Perspectivas para un desarrollo económico y cultural fronterizo

domingo 08 de marzo de 2026 | 6:05hs.

La razón de ser del puente tiene muchísimas justificaciones. La interacción comercial entre ambas márgenes, la cercanía en el turismo, el desarrollo conjunto de la región, pero principalmente, la hermandad que une a las ciudades linderas de cada orilla del Uruguay.

Decenas de familias argentinas tienen parientes y amigos del lado brasileño. Sin embargo, visitarlos es una odisea, ya que dependen de que funcione la balsa –puesto que cuando hay mucha neblina o mal tiempo, se suspende el servicio por precaución– y de sus horarios. Actualmente, la balsa funciona los días de semana de 8.15 a 11.30 y de 14.15 a 17.30; mientras que sábados, domingos y feriados hay sólo tres cruces por la mañana y por la tarde: a las 9.15, a las 10, a las 10.30, a las 16.15, 17 y 17.30.

“Hay una gran amistad entre los dos pueblos. Si querés ir a comer un asado en un cumple, por ejemplo, no podés porque no tenés cómo volver. Lo mismo si querés cruzar a comprar algo, como los vinos que a los brasileños nos gusta comprar en Argentina”, remarcó Ovidio Kaiser.

Esto último no es menor, ya que el comercio binacional es una constante en crecimiento. Los productos típicos de cada país son muy solicitados por los vecinos de enfrente, lo que genera un importante desarrollo mutuo. Este impulso comercial es bien visto en la zona, contrario a lo que piensan muchas veces funcionarios y habitantes de otros lugares, quienes creen que la creación del puente supondría un quiebre en la economía local.

La hidrovía como conexión

“El desarrollo económico va a ser algo fantástico, inimaginable. La nueva logística que se va a instalar con el puente y el puerto de Santa Ana, donde está prevista una terminal granelera para llevar nuestra soja de aquí, por el río Paraná y la hidrovía, hasta los puertos de Zárate en Buenos Aires o bien, se puede seguir por ruta hasta el Pacífico”, comentó Ovidio.

Según indicó, la trama oceánica que pasa por el Chaco Paraguayo se encuentra muy al norte, por lo que no beneficiará a la zona como lo hará este viaducto. “Tenemos una vía que no están valorando suficientemente. Tenemos 3 millones de toneladas de soja en nuestra zona. Desde acá al puerto de Río Grande hay 750 kilómetros; y desde Santo Ángelo son unos 650 kilómetros hasta llegar a Río Grande, que es un puerto con mucho movimiento, por lo que los camiones quedan muchos días parados y las rutas no son tan buenas. Mientras que de acá a Santa Ana son 80 kilómetros”, manifestó.

“Si ponemos como epicentro a Santo Ángelo, haciendo 200 kilómetros ya se está en la hidrovía, que es un tercio del camino. Luego, el transporte por agua es mucho más barato. Si tenemos una carga que sale 10 reales por tierra, por ferrocarril va a costar 5 y por hidrovía va a pagar 1 real. Esa es la diferencia”, adujo, al tiempo que destacó que todos esos costos que se ahorran serán en beneficio de los productores.

El turismo misionero

Para Ovidio, otra de las razones puntuales de la importancia del puente tiene que ver con la amplitud turística que tiene la región, teniendo en cuenta principalmente los atractivos que la provincia de Misiones ofrece. “Es una provincia netamente turística y, además, hay una conexión única con los 30 pueblos jesuíticos que integran Argentina, Brasil y también Paraguay”, dijo.

Seguidamente, explicó: “El turista de larga distancia no quiere esperar el horario de la balsa, si hay neblina no puede pasar o si llega tarde, tampoco. Tenemos que pensar como pasa en Europa, donde el turista ni sabe que pasó la frontera, está todo en la misma ruta, se da cuenta por los carteles. Allá funciona la integración, pero acá no, porque nos falta la infraestructura física”. 

Temas de esta nota
¿Que opinión tenés sobre esta nota?