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Valterio Kappaunn tiene su chacra en Terciados Paraíso

Rentabilidad y gran demanda, los motivos para iniciar la cría

El productor destacó el trabajo diario que demanda la oveja. El cuidado como clave en todo momento de la cadena. Otros colonos buscan empezar en la actividad

domingo 08 de mayo de 2022 | 6:05hs.
Rentabilidad y gran demanda, los motivos para iniciar la cría
Kappaunn incorporó la cría de ovinos por su padre y cuenta con un total de 60 cabezas en su campo. Foto: Carina Martínez
Kappaunn incorporó la cría de ovinos por su padre y cuenta con un total de 60 cabezas en su campo. Foto: Carina Martínez

En San Pedro, no son más de cinco los productores que se dedican a la cría de ovinos. El principal motivo radica en los  desafíos de una actividad que demanda mucha inversión, pero tiene alta venta y rentabilidad. Los productores de la zona crían ovinos para autoconsumo, venta de carne y comercialización de crías, sin lograr dar abasto. Con el paso de los años, buscan mejorar las condiciones de infraestructura y mantener una buena genética.

Un caso es el del productor Valterio Kappaunn, que tiene su campo en Terciados Paraíso, a 800 metros de ruta 14, de San Pedro. En diálogo con El Territorio, expuso algunos detalles de una actividad que muy pocos se animan a llevar adelante. Explicó que la cría de ovinos fue una opción que incorporó su padre y con gran esfuerzo y orgullo la sigue llevando adelante, ya que cuenta con más de 60 ovinos de la raza Santa Inés.

Criar corderos demanda atención diaria, infraestructura y conocimientos, ya que sin ellos, la actividad presenta enormes pérdidas por tratarse de animales que luego del destete, que ocurre generalmente después de los tres meses, necesitan ser inmunizados para prevenir la aparición de enfermedades y evitar desnutrición, pero a la vez brindan muchos beneficios. En el caso de Kappaunn, las mantiene cerca de la vivienda, con un establo para descanso y cerca de 25 hectáreas de yerba mate, cercadas con alambre, donde la manada se alimenta manteniendo el yerbal en perfectas condiciones de limpieza, agregándole producción orgánica al lugar.

“Al principio no teníamos los conocimientos para criar, sobre todo lo relacionado al cuidado de la salud, ya que se nos morían y no sabíamos por qué. Entonces fuimos asesorándonos con otros productores, mantenerlos desparasitados es fundamental. Hay muchísima demanda, muchos piden carne, pero también llevan crías para iniciarse en la actividad”, dijo el productor.

En cuanto a los desafíos, Kappaunn hizo hincapié en la permanente rotación del macho para mantener la genética, teniendo en cuenta que la hembra entra en celo dos veces al año y pare en los meses de junio y diciembre. “Además de que se necesita una infraestructura buena para separar de acuerdo a la edad y al destino que se les dará, los tambos tienen que tener pisos. Es una inversión importante y todos los años hay que cambiar el reproductor para mantener la buena genética como mínimo una vez por año, si no se pierde la calidad del animal. Si la hembra es cruzada dos veces con el mismo macho, las crías ya nacen más chicas”, explicó.

Y subrayó: “Es el principal desafío, justamente porque no hay muchos productores como para ir intercambiando el macho. El último que incorporé lo traje de Leandro N. Alem y eso también conlleva otros costos, tanto administrativos como logísticos”.

La elección de la raza, en tanto, responde al manejo, ya que se trata de corderos de pelo, es decir, no lanares y su principal característica es la producción de carne, con una fácil adaptación a los climas tropicales. “Para nuestra zona es mejor la raza Santa Inés porque se cría para carne mayoritariamente, no es necesario esquilar, la alimentación en invierno, sobre todo a las madres, hay que reforzar con maíz, mantener las pezuñas cortas, darles sal mineral para evitar que comiencen a comer la corteza de las plantas de yerba”, detalló el productor en referencia a las tareas con los corderos.

Así como algunas dificultades, los ovinos representan una actividad con interesantes beneficios. “En mi caso tenemos arraigada la cría de ovino, agregando conocimientos e infraestructura logramos que la producción crezca. Es una actividad muy linda, nos motiva seguir porque no usas herbicidas como Roundup en la chacra, la motoguadaña la dejás colgada porque mantienen limpio los yerbales, tenés carne y los desechos que se acumulan en el corral, como el estiércol, los usamos de abono, es una alternativa orgánica. Una vez que le tomás el gustito a la carne de cordero, no la dejás así tan fácil”, valoró.

La superficie de yerba mate utilizada para la cría está dividida en lotes. La manada es rotada cada cinco días aproximadamente y las cercas no sólo permiten este sistema de rotación, sino que junto a los corrales protegen a los ovinos del ataque de los perros, que en caso de ingresar al predio, pueden matar hasta seis corderos por noche. 

 

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