viernes 30 de septiembre de 2022
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Lo explican profesionales de la Dirección General de Violencia y de la Línea 137

Violencia vicaria, actos invisibles y muy presentes en lo cotidiano

Una de las formas más graves de causar dolor en una mujer es la utilización de sus hijos para cometer hechos de violencia psicológica, económica, social y física

domingo 13 de marzo de 2022 | 6:05hs.
Violencia vicaria, actos invisibles y muy presentes en lo cotidiano
Más de 60 profesionales de distintas ramas trabajan en la Dirección de Violencia y la Línea 137. Foto: Marcelo Rodríguez
Más de 60 profesionales de distintas ramas trabajan en la Dirección de Violencia y la Línea 137. Foto: Marcelo Rodríguez

Todos los profesionales que en la actualidad conforman la Dirección General de Violencia representan mucho más que un equipo interdisciplinario creado para el abordaje de la problemática de Violencia Familiar y de Género en Misiones. Son actores de la vida cotidiana tan esenciales como soporte vital y fundamental para el resguardo de la vida de miles de personas que atraviesan diariamente por distintas manifestaciones de violencia. Y muchas de las cuales pasan por situaciones sumamente extremas en donde la rapidez de las actuaciones de estos trabajadores salvan vidas.

En ese contexto, los más de 60 empleados que conforman desde distintas funciones tanto la Dirección de Violencia como la Línea 137 son conscientes de que a través de los casos que recolectan serán el insumo fundamental para que quienes están a cargo de formar políticas públicas en la provincia tengan  conocimiento de las distintas problemáticas relacionadas con la cuestión de violencia en Misiones.

Desde los diversos espacios de abordaje integral que fueron creados en la institución para la contención y asistencia a víctimas de violencia constantemente se trabaja con las manifestaciones con las que una persona puede ejercer violencia sobre otra.

En base a la experiencia que les dan sus años de trabajo, se puede observar que por lo general se da todo el ciclo de violencia antes de llegar a la violencia física. Antes habilitó los empujones, los ninguneos y todo lo que representa una desvalorización total de la víctima. Porque si una persona está empoderada, a la primera cachetada se realiza la denuncia, pero al estar tan desvalorizada cuesta mucho más ese reconocimiento de que todo lo que le está pasando es violencia.

Entre las formas de ejercer violencia sobre otra también aparecen colaterales. Personas que quedan en el medio de la línea de fuego de agresiones, tanto psicológicas como económicas, sociales y físicas. El ejemplo que ilustra estos daños colaterales son los niños, niñas y adolescentes que, por sustitución o reemplazo, terminan absorbiendo distintas manifestaciones de violencia ejercidas por sus padres para causar dolor en su pareja. 

“Muchas veces los niños quedan como rehenes de las situaciones de los adultos y es ahí donde es importante remarcar la importancia de la violencia psicológica, que muchas veces las víctimas vienen directamente y dicen que a los niños no les pegan, pero la violencia psicológicamente es tremendamente grave y muchas veces más peligrosa que la física. Es mucho más silenciosa o mucho más difícil de poder ver”, remarcó Carolina Caspary, encargada de la Dirección de Violencia y Línea 137, quien tiene a su cargo un plantel de profesionales entre abogados, psicólogos, trabajadores sociales y comunicadores sociales.

En esa misma línea de pensamiento, Caspary comentó que para una mujer que toquen sus hijos supera cualquier barrera: “‘Vos podés hacer todo siempre y cuando no te metas con mis hijos’, se suele escuchar . La manera más cruel de hacerle daño a una mujer es hacer sufrir a sus hijos. Siempre fue igual, están los casos de los padres que se niegan a aportar la cuota alimentaria, siempre estuvo, sólo que ahora podemos ponerle un nombre que es un tipo de violencia que se traduce a los niños. Vemos casos de padres que no quieren a sus hijos, que no los buscan, que no los quieren devolver, la mujer es por lo general quien se queda con los chicos, la que se hace responsable por su desarrollo general y que siga haciendo sus actividades normales”.

“La violencia vicaria es una de las más extremas, tenemos casos de personas diciendo que padecieron quizás 20 años de distintos episodios, ‘pero ahora se metieron con mis hijos’. Se llega a un punto de violencia en que esa persona ya no tiene otra opción que generar violencia hacia un niño, me amenaza diciéndome que si sucede tal o cual cosa le va a pasar algo a mi hijo”, agregó la funcionaria.

Por su parte, la licenciada en Psicología Stefani Roa explicó de qué formas se puede alterar en un niño su comportamiento al tomar contacto con situaciones de violencias dentro de su contexto familiar.

Al respecto, comentó la sintomatología que se ve en los niños y que se ve reflejada en que “el solo hecho de presenciar una situación de violencia altera a un niño, no solamente la violencia física, sino los gritos o insultos, o situaciones que tienen que ver con violencia económica. Eso de ‘te doy 100 pesos para toda la semana’, todo esto el chico va percibiendo y lo que principalmente se ve es en el problema de conducta del chico, generalmente eso pasa mucho en el ámbito de la escuela, en donde los chicos manifiestan ciertas conductas que quizás ellos no saben bien o específicamente qué les pasa, entonces uno ve en los actos del chico lo que le puede estar pasando dentro de su familia”.

Al destacar las manifestaciones más frecuentes hizo mención a los cambios de conducta, ataques de llanto o situaciones en las que se ve como el niño se empiezan hacer pis, están muy violentos o se vuelven más retraídos que de costumbre. “Son diversas manifestaciones que se pueden ver y que nosotros trabajamos en conjunto con otros profesionales y tratamos de abordar de manera integral”, añadió Roa.

En donde más se ve expuesto esta sintomatología es en el entorno escolar. “Por ahí en las charlas de prevención en las escuelas en donde los chicos empiezan a preguntar siempre diciendo que algo le pasó a un amigo, que a su vecino le está pasando tal cosa, y uno ve que el interés que tiene el chico es muy alto y normalmente cuando habla ese chico, no puede decir ‘me está pasando esto’. Ahí se trata de darle todos los recursos para que pueda acercarse y contar lo que le está pasando”, comentó Maia Genovese, abogada y miembro de la dirección.

Violencia psicológica

En otro punto de la entrevista con las profesionales de la dirección, Caspary remarcó que todos los que conforman ese espacio coinciden en la importancia de trabajar con la violencia psicológica, ya que  realmente si se quiere sacar a una víctima hay una terapia que la puede ayudar. “Tenemos muchos casos de que la víctima a los tres días vuelve con el agresor, hay muchas aristas o situaciones que hacen volver a una víctima con su agresor, pero sabemos que la terapia psicológica es fundamental”, destacó.

También se hizo mención a que en un determinado momento de la asistencia a una víctima se pasa a un nivel en donde esa persona cree que es la culpable de las agresiones que recibe.

“Si no hubiera dicho tal comentario no hubiera generado todo esto”, se suele escuchar en determinadas oportunidades y es ahí cuando se busca que la víctima tenga seguridad en sí misma, que se empodere y que desde la dirección “como psicólogos podamos brindarle ese tipo de información para tomar decisiones”.

Sobre el trabajo que se da fuera de la institución, se remarcó que en todas las intervenciones de campo “tenemos bien en claro a quiénes vamos a dar la charla. El año pasado, en contexto de pandemia, fuimos al interior y trabajamos con escuelas técnicas, pero los alumnos no estaban yendo y trabajamos con el plantel docente. Si vamos hablar con chicos planificamos qué información vamos a dar, siempre vamos y tratamos de dar las modalidades y tipos de violencia, dependendiendo del público que tenemos, desarrollamos uno o varios con recursos prácticos, creando un ambiente muy cálido, muy ameno, no es nada estructurado”.

A la hora de enumerar qué tipos de manifestaciones violentas se tratan en la dirección, las entrevistadas comentaron que por lo general se ven casos de violencia psicológica, social, económica, sexual y económica. En relación a esta última comentó que se ve reflejada cuando a una persona “no la dejan trabajar y creo que eso se da en el 80% de los casos. O no tienen el acompañamiento para llevar a los chicos a la escuela, no tienen el acompañamiento que necesitan para ir a la escuela, gran parte del público que asiste a solicitar ayuda es por violencia psicológica”.

Por último, remarcaron la importancia de la intervención del vecino y de la sociedad en general a la hora de alertar situaciones de violencia. “Un vecino, un kiosquero también puede salvar una vida, con las denuncias anónimas, porque muchas veces tienen miedo o no se quieren meter por temor a una consecuencia, también pueden ayudar. Que sepan que también pueden salvar una vida de esa manera o llamando a la Línea 137”, añadieron. 

 

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