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Entrevista a Jorge Catelli, psicólogo e investigador de la UBA

En plural y con la paleta de colores de la diversidad

El profesional reflexionó sobre los intereses y características de las adolescencias y juventudes. “Bienvenidos sean esos jóvenes que quieren cambiar el mundo”, alentó

domingo 17 de octubre de 2021 | 6:05hs.
En plural y con la paleta de colores de la diversidad
Jorge Catelli. Psicólogo, investigador
Jorge Catelli. Psicólogo, investigador

Algunos los ven como vagos que no quieren esforzarse, estudiar o trabajar y que solamente les interesa la vida fácil. Otros los idolatran al punto de querer ser parte de esa eterna juventud que todo lo puede. Quizá el camino más adecuado para entender a los jóvenes de la actualidad es alejarse de esas dos posturas extremas y por ahí pasa la mirada del psicólogo psicoanalista Jorge Catelli.

“No se trata ni de condenar ni de idolatrar a los jóvenes. Son dos extremos que no suman. Es necesario entender esa etapa de la vida que tiene un potencial transformador muy fuerte relacionado con la mirada en la esperanza de un futuro mejor. Aún en medio de una pandemia. Aún con millones de muertos. El valor de proyectar un futuro es el mayor capital de los jóvenes”, explicó Catelli.

El Territorio dialogó con este investigador social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para tratar de entender qué quiere hoy esa población del país que está más o menos comprendida entre los 15 y los 25 años. “Se trata de un sector de la sociedad que tenemos que mirar sin prejuicios y estigmatizaciones que nos ciegan al momento de comprender la esencia de ese tramo tan rico de la vida, no solamente para la persona sino para toda la sociedad, porque ahí reside gran parte de la energía de lo que se viene” explicó.

Según el profesional “cuestiones como la ecología y el cuidado del medioambiente. La alimentación saludable donde se ve el crecimiento de conductas más amigables con el veganismo o el vegetarianismo. También la participación política pero ya no a través de las estructuras formales sino de un compromiso más amplio con la comunidad que habitan y con las necesidades locales. La diversión y la comunicación a través de las redes sociales” son a grandes rasgos los temas que Catelli observa en su práctica clínica con jóvenes.

“Es gente muy comprometida con el respeto a las diversidades. No es la generación del blanco o negro. Es la de toda la paleta de colores. Y eso marca una primera gran diferencia con las generaciones anteriores que eran más lineales y que en general había siempre una mayoría más homogénea. Ahora la clave pasa por las diferencias, pero entendiendo esto como un valor”, sostuvo el investigador que además es miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

En plural y sin modelo único
El entrevistado dijo que prefiere hablar de las adolescencias y las juventudes en plural. Porque no hay un sólo modelo de adolescente o joven. Hay muchos. Y por lo tanto a criterio del especialista esta es la primera clave para entender a esa población.

Desde su mirada no se puede encasillar en un modelo de juventud a todos los integrantes de ese universo. Además explicó que esas juventudes también son diferentes de acuerdo al lugar en el que viven. No tienen las mismas vivencias y los mismos sueños un joven de una ciudad que uno de la chacra. Y lo mismo ocurre si se pone la lupa en el mapa de la Argentina. La realidad de los que habitan las grandes urbes es diferente a la de otros espacios de la geografía de nuestro país.

Pero más allá de esas diferencias culturales, hay un núcleo de cuestiones que habitan la cabeza de la mayoría de las juventudes de la actualidad y que son distintas a la que habitaron la cabeza de sus padres o abuelos.

Libres pero dependientes
“En la década del 50 se llegaba a la adultez cuando se formaba una familia. El matrimonio como institución era la meta. El trabajo y la casa propia eran otro gran hito. Hoy esos valores no son el objetivo de la mayoría de los jóvenes” explicó.

Si pensamos en los jóvenes de la actualidad vemos que existe el matrimonio igualitario, que si bien siempre fue difícil acceder a la casa propia, hoy a esa clásica dificultad se le suma la falta de interés en los jóvenes en perseguir esa meta. Tampoco el desvelo de la juventud pasa por ser parte de una empresa o acceder a un trabajo formal tal como lo pensaban las generaciones anteriores.

A pesar de que pueden parecer súper libres en sus formas de ver el mundo, Catelli dijo que “quizá debido a las cuestiones económicas de nuestro país, hoy los jóvenes tienen una mayor dependencia de las generaciones anteriores de la que tenían antes nuestros padres o abuelos, que a los 15 años ya se abrían camino solos”.

Pero en este tema el profesional explicó que cada joven no sólo es un individuo en sí con su propia historia y sus deseos, sino que además es en parte producto de la época que le toca vivir. No es lo mismo una juventud arrasada por la guerra o por una pandemia, que otra que le toca serlo en épocas de vacas gordas.

No hay crecimiento sin duelo
La edad del fin de la adolescencia y del inicio de la juventud marca la etapa en la que definitivamente se rompe el cascarón y comienza a mostrarse un perfil de adulto que acompañará a la persona. “Por eso esa etapa es conflictiva en la relación entre padres e hijos, porque esos hijos están haciendo el fundamental trabajo psíquico de diferenciarse de sus progenitores para construir su propia identidad. Un momento que es esencial para la persona. Y que está lleno de tensiones que hay que aprender a transitar desde el respeto y el entendimiento al otro”, describió.

En esa cuestión que forma parte de la preocupación de muchas familias cuando los hijos llegan a la adolescencia, el entrevistado propone verlas de una manera alentadora. “Bienvenidos sean esos jóvenes que quieren cambiar el mundo, que aportan una mirada inesperada que incomoda, una creatividad que rompa con lo ya conocido, una novedad que ayude al crecimiento como sociedad”, señaló.

Para el profesional, “es sano que en esa edad se sienta la necesidad de oponerse a algo de lo que le precedió como modo de afirmación de sí mismo. Se trata de una ruptura saludable. Un duelo que redundará en crecimiento. Todo eso pasa en la cabeza de los adolescentes y jóvenes”.

Por eso, según el psicoanalista, “si la juventud es demasiado dócil o predecible entonces estamos en gravísimos problemas. La juventud debe conmover a las generaciones anteriores. Debe transformar porque ese es su rol fundamental”.

Los reyes de la tecnología
Una cuestión que según Catelli no se puede dejar de analizar al momento de pensar en los jóvenes de la actualidad es que son nativos de la generación de las redes sociales y de una forma de comunicación que cambió revolucionariamente todo lo conocido.

“Los jóvenes son los que mandan en el universo de las nuevas tecnologías y de las redes sociales. Ahí son líderes. Esa es su arena preferida. Y a eso le sacan el mejor provecho. Es interesante observar cómo canalizan gran parte de sus vidas en ese terreno”, refirió.

Luego dijo que “entre cada generación hay momentos de fractura. Eso siempre fue así. Pero lo distintivo del presente es que estas fracturas ahora son más seguidas y más profundas. Sin anestesia”.

 

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