Cada elaboración lleva consigo una buena dosis de pasión y amor por el tradicional evento

El oficio que se sostiene entre trajes, plumas y tradición familiar

Andrea Villanueva lleva más de 20 años ligada a la Estudiantina y hoy comparte junto a su familia un emprendimiento que viste a estudiantes de ocho colegios
domingo 06 de septiembre de 2026 | 6:05hs.
Andrea Villanueva, en su taller, donde los trajes cobran vida. Foto: María de Perini
Andrea Villanueva, en su taller, donde los trajes cobran vida. Foto: María de Perini

Andrea Villanueva tiene 39 años y hace más de dos décadas que convirtió su vínculo con la Estudiantina posadeña en un oficio. Lo que comenzó a los 15 años, cuando empezó a interiorizarse en los detalles de los trajes, tocados y espaldares, con el tiempo se transformó en un emprendimiento que hoy sostiene junto a su familia y otras cinco personas.

“Empecé a meterme en el mundo de la Estudiantina cuando tenía 15 años. De a poquito, año a año, me fui interiorizando cada vez más”, contó Andrea. A los 20 años decidió comenzar a trabajar por su cuenta y desde entonces no dejó de estar ligada a una de las celebraciones más tradicionales de Posadas.

Actualmente, el emprendimiento se dedica a la producción de trajes, tocados, mochilas y espaldares, además de la venta de lentejuelas, cristales y plumas que llegan desde Río de Janeiro. Para esta edición de la Estudiantina trabajan con ocho colegios y las consultas comenzaron desde enero.

Los valores varían de acuerdo con el nivel de elaboración. Los trajes parten de los 40 mil pesos y llegan hasta los 60 mil, mientras que los tocados y espaldares pueden alcanzar los 120 mil pesos.

Pero detrás de cada pedido hay también una decisión de acompañar a las familias. “Tratamos de darle una mano a los chicos, de acompañarlos en lo que sean cuotas”, explicó Andrea, quien además es madre de estudiantes que participan de la Estudiantina. “Yo también me pongo en el lugar de esos padres para que puedan cubrir los gastos”, agregó.

La relación de Andrea con la fiesta tiene además una raíz familiar. Su madre ya trabajaba vinculada a la Estudiantina y actualmente ambas continúan compartiendo la actividad. Para ellas, sin embargo, no se trata únicamente de un negocio.

“Esto no lo hacemos tanto por la parte económica, también acá hay una tradición y un amor a la Estudiantina”, sostuvo.

La demanda fue creciendo con los años. Hubo temporadas en las que llegaron a trabajar con hasta 15 colegios, una exigencia que implicaba jornadas de día y de noche. Actualmente son seis personas las que integran el equipo y durante los meses previos a los desfiles el trabajo se intensifica.

El proceso comienza con las medidas de los integrantes de los cuerpos de baile y la definición del diseño que busca cada colegio. El tiempo de elaboración depende de la complejidad de cada propuesta. Algunos trabajos son más sencillos, mientras que otros requieren mayor cantidad de bordados y detalles.

“Para nosotros es mejor si empezamos a trabajar en marzo, pero eso depende de cada colegio. Algunos vienen más sobre la hora, pero si está dentro de nuestro alcance tratamos de darles una mano”, explicó.

La actividad tampoco termina cuando finaliza la Estudiantina. Durante el resto del año, el emprendimiento continúa trabajando para jardines, fiestas de fin de año, escuelas de danza y de patín. También reciben pedidos vinculados a los carnavales, cuyos precios son similares, aunque los diseños suelen llevar menos bordados.

Así, la fiesta estudiantil representa para muchas personas una oportunidad laboral que se concentra durante buena parte del año y que se extiende hacia otras celebraciones.

“Realmente sí, es una linda oportunidad de trabajo. Para mí es un trabajo, pero al mismo tiempo es una pasión”, resumió Andrea.

Esa pasión también atraviesa su propia familia. Sus hijos participan de la Estudiantina y, aunque algún día dejen de hacerlo como estudiantes, Andrea está convencida de que el vínculo continuará.

“Vivimos en un mundo Estudiantina. Y cuando ya sean egresados igual nosotros vamos a seguir ligados a la Estudiantina porque acá hay una pasión y esa pasión sigue”, finalizó. 

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