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La Junta de Estudios Históricos realiza un importante trabajo en la ciudad

El desafío y la labor constante de mantener latente la memoria de Oberá

La recuperación de archivos y la puesta en valor de los pioneros de la comunidad es el objetivo. La Masacre del 36 es uno de los hechos que se busca transmitir y enseñar

domingo 03 de marzo de 2024 | 6:05hs.
El desafío y la labor constante de mantener latente la memoria de Oberá
Monge y Waskiewicz en la presentación de la nueva edición del libro. Foto: L. Ferreyra
Monge y Waskiewicz en la presentación de la nueva edición del libro. Foto: L. Ferreyra

La tarea de preservar la memoria no es fácil y requiere tiempo, dedicación y trabajo en conjunto. La Junta de Estudios Históricos de Oberá lleva adelante una labor de hormiga todos los días para la recuperación de archivos como también en la difusión de los mismos. Se busca con ello compartir a la comunidad los acontecimientos y fechas importantes, resaltando la figura de los pioneros y de todas aquellas personas que trabajaron desinteresadamente en el progreso de la ciudad.

Mirtha Monge es licenciada en Historia y se encuentra a cargo de la presidencia de la Junta de Estudios Históricos de Oberá, una institución que lleva más de 30 años rescatando los registros y haciendo una puesta en valor de los hechos de la historia local (tanto de Oberá como de cuando era Yerbal Viejo) y de las colonias cercanas. Uno de los acontecimientos más complejos y tristes de esta historia fue la Masacre del 36.

“Sin lugar a dudas la Masacre del 36 es un punto muy importante en la historia local. Marca un hito en cuanto a los reclamos, porque ese acontecimiento doloroso tiene que ver con eso, con el reclamo que hicieron los colonos que protestaron por el precio de sus productos. Una protesta que desde un lado se genera de forma pacífica, pero la respuesta que obtuvieron fue en forma violenta. Hay un antropólogo que justamente titula su obra ‘Pedimos pan y nos dieron balas’ y es exactamente eso lo que pasó. Una manifestación donde venía el colono con su familia, con su mujer, sus niños, a reclamar de forma pacífica. Pero había ya armándose un complot por parte de las fuerzas y preparan una emboscada a estos manifestantes”, contó Mirtha en una entrevista con El Territorio.

En ese sentido, ponderó el trabajo de historiadores como Severa Barrios y Silvia Waskiewicz entre otros, que “trabajaron científicamente estos hechos”. En tanto, consideró que se trata de un tema difícil todavía hoy de abordar pues “divide las opiniones en la comunidad”.  “Había mucho dolor en ese tramo de nuestra historia, pero gracias a Dios y al trabajo de los investigadores, el tema se está poniendo a la luz, se está conociendo y el saber hace que el abordaje del tema sea más sencillo. Siempre decimos que es necesario saber la verdad para limar un poco las asperezas. No significa que olvidemos, sino que haya un perdón para que nos podamos encontrar como sociedad”, sostuvo Mirtha.

Al tiempo que agregó: “Si bien el hecho fue doloroso y había familias involucradas, considero que la historia en ese paso del tiempo debe servir para que esos hechos nos inviten a reflexionar y que su conocimiento evite que se vuelva a repetir, pero sobre todo porque hay descendientes que no tienen la culpa de lo que pasó. No podemos mirar de reojo a un descendiente haciéndole responsable de algo de lo que él no tuvo la culpa”.

Para Mirtha, esta es una de las razones por las que durante mucho tiempo se mantuvo el silencio en la ciudad. Sin embargo, también hubo otro factor y fue el miedo. “Pasó mucho tiempo hasta que se comenzó a hablar del tema. Eso pasó en el 36, hace casi cien años, y recién en los últimos diez años el tema se instaló. Siempre estuvo, pero era algo de lo que no se hablaba. Incluso los mismos protagonistas no lo hacían, el miedo que había era muchísimo y persistió mucho tiempo”, explicó la licenciada.  Y añadió: “La historia debe servir para eso, para que podamos crecer como comunidad; perdonar no significa olvidar, significa que podamos encontrarnos, juntarnos para crecer”.

Ciclo de charlas

En esta labor constante de transmisión de conocimientos e historia, la Junta, conformada por Monge como presidenta, Marcelo Mambrín como vice y Humberto Días en la secretaría –además, son vocales Julio Boher, Gloria Miguel, Clara Beyery Roberto Gómez mientras que los miembros adherentes son Gladys Mazur, Matías Cardozo, Paula Longhi, Nelson Quevedo, Ramón Castro, Hilce Díaz, Lucas Villalba y Paula Reinoso– lleva adelante un ciclo de charlas que se realizan el último jueves hábil de cada mes, destinada al público en general. Allí se debaten diversos temas que tienen que ver con la biografía de la ciudad. En ese contexto, también se presentó la tercera edición del libro de Waskiewicz ‘La Masacre de Oberá’ con una gran repercusión.

“La verdad que esto del ciclo de charlas nos pone contentos en cuanto a la recepción por parte de la comunidad. Planteamos distintos aspectos sobre la historia y cada convocatoria tuvo mucha aceptación en cuanto a público. Tenemos buenos comentarios de los vecinos y nos dicen que era un espacio que estaba haciendo falta en Oberá”, contó Mirtha. Y adujo que la invitación siempre está abierta a todos los vecinos, tanto para que se sumen como también para que aporten algún dato que pueda servir como disparador para nuevas investigaciones. “La Junta en eso de rescatar la memoria y poner en valor la historia hace ese trabajo de recopilación. Desde el año pasado estamos organizando una base de datos históricos y estamos viendo como desde la tecnología podemos compartir a toda la comunidad. Es el espacio que le damos al vecino de que nos aporte algún dato o aspecto de la historia que es de su conocimiento y pasa a engrosar la historia de la comunidad”, contó.

Este año, además, se realizará el próximo 15 de marzo, en conmemoración de los 88 años desde aquel fatídico día, una convocatoria a colegios secundarios. Se prevén charlas por la mañana y por la tarde en la Casa del Bicentenario dedicadas a los jóvenes, con el fin de que conozcan un poco más acerca de estos hechos. Serán disertantes las historiadoras Silvia Waskiewicz y Severa Barrios.

Tal como se mencionó, la posibilidad de encontrar descendientes de ambas partes hace que sea difícil abordar en los colegios el tema. Para ello, Mirtha expresa que todo depende de la forma y apunta: “Planteamos al alumno que busque toda la información que pueda encontrar porque a lo mejor en su casa hay un dato de algún familiar que está oculto, entonces traemos eso al aula, hacemos la puesta en común, analizamos y a partir de un dato se generan nuevas historias. La historia de la comunidad se construye a partir de las pequeñas historias familiares, y estoy segura que en esta Masacre del 36 todavía hay mucho por hablar, pese a que se ha dicho mucho. Cuántas familias se habrán visto involucradas y por años la historia quedó allí guardada”.

Historia desde distintos formatos

La licenciada en Historia remarcó que el contar no tiene que ver sólo con los libros, sino que incluye a diferentes formatos. Destacó la importante labor que lleva adelante el grupo de teatro de La Murga del Monte –del cual ella también forma parte –siendo los primeros que pusieron en la opinión pública los relatos sobre la Masacre.

“Hace 24 años, la Murga del Monte fue la primera institución que trabajó el tema en la obra De Yerbal Viejo a Oberá, en la escena de Samambaya. Y fue allí que muchos de los integrantes se enteraron de lo que pasó en Oberá. Fue asombroso para los protagonistas y también para el público encontrarse con eso que muchos desconocían, y así se instaló el tema, inclusive antes de los historiadores”, dijo.

E insistió: “La historia se puede abordar desde distintos aspectos y de hecho, la Masacre está abordada desde el arte con la Murga, desde la historiografía y también desde la plástica, el secretario de la Junta que es Humberto Díaz es uno de los creadores del mural que está en la plazoleta Malvinas y recuerda ese hecho tan trágico”.

Para concluir, Mirtha reflexionó: “Siempre decimos que debemos poner el centro de la historia en lo que pasa o pasó en esta comunidad, porque desconocemos muchísimo lo que tiene que ver con nuestra historia, no son temas que se tratan, no están instalados en la currícula, que es una tarea que con la Junta queremos hacer. ¿Cómo trabajamos para mantener fresca la memoria? A través de la discusión de los libros, el ciclo de charlas, los escritos que subimos a la página de Facebook de la Junta. De esa manera hacemos el rescate y puesta en valor”.

“Aún hoy siguen aflorando sentimientos, y parece que no terminamos de aprender porque el reclamo de los colonos es una constante y desde el 36 hasta hoy todavía seguimos sin resolver ese problema. Sin embargo, nosotros seguimos, los historiadores no nos damos por vencidos”, cerró. 

 

Informe de domingo

Construir la memoria para aprender y prevenir

La reivindicación de la lucha a través de la investigación y el relato

La historia de la Masacre de Oberá

El desafío y la labor constante de mantener latente la memoria de Oberá

El teatro comunitario y la épica de la recuperación de la historia

El Territorio contó los hechos de marzo de 1936

Relatar la lucha del sector agrario a través del rol de la mujer rural

Un documental que busca dar a conocer el evento trágico e histórico

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