente con muchas necesidades. Necesidades en lo que es dificultad respiratoria, seguimiento de los pacientes porque por ahí hay personas que son pacientes crónicos y cuesta mucho conseguir turno o que le vea un especialista”, compartió en diálogo con El Territorio en una pausa entre el término de su guardia en el Samic de Eldorado y su ida a El Soberbio para prestar sus servicios en el hospital local.

El programa aborda en cada lugar donde llegan la atención médica en adultos, clínica médica, ginecología para embarazadas, atención pediátrica, odontología (control, arreglos y extracciones), controles básicos de salud, como peso y talla, así como toma de presión arterial, vacunación, ecografías, mamografía y Pap, entre otros.

“Dentro de nuestra formación en pediatría tenemos contacto con los especialistas, que nos van diciendo lo que tenemos que mirar y reforzar. Eso mismo les trasladamos a los pacientes crónicos, pero cuesta un montón por el tema de las distancias, los turnos”, comentó el galeno correntino, que eligió la tierra colorada hace ya bastantes años.

Y añadió que este año tienen más facilidades para coordinar turnos en el Parque de la Salud con especialistas según las patologías que tengan los pacientes.

Quienes viven en las grandes ciudades difícilmente puedan imaginar que hay personas que carecen de atenciones básicas de salud, ni hablar de las más complejas. Aquellos alejados de los centros urbanos, integrantes de poblados pequeños y aldeas mbya viven a diario esta realidad que responde a la falta de profesionales médicos.

Ramírez descubrió su vocación pediátrica mientras hacía la carrera.

En ese sentido, Ramírez reconoció que los vecinos recorren a veces más de diez kilómetros para llegar al punto móvil cuando se enteran de que los médicos y enfermeras estarán en su colonia, municipio o paraje. Incluso, algunos hacen cola desde las 4 de la mañana para anotarse.

“En lugares así la gente aprovecha y se anota la mamá para que le vea el ginecólogo, el papá para el clínico, le traen a la gurisada y yo le hago la ficha médica, la ficha de Anses, le desparasito, le pongo vitamina y hierro si está con riesgo de desnutrición o bajo peso”, explicó.

En tanto, sostuvo que localidades como Wanda, Puerto Esperanza, San Antonio y zonas aledañas están bastante descubiertas en cuestiones de salud y aunque hay algunos médicos que están yendo, no dan abasto porque “es impresionante la cantidad de gente”.

Sobre las situaciones con las que más se encuentra en la atención pediátrica en los municipios, señaló que por la época del año se ven mucho las dificultades respiratorias, bronquiolitis, neumonía, asma.

“En El Soberbio tuvimos que derivar a un chiquito de un mes que tenía una atresia biliar, que estaba en fallo hepático y lo tuvimos que mandar al Barreyro. Compensaron al nene y ahora está esperando un turno para ser trasladado al Garrahan”, relató sobre esa experiencia que le pudo haber costado la vida al pequeño.

En esa misma línea, añadió: “Son urgencias médicas que no suceden muy a menudo, pero pasan y que yo en la atención que hago no puedo solucionar, por eso tengo que derivar. Antes de la pandemia tuvimos una cardiopatía congénita en Iguazú, que se derivó a Eldorado y luego se lo llevó con avión sanitario al Garrahan”.

Asimismo, contó que en las aldeas aborígenes encuentran muchos niños con mal seguimiento y encuentran muchos cuadros de diarrea y vómito, por los que terminan siendo internados por deshidratación y bajo peso.

“Pediatras hacen falta por todos lados, están concentrados en los centros de mayor complejidad, en los hospitales de nivel III. Mi semana empieza los lunes, que me vengo a Dos de Mayo a hacer consultorio, los martes tengo guardia las 24 horas en el Samic de Eldorado y después estoy en el hospital de El Soberbio, que no tiene profesionales”, sostuvo sobre una parte de su semana.

Ramírez consideró que la escasez de pediatras se debe a una cuestión económica, a una búsqueda de especialidades que den más rédito como cardiología, oftalmología o anestesiología.

“No es fácil, el médico pediatra ya nace para la pediatría, desde la facultad ya se le nota un carácter especial, lo mismo pasa con ginecología o la medicina general. Es muy difícil convencer a alguien que sabe que quiere ser cardiólogo de que opte por la pediatría”.

“Ahora tengo una residente que está rotando que quiere hacer cardiología infantil. En Eldorado tenemos una nefróloga infantil y un traumatólogo infantil, necesitamos que los chicos se formen para completar nuestro staff y no estar derivando siempre a Posadas”, celebró.

 

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