Muestra histórica en el Multicultural

Una fiesta que cuenta la historia y marca el ritmo

Wilson Karaben investiga los orígenes hasta el espectáculo que es hoy la Estudiantina; contó sobre cambios y vigencia
domingo 06 de septiembre de 2026 | 6:05hs.
Wilson Karaben y una muestra histórica de la Estudiantina. Foto: Agustina vera
Wilson Karaben y una muestra histórica de la Estudiantina. Foto: Agustina vera

Con 76 años de historia, la Estudiantina posadeña une a generaciones y es parte de la memoria de la ciudad. 

Para Wilson Karaben, investigador y documentalista de la fiesta, su permanencia a través de las décadas constituye una muestra de la fuerza que tiene este acontecimiento. “Es una fiesta que ha sobrevivido a mucho y que siguió creciendo”, dijo a El Territorio, el autor de la exposición Estudiantina: Retratos de una Tradición, que se puede visitar todo el mes en el Multicultural de la Costanera.

En retrospectiva, evidenció que, la Estudiantina atravesó períodos democráticos, la dictadura, la Guerra de Malvinas, crisis económicas y transformaciones sociales sin perder su capacidad de convocar.

En cierta forma, la historia de la Estudiantina también permite observar la propia evolución de Posadas. La fiesta comenzó desarrollándose en el centro de la ciudad, con desfiles que duraban pocas horas y tenían un carácter mucho más familiar. Con el paso del tiempo llegó a la avenida Corrientes y posteriormente a la Costanera, mientras los colegios, las bandas y los cuerpos de baile fueron adquiriendo nuevas características.

Uno de los grandes cambios se produjo durante la década de 1990, cuando volvieron a participar con fuerza colegios privados que habían dejado de hacerlo durante algunos años. En esa época, destacó Karaben, “las fusiones entre instituciones podían reunir a cientos de estudiantes y los desfiles adquirían una dimensión multitudinaria y muy llamativa”.

También se transformó con los años y hasta con el nuevo siglo, la manera de entender la participación.  Los estudiantes bailaban y tocaban durante todo el recorrido, algo que contrasta con la dinámica actual, donde buena parte de la atención está puesta en los momentos de evaluación frente a los palcos.

Las carrozas, que durante décadas fueron una categoría central, también fueron perdiendo espacio frente a las bandas de música y los cuerpos de baile. Para Karaben, los jóvenes de hoy concentran buena parte de su energía en crear ritmos, pasos y presentaciones musicales, mientras que la construcción de carrozas ya no tiene el mismo peso que en los años 50, 60 y 70. Si bien, hay colegios que mantienen fuerte esta tradición.

Una fiesta que se reinventa

Para el investigador, una de las mayores fortalezas de la Estudiantina es justamente su capacidad de transformarse y sorprender. Año tras año, la celebración incorpora nuevas generaciones, nuevas escuelas y nuevas formas de expresión.

En ese sentido, destacó un cambio que considera especialmente significativo, la incorporación de estudiantes de escuelas que históricamente tenían una participación menor. “Hoy, por más que sean 10 o 15, no les importa. Los chicos no se fijan en esas cosas, no tienen vergüenza de participar y eso está buenísimo y se suman colegios de los barrios y todos pueden disfrutar”.

Esa modificación también se refleja en la participación de los varones en los cuerpos de baile y las chicas en las bandas.   

“La Estudiantina tiene toda esta historia tan rica, algo de eso se aprecia en esta muestra en el Multicultural con fotos y trajes originales históricos”, resaltó. Por último, sintetizó. “La estudiantina es una fiesta de todos los posadeños, motoriza la economía, convoca a los vecinos. Y nos deja aprendizajes, de los chicos hacia los adultos. Que los chicos hoy tengan todavía esas ganas de juntarse, de crear un ritmo, de sacar un paso, de relacionarse entre sí, yo creo que es valorable en estos tiempos”. 

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