Hace casi once años restaura sillas de ruedas para devolver libertad a otros

Fabián Franco lleva adelante Ruedas de Libertad, una iniciativa solidaria destinada a adultos mayores y personas con discapacidad. El proyecto se sostiene principalmente con recursos propios y también recibe aportes económicos o materiales para continuar con las restauraciones.
jueves 24 de septiembre de 2026 | 16:00hs.

Una experiencia familiar ocurrida hace más de una década llevó a Fabián Néstor Franco a crear Ruedas de Libertad, un proyecto solidario dedicado a reparar y restaurar gratuitamente sillas de ruedas para adultos mayores y personas con discapacidad. La iniciativa, que en noviembre cumplirá once años, alcanzó recientemente las 220 sillas restauradas y se sostiene principalmente con recursos propios, además de contribuciones de quienes deciden colaborar.

“En 2014 mi papá se enfermó y nosotros solicitamos una silla de ruedas porque la necesitaba. Al final la alquilamos por un período porque él se enfermó y a los seis u ocho meses falleció. Nos olvidamos del pedido ante el PAMI y un año más tarde, después del fallecimiento, llegó la silla de ruedas a la casa de mis padres. Ahí dije: ‘No puede ser así, no puede estar pasando’. Por una entrega tardía de una silla de ruedas nació Ruedas de Libertad”, recordó Franco.

A partir de aquella situación buscó capacitarse para reparar este tipo de elementos y se comunicó por correo electrónico con la entonces Comisión Nacional de Discapacidad (Conadi) para consultar si existían cursos o talleres. Si bien no había capacitaciones disponibles, desde el organismo le facilitaron manuales sobre distintos tipos de sillas de ruedas que eran utilizados por las ortopedias. Con ese material, videos de YouTube y toda la información que encontraba en internet comenzó un aprendizaje completamente autodidacta.

“Fui aprendiendo a prueba y error y, por suerte, gracias a Dios, no tuve ningún tipo de problema y le agarré la mano. Empecé a especializarme en cada una y así fui avanzando. Hoy en día ya llevo 220 sillas restauradas”, contó sobre el proceso que atravesó desde los primeros arreglos hasta la actualidad.

Las sillas llegan al taller de dos maneras: algunas son donadas para que posteriormente encuentre a una persona que las necesite y otras son acercadas directamente por los beneficiarios o sus familiares para ser reparadas. Aunque el trabajo está dirigido principalmente a adultos mayores y personas con discapacidad, Fabián también recibe elementos utilizados por quienes atraviesan temporalmente una situación que limita su movilidad. A las sillas se suman andadores, muletas y otros aditamentos, que también repara y restaura gratuitamente.

“Las donadas vienen muchas veces en muy mal estado. Se nota el dolor de la ausencia de la persona que utilizó esa silla y muchas veces ese dolor lleva a dejarla a la intemperie o guardada. Entonces se pudre, se oxida y llega así. En otros casos vienen muy deterioradas porque los insumos están muy caros y no hay personas especializadas para arreglar sillas de ruedas”, explicó.

Para cada restauración necesita materiales y accesorios específicos que consigue mediante compras por internet o en ortopedias con las que ya mantiene contacto. Entre ellos se encuentra la cuerina utilizada en las sillas, que debe reunir características adecuadas para evitar escaras y heridas. El costo y la disponibilidad de estos elementos representan una dificultad, especialmente en Misiones, donde algunos no se consiguen fácilmente.

“Muchas veces llevan la silla a un bicicletero, que les cobra, pero además tienen que comprar los materiales y acá no venden todo lo necesario. Sale muy caro. Yo ya estoy especializado en el tema de los accesorios ortopédicos para las sillas y voy comprando por Mercado Libre o en ortopédicas. Son materiales específicos para poder dejarlas en condiciones”, detalló.

“Anécdotas hay muchísimas. Una familia de un abuelo de 93 años, en Oberá, me pidió si le podía dar una silla de ruedas. Yo justo tenía una, así que se la entregué. Me dijeron que le cambió la vida porque andaba de acá para allá, estaba mucho más activo, podía comer en la mesa y se manejaba él solo con la silla”, relató.

Aquella entrega ocurrió en 2024 y el hombre falleció durante 2025. Sus familiares posteriormente le contaron a Fabián que durante ese último período había logrado mantenerse más activo gracias a la posibilidad de desplazarse. Para quien lleva adelante Ruedas de Libertad, ese tipo de experiencias representa una de las principales satisfacciones que encuentra detrás de cada restauración realizada.

“Darle, por lo menos en el último año de su vida, algo de libertad es muy gratificante. Y así hay miles de historias. Tengo 220 historias que, en las entregas, me hacen la persona más feliz y totalmente la más bendecida. Por ahí no le cambia la vida a alguien, pero sí le doy un giro a su día a día, esa libertad que muchas veces está restringida por no conseguir una silla de ruedas”, expresó.

Devolver un servicio a la sociedad

Fabián trabaja en el área de Recursos Humanos de la Municipalidad de Leandro N. Alem y estima que alrededor del 90% de las restauraciones realizadas durante estos años fueron financiadas con su propio sueldo. El 10% restante corresponde a contribuciones de personas que deciden acompañar el proyecto.

“Es mi manera de devolver a la sociedad lo que la sociedad hace por mí porque, en definitiva, al ser empleado público es la sociedad la que me paga el sueldo. Yo le devuelvo en parte con este proyecto solidario. Me donan desde 100 pesos, 1.000 o lo que tengan. Siempre digo que lo que les sobre en su tarjeta, Mercado Pago o cuenta lo voy a recibir con los brazos abiertos, porque todo granito de arena que sume me permite restaurar una nueva silla de ruedas”, sostuvo.

Quienes prefieren no realizar una transferencia también pueden colaborar mediante la compra directa de materiales. En esos casos, les indica específicamente qué elemento necesita y dónde conseguirlo. De esta manera, no es necesario entregarle dinero para acompañar la iniciativa. A su vez, publica las restauraciones realizadas para mostrar el destino de los aportes recibidos.

“Si por ahí la gente no confía en lo que yo hago está bien, porque cada uno confía en lo que quiere. Le digo que compre tal cosa y después yo siempre publico todas las restauraciones para que vean que su dinero está bien gastado. No hace falta que me donen el dinero para que yo compre”, señaló.

A lo largo de estos casi once años estima que se destinaron alrededor de 25 millones de pesos a Ruedas de Libertad. El referente detrás del proyecto solidario prefiere definir ese monto como una inversión en personas y no como un gasto. Actualmente, una restauración completa de una silla de ruedas ronda entre los 160.000 y 170.000 pesos, por lo que reunir los recursos necesarios puede demandar tiempo.

“Muchas veces voy juntando moneda a moneda para poder restaurar una silla de ruedas. También, cada tanto, implemento los bonos Rueni, que son para instituciones sin fines de lucro. Los vendo de manera presencial y con eso voy juntando peso a peso, como digo, para restaurar la próxima silla”, indicó.

El ritmo alcanzado desde el inicio del proyecto equivale, en promedio, a una silla de ruedas restaurada cada 18 días. Sin embargo, considera que podría aumentar considerablemente esa cantidad si contara con los recursos económicos suficientes, ya que el proceso de reparación puede demandarle cinco días y, en determinadas ocasiones, incluso menos.

“Ojalá pudiera restaurar seis por mes. Si tardo cinco días en restaurar, y a veces menos, si tuviera el dinero restauraría muchas más, todas las que pudiera. Mi objetivo son las mil sillas y voy cumpliendo paso a paso, granito de arena a granito de arena”, manifestó.

Ruedas de Libertad se desarrolla sin vinculación política, distinción de credo o religión ni participación empresarial. Fabián busca preservar ese criterio aunque está dispuesto a colaborar con instituciones públicas o privadas cuando la finalidad sea beneficiar a adultos mayores o personas con discapacidad, los dos sectores que constituyen el objetivo principal de la iniciativa.

“No quiero que eso represente que el proyecto se vuelva impuro, donde quieran sacarse fotos o solicitar algo, porque ahí ya no sería solidaridad sino puro marketing. No me importa colaborar con instituciones públicas o privadas siempre y cuando sea para adultos mayores y personas con discapacidad. Quiero mantener el proyecto de la manera en que nació”, afirmó.

Más allá de las restauraciones, otro propósito es transmitir que para ser solidario no es necesario disponer de dinero ni contar con habilidades especiales. Franco plantea que ayudar también puede consistir en dedicar tiempo de calidad a otra persona y no solamente aquel que sobra. En especial entre los sectores con los que trabaja, considera que acciones sencillas pueden generar cambios en la vida cotidiana.

“Por más que no tengas habilidades, que no sepas coser o bordar, a veces, más en estos dos sectores con los que trabajo, solamente escuchar, compartir un mate o estar ayuda a la persona a tener un rango de normalidad en su vida. Puede cambiar totalmente su vida. Todos podemos ser solidarios”, remarcó.

Esa concepción acompaña el proyecto desde sus comienzos y también define la manera en que el voluntario piensa su continuidad. Una frase atribuida a Eduardo Galeano resume, según contó, la idea que intenta trasladar a otras personas a partir de su experiencia y del trabajo que realiza con cada silla de ruedas.

“Hay una frase que me gusta mucho, que es de Eduardo Galeano: ‘Pequeñas personas en pequeños lugares haciendo pequeñas cosas pueden cambiar al mundo’. Así es como pienso y como llevo adelante este proyecto”, señaló.

Entre sus proyectos a futuro se encuentra contar con un colectivo acondicionado como taller móvil, similar a un motorhome. La intención es trasladar las herramientas y los materiales para buscar directamente a quienes necesiten una reparación, en lugar de esperar que las sillas lleguen hasta él. También espera que la difusión del trabajo permita que la iniciativa pueda sostenerse por sí misma y ampliar su alcance.

“Mi sueño con Ruedas de Libertad es tener un colectivo taller y que no sea la necesidad la que llegue a mí, sino ir en búsqueda de la necesidad. Hacer videos, que se hagan virales y que el proyecto se mantenga solo, colaborando con municipalidades, provincias e instituciones. Que llegue un momento en que dedique exclusivamente mi vida a restaurar sillas de ruedas y pueda recorrer el país dando una mano. Yo lo digo: personas ayudando a personas”, concluyó.

Las personas interesadas en conocer el trabajo de Ruedas de Libertad pueden encontrar el proyecto en Instagram y TikTok como (@ruedas.de.libertad), además de su espacio en Facebook. Para quienes quieran colaborar económicamente, el alias es (ruedasdelibertad), todo junto y en minúscula. También existe la posibilidad de aportar los materiales específicos que Fabián utiliza para continuar con las restauraciones.

 

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